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COLUMNISTAS

Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA.



DE SÍMBOLO DE LA CORRUPCIÓN A PRESA POLÍTICA


Elba Esther Gordillo Morales fue encumbrada como dirigente sindical del poderoso gremio de los maestros durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, previa defenestración del potosino Carlos Jonguitud Barrios, su antecesor. A partir de ese momento, “La Maestra” se convirtió hasta iniciado el sexenio de Enrique Peña Nieto, en uno de los símbolos de la corrupción, de la putrefacción del sistema y de la más rancia y asquerosa vileza con la que suelen actuar los líderes sindicales. Gordillo fue una política habilísima, supo sortear las vicisitudes que la vida le deparó. Hay incluso una leyenda negra relatada por José Gil Olmos en su libro Los brujos del poder (DEBOLSILLO 2008) que ubica a la maestra en Nigeria poco antes de que Ernesto Zedillo (con quien llevaba una pésima relación) asumiera la presidencia y en donde Gordillo habría de recurrir a un macabro ritual que recompondría la relación y le permitiría continuar gozando de las miles del poder.

Gordillo no solo sobrevivió a la transición del año 2000, se convirtió en amiga del presidente Fox y de Martha Sahagún; en la administración de Felipe Calderón tuvo tanta influencia que hasta se dio el lujo de nombrar a algunos personajes al interior del gabinete. La política educativa estaba sujeta a sus caprichos, los titulares de la SEP eran sus empleados. Sabedora de la impunidad de la que gozaba, manejaba a su antojo las jugosas cuentas del SNTE. Vivía como auténtica princesa y gastaba como  reina. Elba Esther no podía ocultar su opulencia, su elegantísima vestimenta y sus lujosísimas joyas la delataban. Mientras centenares de escuelas lucían abandonadas en todo el país, ella despilfarraba recursos a manos llenas en artículos personales. Fue un factor real de poder. Rompió con el PRI de Roberto Madrazo en 2005 y fue pieza fundamental en el triunfo de Calderón, pero cometió un error garrafal, el único imperdonable en la liturgia política del viejo régimen: incomodar al presidente.

Cuando Peña Nieto anunció la reforma educativa, Gordillo comenzó a mostrarse reacia e incluso en reiterados discursos amenazó con la rebelión. Su perdición llegó en febrero de 2013 cuando regresaba de San Diego, California y aterrizaba en el aeropuerto de Toluca. Iba a ser detenida, acusada de varios delitos que nunca pudieron comprobársele. Al presidente le estorbó y ese fue el motivo de su captura. El SNTE jamás presentó una denuncia  Una a una, las acusaciones en su contra fueron derribadas y justo el día en que el TRIFE le entregó a López Obrador la constancia que lo acreditaba como presidente electo, era liberada Gordillo, ¿coincidencia?

Se sabía de meses atrás del evidente arreglo al que habían llegado el candidato presidencial de MORENA y la maestra Elba Esther. La participación en los mítines del tabasqueño del yerno de Elba, Fernando González, de su nieto René Fujiwara y de su mano derecha Rafael Ochoa, no dejaban lugar a dudas. Gordillo había pactado ya.

¿Se trató entonces de un arreglo entre Peña y Obrador? ¿Fue Peña quien quiso su liberación para que AMLO tuviera que lidiar con ella? Sólo son meras especulaciones. Lo que es una realidad es que una persona tan detestable y tan cínica, ande hoy día tan tranquila por las calles y no nos sorprendamos que sea su intención retomar el control de la educación en México, la misma que fue retratada tan crudamente por el documental De panzazo que dirigió Carlos Loret de Mola y Juan Carlos Rulfo.

Twitter: @gomez_cortina //  hgomezdelacortina@hotmail.com

 

17/08/2018 07:06:57

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