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COLUMNISTAS

Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA



EL RIDÍCULO


Desde hace siglos diversos tratadistas han explicado sus teorías acerca del Estado y la relación del gobernado con este. Thomas Hobbes mencionaba en su obra “El Leviatán”, que el hombre era malo por naturaleza (el hombre es el lobo del propio hombre), su estado natural era la anarquía y era susceptible a estar en conflicto permanentemente. Hobbes decía que era necesario la presencia de un Estado que mantuviera el control sobre los hombres y el monarca debía incluso gobernar por medio del terror para imponer orden. Establecía que el pacto gobernante-gobernado era irrompible.


John Locke sostenía que el hombre era bueno por naturaleza y tenía derechos innatos que, para procurar su protección, debían ser resguardados por el Estado. Sin embargo, el gobernado podía romper el trato social si el gobernante incumplía con su parte. El gobernado pues, tenía el derecho a la rebelión.


Juan Jacobo Rousseau en su celebrada obra “El contrato social”, decía que los gobernados se desprendían de una parte de su libertad para entregársela al Estado y este último se las regresaba por medio del contrato social y se comprometía a través del monopolio del uso de la fuerza a proteger los derechos de los súbditos.


Lo sucedido la semana pasada en Culiacán representa la abdicación del Estado a ejercer el uso de la fuerza. Un operativo mal planeado, desorganizado e improvisado, trajo como consecuencia que la población civil viviera horas de terror al encontrarse en riesgo latente ante las impresionantes balaceras que se presentaron.


Al menos seis versiones sobre los acontecimientos consignó El Universal. Que se trató de un patrullaje de rutina y un grupo de militares fue agredido. Que no, que sí hubo un operativo, pero se subestimó la capacidad de respuesta del grupo armado. Que nunca detuvieron formalmente al hijo de El Chapo. Que sí lo detuvieron y que lo liberaron disfrazado de militar.


El gobierno federal argumentó que la liberación fue necesaria pues centenares de vidas civiles estaban en riesgo. El gabinete de seguridad dijo haber tomado la decisión pues el presidente se encontraba “incomunicable”. Total, una bruma de incertidumbre, mentiras e imprecisiones.


El Estado mexicano fue derrotado y acaba de enviar un dramático mensaje a todos los grupos delictivos: “Mientras pongan en riesgo a la población civil, el Estado no intervendrá y decidirá llevar la fiesta en paz”. Vergonzosa misiva que hará eco en todas partes. El Estado mexicano ha invitado a todos los cárteles a hacer lo mismo si una situación similar a la de Sinaloa se presenta.


Qué rabia deben sentir las Fuerzas de Seguridad. Los mandan a arriesgar la vida para luego ridiculizarlas.

Lo que ocurrió es indefendible y es el retrato fiel de una administración sin pies ni cabeza, sin coordinación, sin idea, sin estrategia.



Pd.- ¿Por qué no fue la Marina la que coordinó el operativo?

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Twitter: @gomez_cortina

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