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Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA.


BENDITA PAUSA MUNDIALISTA

Cuando esta columna aparezca publicada habrá pasado exactamente una semana del inicio de la copa mundial de futbol en Rusia. Reconozco que mi afición futbolera se ha visto disminuida en los últimos años. Para ser más preciso, mi afición por el balompié mexicano. Han sido diversos factores desde la perspectiva de un humilde aficionado a este maravilloso deporte. Las inenarrables acciones de los directivos que han privilegiado siempre el interés económico por encima del deportivo; la severa crisis que atraviesan mis maltrechos Pumas y que se ha visto reflejada en la carencia de la garra que los caracterizaba, aun en los encuentros contra el América donde se juega algo más que los 3 puntos. Decepcionado con las actuaciones mediocres de mi equipo y desconcertado por el rarísimo sistema de juego del entrenador nacional Juan Carlos Osorio, honestamente esperaba poco, muy poco del equipo mexicano en este mundial. Hoy ya no sé qué pensar.

El mundial, como cada 4 años me emocionó sobre manera. La máxima competición de futbol suele paralizar a naciones enteras que observan atentas lo que sucede con sus selecciones. El mundial nos regala enfrentamientos tan disímbolos y con naciones tan contrastantes, con visiones distintas de ver y entender el futbol, que uno termina por agradecer la grandeza de este deporte. México abrió su participación contra el campeón defensor. Ese portento de equipo llamado Alemania, ganador 4 veces del mundial, consagrado como uno de los mejores países para jugar al futbol y cuya pléyade de figuras viven inmortales en el Olimpo futbolístico, parecía que seríamos los mexicanos una simple anécdota en su camino para defender su título. No fue así.

Unos amigos me animaron a meterme a una quiniela. Acepté gustoso y sin muchos miramientos pronostiqué un 2 a 0 en favor de los teutones. Fui a mi gusto, indulgente con los tricolores porque auguré sendos triunfos contra Corea del Sur y Suecia. México pasaría en segundo lugar de su grupo y se quedaría en Octavos de final porque Brasil terminaría por eliminarlo. De nueva cuenta se quedarían en el cuarto partido y adiós al sueño de estar por lo menos entre los ocho primeros.

Sin embargo, el juego contra Alemania demostró a un equipo nacional firme, con arrojo, ordenado, jugando con inteligencia y poseedores de una extraordinaria condición física que se notó superior a la de sus rivales. El gol del “Chuky” Lozano me conmocionó, me dejó en shock. No lo grité porque no lo creía. Me parecía estar presenciando un encuentro de fantasía, un sueño. Cuando finalizó el partido estaba entre feliz y desconcertado. Me hizo falta una cubetada de agua helada para devolverme a la realidad. México acababa de derrotar a la todopoderosa Alemania y no por casualidad, sino luciendo muy superior a ellos.

Por más que me siento feliz, no quiero ilusionarme de nuevo porque los fiascos pasados han sido traumáticos. México se encuentra ahora ante la enorme posibilidad de ganar su grupo y evitar el cruce contra Brasil. Mal harían nuestros futbolistas en confiarse y salir relajados ante Corea y Suecia porque pondrían en riesgo su lugar en la siguiente fase. Ojalá que ahora que se ha ganado este impensado partido, que las condiciones parecen tan favorables y que el ánimo se encuentra por los cielos, se redondee una actuación que podría convertirse en la mejor de la historia para nuestro país.

Dicen que de lo sublime a lo ridículo hay sólo un paso. El sábado vendrá la segunda prueba, pero mientras tanto, sigamos gozando de esta bendita pausa mundialista entre el estercolero político nacional.

Twitter: @gomez_cortina // 

hgomezdelacortina@hotmail.com

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