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COLUMNISTAS

Antonio Hernández Mascote

Vida

@TonymascoteTony
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“La vida es como una caja de chocolates”.

 

Tenía mucha razón la mamá de “Forrest Gump” -película protagonizada por Tom Hanks en el año de 1994- al decirle lo siguiente… 

“La vida es como una caja de chocolates, nunca sabes qué te va a tocar.” 

Creo que todos hemos tenido la experiencia de estar delante de una suculenta caja de dichos manjares. Conforme los vamos degustando, nos damos cuenta que cada uno de ellos es diferente, cada uno posee sus propias características, las cuales hacen la diferencia entre uno y otro, a pesar de todos ser chocolates y estar dentro de la misma caja.

 

Hay unos más dulces que otros, otros más amargos e inclusive también están los rellenos, todos dentro de la misma caja, dispuestos a ser saboreados por nuestro apetito, pero cada uno a la vez, dispuestos a mandar un muy diferente sabor, mensaje… o aprendizaje a nuestro paladar. 

Sí, así es la vida misma, como esa apetitosa, pero a la vez misteriosa “caja de chocolates”, repleta de grandes sabores por descubrir. 

La vida jamás podrá tornarse de una misma manera, de un mismo sabor. Cada “chocolate”, cada acontecimiento vivido nos depara una infinidad de sorpresas. Todas ellas están rellenas de grandes aprendizajes y tarde o temprano tienen que probarse, no nos podemos ir sin haberlos probado todos. Cada caja de chocolates trae los necesarios para nuestra propia evolución. 

No todos los momentos vividos son tan gratos, dulces y suculentos, no, también existen aquellos que son amargos, los que a primera vista los abrazamos y aceptamos porque creímos en un primer instante que eran agradables, siendo al final, el sabor que degustamos, nada cercano a lo que esperábamos. 

Existen también aquellos que son portadores de sorpresas, de regalos ocultos, de personas y situaciones especiales, de escenarios y Almas que ya estaban escritas en nuestra Leyenda Personal para “reencontrarnos”. 

Mientras vamos saboreando y deshaciendo el “chocolate” de la vida en la boca, vamos llegando al núcleo del mismo y nos sorprendemos porque no siempre queda al descubierto lo que imaginamos que encerraba en su interior o terminamos por darnos cuenta de lo que no queríamos aceptar, reconocer, estando ahí, presto para hacer de las suyas dentro de nosotros.

Así que prepárate para saborear el chocolate que te toque degustar, tienes que elegir uno, no puedes prescindir de ese derecho, es un privilegio desde el hecho de existir, tú abres la caja que se te dio desde el principio de tu historia personal, tú y únicamente tú puedes degustarla, claro, también la puedes compartir, aunque las lecciones son para ti.

Cuando termines de comerte todos los chocolates de la caja, comprenderás la importancia y sabiduría de la existencia entre esa variedad de chocolates, dulces, amargos, rellenos, blancos, etc.

“Nada permanece para siempre, todo está en constante cambio”. Abriendo la caja será imposible volver a cerrarla, quedarás impresionado y con ganas de más y más, al contemplar la variedad de lo que yace ahí, teniendo cada uno un efecto tan diferente, siendo todos tan necesarios.

“No hay mal que dure mil años”… todo tiene su razón de ser y así como el dulce, amargo, relleno, blanco tiene su función cada uno, así de importante es la variedad de experiencias y aprendizajes en la vida diaria, no hay motivo para renegar de ellas. 

Sí, efectivamente… “la vida es como una caja de chocolates, nunca sabes qué te va a tocar”…

¿Estás preparado para degustar el chocolate de este día?

Por: Antonio Hernández Mascote. 

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