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Antonio Hernández Mascote

Vida

@TonymascoteTony
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Vida



“Libre de escoger mi destino”

Las runas -quizá el más antiguo y misterioso sistema de magia y adivinación por medio del alfabeto nórdico-, nos presenta la oportunidad de vivir 25 tiradas por medio de las cuales nuestro pasado, presente y futuro se hacen presente.

Existe un futuro para cada hombre, otros lo prefieren llamar “destino” o “misión de vida”, sea el nombre que mejor nos venga, ese futuro, destino o misión de vida siempre ha estado presente delante de nosotros desde el momento en que aparecimos en este plano terrenal.

En ocasiones solemos ser tan incrédulos o nuestra vida gira en torno únicamente a lo comprobable, que las mismas experiencias nos gritan que hay “algo más” que solamente lo tangible, lo que podemos palpar. Siempre pongo el ejemplo del Amor; no lo podemos tocar o ir a la carnicería y pedir un kilo de amor, más sin embargo lo podemos experimentar, sentir, inclusive ser instrumentos o vehículos de él para su manifestación. Así sucede de manera similar con el destino, ahí está, ha estado y siempre estará, lo aceptemos o no, forma parte de nuestra existencia.

Volviendo al tema de las runas, existe una que se denomina la “runa blanca” y cuando aparece al realizar una consulta, podemos darnos cuenta que ella representa “un hecho que de ninguna manera puede ser evadido. Sin implicar necesariamente un hecho negativo”. Lo que tenga que ser vivido está ahí, se hace presente, no podemos escapar de ello ya que nos trae un aprendizaje que es necesario e importante para nuestra propia y constante evolución, sin el cual quedaríamos “mochos”, incompletos, inmaduros. Muchos de estos acontecimientos nos desagradarán, dolerán e incomodarán ¿acaso no duele el madurar?

Sí, como lo estás leyendo, comprendamos que no se puede controlar todo, mucho menos lo que los demás tengan que vivir, experimentar. Sólo somos acompañantes en el caminar evolutivo de aquellos que elegimos para caminar de la mano o de aquellos que nos eligieron para ser acompañados, motivados con nuestra presencia y forma de ser. Lo que tenga que suceder sucederá y siempre será lo mejor aunque nos cueste trabajo creerlo y aceptarlo. Cuando así lo comprenda, el descanso de mi mente y la paz que había perdido volverán a anidar en el centro de mí ser.

“La runa blanca es la runa que nos pone en contacto directo con nuestro verdadero destino, que una y otra vez vuelve a presentarse en la vida aunque intentemos olvidarlo o negarlo”. ¿Por qué ciertas situaciones que pareciesen presentarse de la misma manera, se siguen manifestando sin poder alejarnos de ellas? ¿Te has preguntado qué no has aprendido que la vida se encarga de estártelo presentando una, dos y muchas veces más? Si la vida o el destino nos insisten en estar hablándonos sobre ello es porque aún hay algo que nos falta por descubrir, por aceptar, por hacer las paces, perdonar, abrazar, apapachar, soltar y caminar con confianza, como acompañantes, no como jueces ni mucho menos como seres perfectos que no tenemos fallas, errores, debilidades.

“Cada vez que hace su manifestación esta runa aparece como respuesta a cualquier pregunta, el desafío es confiar en la Divinidad, en el Destino y atreverse a penetrar en las profundidades del alma, donde cada uno sabe exactamente por qué está viviendo determinada situación y qué es lo que tiene que aprender de ella”. Sea el acontecimiento que sea, por muy trágico que pudiera parecer, es necesario levantar la piedra que yace delante de uno y tomar las palabras sabias que están debajo de ese accidente, bache, tropiezo, error o como gustes llamarle. Esas palabras sabias que están debajo de cada accidente son la fórmula o ecuación para aprender y ser más felices de lo que ya tal vez éramos. Una gran mayoría prefiere o tiene miedo de no levantar o ni siquiera volver a mirar el accidente en su vida, anulando la posibilidad de ser mejores y de poder ayudar a los demás en su crecimiento personal. Sí, los accidentes hacen estragos en uno, en el otro, pero siempre debemos apostarle y hacernos de una buena rehabilitación.

“Ninguna queja ayuda a eludir lo que hay que vivir y evadirlo significa simplemente postergarlo. Lo único válido es hacerse responsable y actuar con certeza y fe en la Divinidad, en el Destino”. Desde que vinimos a esta mundo, a este planeta, venimos portando una carga, un fin, un destino, el cual no puede ser alterado, sí postergado, pero no anulado; tarde o temprano tiene que ser enfrentado, aceptado, vivido, y será el momento que por fin comprenderemos que jamás tuvimos el control de nuestras vidas ni de la vida de los demás, únicamente teníamos el control de con qué actitud vivir lo acontecido: superarlo y verlo como un triunfo obtenido o maldecir toda la vida lo que no creímos o quisimos superar.

Fluyamos, dejemos ir el agua que almacenamos en nuestras manos para que llegue a nosotros agua viva, fresca. Controlar o almacenar esa agua –utilizando esta metáfora- nos impide poder disfrutar de la frescura de ese elemento vital, así como el poder ser limpiados y sanados por ella.

Deja fluir tu vida, disfrútala mientras la tengas y aprende de aquello que no puedes escaparte ni controlar.


19/05/2020

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