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COLUMNISTAS

Antonio Hernández Mascote

Vida

@TonymascoteTony
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“La evolución que se vuelve consciente de sí misma”

 

Todo lo que nos está aconteciendo debe tener un objetivo, de lo contrario no estaríamos viviéndolo. Aquí es donde podemos constatar que todo, absolutamente todo lo que pasa en la vida es para “Despertar” y continuar con nuestra “Evolución”.

Entre “si son peras o son manzanas”, todo el ambiente nos está invitando –porque tampoco se trata de obligación; hay quienes continúan haciendo su vida tan normal como antes, haciendo caso omiso de todas las medidas de control que se nos han brindado para evitar propagar al “enemigo invisible”- a que nos dispersemos lo menos posible (socializar) y que interioricemos lo más posible (quedarnos en casa).

Pero pareciese que estas medidas que se han aplicado a más de uno lo han puesto en verdadera crisis. Y lo ha colocado en una crisis existencial porque no hemos aprendido a convivir primeramente con uno mismo, con el otro (llámese pareja) y por ende con los demás (o sea, la familia). Teníamos tantos distractores fuera de casa que recurríamos a ellos como justificantes, ausentándonos tanto, tanto, que hoy más de uno puede constatar lo mermada que está la relación de pareja o de familia.

¿Por qué tanto miedo -me atrevo a decir que existe más el temor a no poder socializar que inclusive el temor al mismo virus- de resguardarse en casa, no salir y no convivir socialmente más que para lo necesario?

Yo opino que se debe a que no tenemos el buen hábito o la cultura de la introspección, del viajar a nuestro interior para poder conocer quiénes somos y lo que podemos llegar a ser, incluyendo una mirada a todo aquello que hemos hecho y que tal vez no responde a nuestra esencia, a nuestra misión de vida.

Cuando nos encontramos con nosotros mismos a través del silencio, del aislamiento, de esa conexión con ese vínculo divino del Amor, la Salud y la Paz, vibramos en una frecuencia de energía diferente a la que nos ofrece el temor, el miedo, el pánico, la angustia y todo aquello denso que nos resta energía, visión, esperanza.

Al permitirnos vivir este tiempo de aislamiento y sólo convivir con los que tengo más cercanamente, como es la familia, la pareja, nos daremos cuenta de los valores perdidos que es tiempo de volver a reanimar para que nos den nuevamente vida, esperanza, solidez a una sociedad tan endeble por el egoísmo y por el mal gasto de energía fundado en la preocupación aniquilando a la ocupación, a la ilusión, a creer más en nosotros mismos.

Todo pasará mientras vibremos en la energía del Amor, pero mucho ojo, la energía del Amor no habla de un descuido, de todo aquello que desde un plano más consciente me lleva a protegerme y proteger a los demás a través de los actos de higiene y consciencia social que nos han invitado a vivir durante estos días.

Interioriza para que puedas dar un brinco de consciencia, una consciencia que nos lleve al Despertar, procurando el bienestar desde lo más mínimo, llevándonos a una experiencia que será recordada desde el aprendizaje como humanidad.

Estamos evolucionando aunque tal vez más de uno no quiera aceptarlo o quizá ni se dé cuenta de ello. La evolución no nos pide permiso para hacerse presente, se hace presente en el momento más acertado, aunque en ocasiones no lo veamos así. El ser humano por su propia naturaleza está hecho para evolucionar y no involucionar. Tal vez en ocasiones se quede quieto, pero no significa que no esté evolucionando, aun así en lo más recóndito de su ser la evolución se está haciendo presente, ella es muy sabia y lo hace a su manera.

Tenemos una gran oportunidad para conocernos más y mejor. Para volver a tener de qué hablar con la pareja, con los hijos. De poder escuchar al otro mirándolo a los ojos, quitando la atención a la “tecnología inteligente” como algunos la han nombrado; volver a encontrar a los demás porque quizá hacía mucho que andaban extraviados o yo era el que me había perdido.

Es tiempo de volver a leer en familia, escuchar las anécdotas de los mayores así como se hacía antiguamente alrededor de una fogata, inhalando la sabiduría de los demás. De volver a divertirse practicando los juegos de mesa de antaño, enojándonos y disfrutando del triunfo como vencedores o aprendiendo al perder. Es tiempo para vivir la espiritualidad de una manera diferente, sin depender de los lugares de culto, ahora es la conexión con la divinidad de una forma más sencilla, dándote cuenta que siempre puedes conectarte con ella en el momento en que lo desees.

Sí, es tiempo de cambios, de evolución, porque el mundo y tú con él nos estamos preparando para algo mejor ¿te animas a dar este “brinco de consciencia”?

Decreta conmigo: Sí, soy consciente de mi propia Evolución.

“El ser humano no es sino la evolución que se vuelve consciente de sí misma”. (Aldous Huxley)

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