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Enrique R. Soriano Valencia

CHISPITAS DE LENGUAJE

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Chispitas de lenguaje.

12 de octubre, ¿genocidio?


Hace unos días se dieron todo tipo de declaraciones relacionadas con lo sucedido en 1492. Muchos, tanto en España como, particularmente, en América, calificaron de genocida el encuentro de las razas del mundo y la consecuente conquista. Sin embargo, en el uso del lenguaje es imperativo aplicar los términos exactos a las condiciones descritas para no formar ideas erróneas. A mi juicio no aplica y aquí mis razones.

Según el Diccionario de la lengua española, DEL, la palabra ‘genocidio’ implica: «Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad». En virtud de la existencia de los pueblos y etnias actuales en todo el territorio nacional, entonces, no aplica; no son perseguidos para exterminarlos. Por tanto, no hubo tal genocidio. Hay quien pudiera suponer que no tuvieron tiempo…  ¿en trescientos años de Colonia? Ese tiempo hubiere sido suficiente para lograrlo. Los ingleses tardaron mucho menos para casi conseguirlo. Por tanto, aquí no fue el propósito.

Sostengo lo anterior sin dejar de admitir la gran cantidad de barbaridades ocurridas durante la Colonia. El propósito fue someter a una población para, en nombre del Derecho divino, cristianizarlos y usufructuar una tierra que debía dar la suficiente riqueza para hacer que la Corona siguiera combatiendo al hereje en el lugar donde fuere. Entonces, la intención fue dejar vivos a la mano de obra que debía explotarse y de paso hacer ricos a quienes en ello se comprometían.

En la práctica, fue una cruzada de conquista justificada por una intención religiosa. Para hacerlos trabajar con esos propósitos, la población fue sometida a un salvaje proceso de transculturización. Esta es la palabra adecuada.

Entonces, lo que mató a la población nativa fueron otros factores: por una parte, haber perdido su cultura. Esto implica, cambiar drásticamente la forma de vida, de dioses, de ceremonias, de costumbres y de tradiciones; empezar a consumir alimentos diferentes a los habituales, familiarizarse con animales totalmente extraños, con cultivos diametralmente diferentes; y, desde luego, ser objeto de maltrato despiadado para insertarlos en una dinámica económica que no entendían y no respondía a sus más íntimos valores. Por ello, muchos dejaron de tener familia, hecho que se agravó con las nuevas enfermedades para las que no tenían anticuerpos. Cocoliztli es el nombre que recibieron las tres fuertes epidemias que arrasaron prácticamente con la mayoría de la población sobreviviente. De ahí nos viene la amenaza de «Si te portas mal, viene el Coco y te comerá».

Hubo abusos, desde luego, como en todo proceso de colonización. Pero debemos tomar en cuenta que los mexicas como conquistadores tampoco fueron una perita en dulce. Eso mismo hicieron a los habitantes de Azcapotzalco cuando la triple alianza los venció. Los sobrevivientes fueron vendidos como esclavos y todos sus códices fueron destruidos. Las conquistas son así, no solo la europea. Las conquistas siempre son las imposiciones del vencedor sobre el vencido.

Es importante destacar que expuesto por fray Bartolomé de las Casas tuvo mayor interés para los ingleses que para los españoles. La Corona escuchó al clérigo y concedió una serie de prerrogativas para tratar con mayor humanidad a los pobladores de América (beneficio que no alcanzó para los negros que se trajeron de África para compensar la mano de obra). Sin embargo, los ingleses usaron esa información y la magnificaron para justificar sus actos de piratería. Es decir, los bucaneros respondían a la Corona inglesa (en su mayoría) y justificaban su actuar como una compensación por los abusos españoles. Es decir, con la información de De las Casas crearon lo que se llama la Leyenda Negra (para ello se suficiente con revisar las investigaciones publicadas en el FCE bajo el mismo título). Con eso, desobedecieron al Papa (que había repartido el mundo solo entre portugueses y españoles). Y tuvieron el pretexto para traer a América su concepto de una nueva Jerusalem, de crear un mundo sin pecado. Sin embargo, ese concepto fue mucho más intolerante y, por ello, el exterminio de las diversas tribus norteamericanas.  La Corona inglesa y después el gobierno de los Estados Unidos de América ostenta el récord de mayor número de violaciones a los tratados de paz con los grupos indígenas.

El 12 de octubre de 1492 no es una fecha para festejar en América. En eso coincido con lo publicado. Es una conmemoración. Es decir, es una fecha que por su impacto en nuestra historia (del bando que procedamos o si, incluso, somos la mezcla de ambos) debemos traer a la mente, a la memoria, porque ello marcó nuestra existencia actual. Lo que para mí resulta claro es que la peor parte del proceso de transculturización no se vivió en el territorio que ocupa México y sí en territorio más al norte. Allá aplica la palabra genocidio; aquí una brutal conquista que aún hoy duelen sus hechos.

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