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COLUMNISTAS

Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA.


AMLO PRESIDENTE

Entre 10 y 15% dependiendo de la encuesta es la ventaja que sostiene al día de hoy Andrés Manuel López Obrador sobre Ricardo Anaya, su más cercano perseguidor. Resulta difícil pensar que a estas alturas sucederá algo que modifique las tendencias y que abruptamente catapulte al candidato de Por México al Frente al primer lugar. Al parecer, si no sucede nada extraordinario, la tercera será la vencida para el tabasqueño.

La victoria de López Obrador no puede explicarse sin los dos fracasados gobiernos panistas y un ineficaz y corrupto regreso del PRI. Fox se dedicó a nadar de muertito y la esperanza de un cambio verdadero se fue a la basura, el único cambio que existió fue el de partido político al frente del Poder Ejecutivo Federal, las mafias del sistema se mantuvieron intactas; Felipe Calderón pactó con uno de los personajes más aborrecibles del viejo régimen: Elba Esther Gordillo, quien jamás tuvo semejante poder e influencia que durante aquel sexenio. El presidente michoacano se quiso instituir como el gran líder de la guerra contra las drogas y terminó por provocar una barbarie que perdura hasta la actualidad; Peña Nieto llegó precedido de una buena fama como gobernador del Estado de México, su campaña de “te lo firmo y te lo cumplo”, su matrimonio con una bella actriz mexicana y su promesa de que “ellos (los del PRI) sí sabían gobernar”, le dio el triunfo en julio del 2012. Reconozco que sorprendió a muchos con su Pacto por México y la aprobación de reformas anheladas al menos por sus últimos tres predecesores, pero a pesar de la agenda modernizadora, la corrupción fue rampante y el resultado en materia de seguridad es un completo y absoluto desastre. De nada sirve echarles la culpa a los gobernadores, culpar a la “guerra de Calderón” o alegar falta de recursos para la ejecución de programas de prevención del delito. El punto es que Peña llegó presumiendo eficacia y se va dejando un desorden.

Mientras tanto, AMLO seguía ahí, observando, señalando, persistente. Por simplistas que sean sus propuestas, por añejo que sea el discurso, por aburrido que sea en los debates, por corruptos, intransigentes e incongruentes que sean buena parte del equipo que lo acompaña, López Obrador llega como la opción que no ha sido probada. Llega como el hombre que ha venido señalando una y otra vez los despilfarros del gobierno y quien, de manera lógica, es el canalizador del enojo social, de la ira de los menos que tienen. A la gente que votará por él poco le importa si se va al diablo la Reforma Educativa porque los resultados no son aún palpables, o peor aún, porque son beneficiarios de ese sistema putrefacto. Quienes votarán por él les importa un carajo que cancele el aeropuerto porque probablemente ni siquiera tengan posibilidades de viajar en avión. Quienes votarán por él, no les importa que se haga rodear de personajes impresentables, pues a fin de cuentas “los de los otros partidos son más corruptos”.

Esta elección la va a decidir la víscera y no la razón y en ello llevarán una enorme responsabilidad los gobiernos neoliberales que fueron corruptos, que fueron incapaces de mejorar la situación de seguridad y que no cumplieron con su promesa de convertir a México en un país más justo y equitativo.

hgomezdelacortina@hotmail.com //

Twitter: @gomez_cortina

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