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Enrique R. Soriano Valencia

CHISPITAS DE LENGUAJE

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Chispitas de lenguaje.



1 de julio

A menos de un mes de emitir nuestro voto, la fecha de las elecciones es sumamente mencionada… el problema es que la enuncian mal. No existe «primero de julio». Esa es una forma impropia, pues los números ordinales no aplican en fechas. Lo correcto es enunciar «uno de julio».

Desde hace varios años se ha generalizado (no solo en México) la mala costumbre de usar en las fechas los números ordinales en vez de los cardinales (este destaca por tantas menciones en la última temporada). La numeración ordinal tiene como propósito señalar la ordenación de elementos. Por ejemplo, en una competición deportiva, es absolutamente necesario precisar el orden en que los diferentes competidores logran finalizar una prueba. Por supuesto, se enuncia que alguien terminó en primero y no se dice en uno. Es decir, que el concepto de números ordinales es para dar orden a una secuencia; orden, diferente del concepto de numerar. Quien escucha o lee debe interpreta una jerarquización, un orden concreto. Por tanto, inaplicable a fechas los números ordinales.

Ejemplifiquemos en otro caso. En una calle, las casas reciben números cardinales (los de uso normal) para diferenciar una de otras. La casa uno, no significa que sea la primera o la más destacada o la que inició la construcción del conjunto. Puede estar al inicio de la calle, cierto, pero eso no implica que deba llamársele primera. Puede ser la casa más grande o más bella, pero sigue sin haber alguna razón para llamarle «la primera casa».

En los días, como en las casas, el número aplica simplemente para conocer la secuencia, no la jerarquía o lo más destacado.

Por ello hago un llamado a candidatos y personas vinculadas al proceso electoral que no confundan más a la ciudadanía. Como figuras públicas, su actuar y decir tiene un efecto en el resto de población. Por eso deben ser más cuidadosos en el uso del lenguaje para aplicarlo de forma debida. Por lo tanto, las elecciones serán el 1 (uno) de julio.

Y lo peor es que se enuncia doblemente mal. Al escribir la cifra lo hacen seguido de un símbolo que se puede confundir con el asignado a grado. Es decir que al escribir «1° de julio» se refieren a «un grado de julio» y no a «primero de julio» como pretenden. Para diferenciar el número ordinal de la gradación, debe escribirse un punto entre la cifra y el siguiente signo. Con ello ya no representará grado sino una vocal ‘o’ volada.  De esta forma (1.o) queda claro que se refiere a primero, a diferencia de no colocar punto, que obligadamente se interpreta como grado (1°).

El único caso admitido para combinar ordinales con meses es Primero de Mayo. En esta ocasión no es día lo referido sino la festividad, conocida mundialmente como Primero de Mayo, aunque antes se le llamaba directamente Día del Trabajo. Incluso es la razón de que se escriba con mayúsculas iniciales, porque en las fechas los meses se enuncian en minúscula porque no están considerados nombres propios.

Asimismo, por ser nombre propio no debe escribirse con número, sino con letra; a diferencia de la fecha. La forma de escribir el día es 1 de mayo, donde se recurre al dígito y mes; la festividad es Primero de Mayo.  

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