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Antonio Hernández Mascote

Vida

@TonymascoteTony
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VIDA 



“Los besos no son contratos ni los regalos promesas”


Debemos de aprender que lo “único que permanece es el cambio”, nada, absolutamente nada ni nadie es para siempre.

Pobres de aquellos seres que creen ingenuamente que todo permanecerá como en un principio. Si los lugares y las cosas cambian, ayer pudieron estar y ahora ya no, con mayor razón el ser humano, que mucho decimos está en constante evolución.

Conforme vamos creciendo, madurando, adquiriendo nuevas “herramientas” en el desarrollo de habilidades, nos vamos transformando, acercándonos cada día, cada instante a los seres que verdaderamente somos, seres de Luz, de esa chispa que se emitió cuando el espermatozoide de nuestro padre se fundió con el óvulo de nuestra madre… somos Luz.

Seguido escucho en el consultorio que las parejas se enemistan, se disgustan porque ya no son lo que antes eran, concretamente durante el tiempo del noviazgo… “es que ya no es tan atento o atenta… me escuchaba más… era más afectuoso o afectuosa… era todo un caballero, toda una dama… era el amor de su vida y ahora ya no lo soy… antes íbamos a todas partes juntos y ahora parece que soy soltera o soltero”.

El “era” y “es” son dos tiempos diferentes y cuando son aplicados en las personas cobran una mayor diferencia, tan grande que pareciese que el otro parece irreconocible; como si hubiera sufrido una total transformación que conduce a que especule miles de ideas, delirios, infiernos.

Imagínate, podemos cambiar por infinidades de cosas y circunstancias: por la lectura de un libro, por una película, en un viaje, por las palabras acertadas y adecuadas en el momento y tiempo preciso de alguna persona, por una experiencia con una gran y tremenda carga que hace en las personas cambios de verdad. El ser humano está en constante cambio y el día que nos enamoremos de los cambios o de lo que se está transformando el otro, ese día amaremos de verdad.

Desafortunadamente depositamos un cúmulo de expectativas y acuerdos inconscientes en los actos de los demás: si me dice que me ama lo hará para toda la vida… el día que me bese, ese día no habrá nada ni nadie que pueda separarnos… todos los aniversarios debe regalarme algo, de lo contrario ni soy importante para él o ella y por consiguiente no me ama.

Aprendamos a enamorarnos de lo que día a día nos estamos transformando, de lo grandiosos que podemos llegar a ser.

Alguien dijo en una ocasión referente al matrimonio: “Nos casamos con 3 personas diferentes: con la que creemos que conocimos, con la que conocemos y con aquella que se convertirá al convivir conmigo”. El cambio lo queramos o no se adueña de nuestra existencia y nos invita día a día a estar siempre abiertos y dispuestos a la adaptación, ya que de no hacerlo así, nos extinguimos poco a poco.

Enamorémonos día a día de lo que se están convirtiendo aquellas personas que yacen a nuestro alrededor.

Agradezcamos que cada uno puede manifestarse como desea, quiere y le es más favorable hacerlo, siempre desde los valores, siempre desde la parte de evolución, creciendo y desarrollándose desde el amor; evitando en la medida de lo posible dañar a los demás, optando por dejarlas mejor de lo que las encontramos. Si no podemos hacerles el bien por lo menos no les hagamos el mal.

Si estamos cambiando constantemente es porque somos seres vivos, con la posibilidad diaria de ser mejores, dejando las experiencias del pasado traduciéndolas en mejoras para nuestro presente y futuro.

Recibe todo lo que la vida y los demás te ofrecen, sin poner expectativas en lo que te dan, en lo que recibes, porque…

“Uno aprende que los besos no son contratos ni los regalos promesas”. (Anónimo)

Todo es un constante cambio.

Por: Antonio Hernández Mascote.

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