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COLUMNISTAS

Antonio Hernández Mascote

Vida

@TonymascoteTony
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“Déjalo ir y será tuyo para siempre”


Para cambiar de “chip”, de mentalidad, de enfoque o como desees llamarle a ese “cambio de consciencia”, es necesario abrir tus esquemas mentales a todo aquello que está a tu alrededor y que quizá, ni te has dado cuenta de su existencia. No porque “algo” no lo puedas percibir con tus sentidos, significa que no existe, y precisamente es ahí donde están los “grandes regalos”, las “verdaderas y auténticas esencias” que te ofrecen un cambio, un “despertar”, una “transformación”, una “Evolución”.

Muchas creencias, tradiciones, “modus vivendi” has aprendido a través del tiempo, sin que se te permita cuestionarlos. Definitivamente es necesario “desaprender” lo “aprendido”, aunque al “sistema” no le parezca bien; es necesario salir de la “caverna”, como lo había mencionado Platón en el mito que lleva dicho nombre.

Una de las grandes creencias o introyecciones que posiblemente traigas arrastrando es creer rotundamente que debes ser dueño de las personas, de los animales, de las cosas, de la misma “Madre Tierra”, de todo aquello que está a tu alcance.

Por tal motivo, los efectos que vienen en cascada con todo lo que te han hecho creer, -ser “dueño” y no colaborador- ahora parece irreparable, presentándose los daños de una manera hecatómbica.

Tomemos un ejemplo sencillo para poder comprender con mayor claridad.

Si tomaras dentro de tu mano un ser vivo, cual sea, el cual no debes soltar por temor a que se escape, más y más apretarías tu mano, con fuerza, aferrándote a ese ser vivo para poseerlo única y exclusivamente para ti. Al abrir la mano, te darías cuenta que ese ser vivo dejó de existir, de tener vida. Moraleja de este breve ejemplo: “cuando más dueño te sientes de algo o alguien y te aferras a ello, tarde o temprano te darás cuenta que terminaste asfixiándolo, matándolo, por aferrarte tanto a la vida de ese ser”.

Estás invitado a fluir, a disfrutar al otro desde su liberad, desde quien es en su pura esencia.

Corta una flor por sentirte dueña de ella y después podrás constatar que sólo fuiste su verdugo, le cortaste la gran riqueza que pudo haber ofrecido a tu existencia.

Mantén a un animalito bajo tu yugo, sintiéndote superior, y te darás cuenta que eres más involucionado que él, convirtiéndote más en un “animal irracional”.

Aprisiona a un ser humano –tu hijo, tu pareja, tu amigo- a tu lado, sintiendo que es exclusivamente para ti, y tarde o temprano te darás cuenta que ese ser humano, quien vino a cumplir con su “misión personal de vida”, terminará siendo de aquel que le respete su esencia y libertad, cortando contigo el “vínculo de Amor”, cercanía o dependencia que creíste haber cimentado, aunque pueda estar presente, en cuerpo, las 24 horas delante de ti.

Ley de Vida… “todo ser que comparte su vida contigo es prestado, está para ser disfrutado, no para ser asfixiado, sintiéndote dueño de su existencia, de sus emociones, de como es, de quien es.

No lo olvides ¿deseas que algo o alguien sea siempre para ti?

Es muy simple… “Déjalo ir y será tuyo para siempre”.

Vanitas vanitatum, et omnia vanitas… Vanidad de vanidades, y todo es vanidad.

Por: Antonio Hernández Mascote.

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