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COLUMNISTAS

Antonio Hernández Mascote

Vida

@TonymascoteTony
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“El que se conoce a sí mismo es un iluminado”

 

 

Nuestro interior es lo más sagrado que poseemos. Es el lugar donde nos reconocemos con el Todo y con todos, porque ahí es donde nuestra esencia participa de todo aquello que ha sido creado y concebido desde antes de la historia. Ahí sintonizamos con el Uno, siendo Uno con todo. Las etiquetas y diferencias que colocamos humanamente, desaparecen dándole cabida al Amor, a la Luz y a todo aquello que permita Evolucionar.

 

¿Será acaso que “ese lugar” tan misterioso, místico y mágico, que poseemos todos, es tan poco frecuentado, reconocido y alimentado, por el inmenso poder que posee?

 

¿Será que no estamos aún preparados para proseguir Construyendo con dicho poder?

 

¿Acaso el “Sistema” en el que estamos inmersos, que nos dicta qué creer y qué hacer o dejar de hacer, obtiene un beneficio al “dormirnos” para no reconocer la Grandeza de cada ser que poblamos este planeta?

 

¿Qué sucedería el día que “Despertemos” plenamente?

 

Por desgracia nos estamos enfrentando a un “Sistema” que nos está orillando a tener lo menos posible de contacto con el otro, con los demás, con mis semejantes. De ahí que esto se traduzca en la tan poca tolerancia a la frustración que día a día está posicionándose como el malestar de estos tiempos; malestar que nos lleva a fomentar más nuestra parte no sociable, a extinguir al otro que no es como yo, ante cualquier “error” o contrariedad en la que no pueda estar de acuerdo y contradiga mi imperiosa manera de pensar y de vivir.

 

Considero que debemos volver a encontrarnos con nosotros mismos, con la gran información que hemos almacenado a través de miles de años en nuestro interior, es más, no es una invitación… es una ¡Emergencia! Nos estamos extinguiendo sin darnos cuenta ¿acaso tan dopados estamos por el Sistema que terminamos por no creerlo?

 

Vivimos en la época en que nos vanagloriamos de supuestamente “conocer a los demás”, más sin embargo nos escondemos de manera real utilizando una ficción virtual con la que los demás sólo pueden interactuar con lo supuestamente “verdadero”, siempre “positivo” de nosotros, olvidando que nos forjamos como individuos a través de la aceptación del otro junto con sus diferencias. Las evidencias son muy claras. Los jóvenes de hoy no desean comprometerse con el otro, ni tener hijos, y los conflictos de pareja cada vez van más a la alza.

 

Nutramos nuestro interior a través del silencio, de la soledad, de la crítica o comentarios de personas que sabemos que nos aprecian, que nos quieren o aman, y que lo único que desean para nosotros es el bien, nuestro desarrollo, crecimiento y evolución.

 

Así como diariamente buscamos un tiempo para descansar, alimentarnos, divertirnos, trabajar, socializar, así mismo busquemos un tiempo para el conocimiento personal, para descubrir quién soy y qué he venido a realizar en este plano existencial. De no hacerlo estaremos anidando los fantasmas de este siglo, como son la depresión, la angustia, ansiedad, ira, violencia, la megalomanía y la muerte misma, literalmente hablando, así como la muerte existencial por no tener sueños, ilusiones, proyectos.

 

Sí, es necesario e importante conocer a los demás, ya que existe mucho de nosotros en los otros, pero es más importante descubrir, reconocer y comenzar a actuar lo que soy, cumpliendo mi misión de vida, transformando el mundo que se me ha confiado en un lugar digno para mí y las próximas generaciones.

 

Mientras más te conozcas, más iluminado serás, y un iluminado es aquel que transmite su sabiduría esté con quien esté, generando cambios de consciencia, de actitud, contribuyendo al “despertar”, sin el cual no es posible trascender a un plano de plenitud, de felicidad y de mayores satisfacciones.

 

“El que conoce a los demás es sabio. El que se conoce a sí mismo es un iluminado”. (Lao Tsé)

 

 

 

Por: Antonio Hernández Mascote.

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