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Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA.


EN LEGÍTIMA DEFENSA.


Yakiri Rubio era una jovencita como cualquier otra. Vivía con sus padres en una casa del populoso barrio de Tepito. Trabajaba en un pequeño negocio de bolsas propiedad de sus abuelos. Era pues una persona más en esa inmensa metrópoli llamada todavía Distrito Federal. Nunca imaginó que el lunes 9 de diciembre del 2013 su vida iba a cambiar para siempre y sería el inicio de un tortuoso proceso en donde padeció infamias indecibles provocadas no solo por un par de delincuentes, sino por la autoridad misma.

Mientras caminaba por la colonia Doctores para encontrarse con su pareja Gabriela, un par de individuos se le acercaron en una moto, pocos metros después le cerraron el paso y la obligaron a subirse. Lo que ocurrió más adelante desencadenó el horror. Yakiri fue llevada a un cercano motel de mala muerte en donde fue violada por uno de los sujetos, el otro se había ido del lugar poco antes.

Las perversas intenciones del abusador tenían como finalidad asesinar a Yakiri, pues la apuñaló en un brazo. La joven en un forcejeo, logró quitarle el arma y acuchillarlo en el cuello, provocando un baño de sangre. El delincuente salió de la habitación, tomó la moto y se retiró, pero murió apenas llegando a su vivienda, se había desangrado. Yakiri salió desnuda de la habitación pero en la recepción no le hicieron caso, volvió al cuarto y se vistió, se fue del lugar en busca de ayuda y se encontró con dos policías a los que les contó lo que le había ocurrido. Una mujer policía la condujo al interior de las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal para curarla y tranquilizarla, pero el terror apenas comenzaba.

Yakiri pasó de ser víctima a victimaria, en pocas horas la estaban acusando de homicidio calificado y de robo. Pronto la trasladarían a la prisión. Fue ahí que la abogada Ana Katiria Suárez conoció el asunto y decidió defender pro bono a Yaki, pues las aberraciones en el proceso y las violaciones a sus derechos humanos eran evidentes y aberrantes. Algo había que hacer.

Ana Katiria se dio de frente con un sistema de procuración de justicia ausente, indiferente e inexistente. Una policía corrompida, inhumana, robotizada, sin la más mínima empatía con la víctima de un delito. Cuando el asunto pasó a manos del Poder Judicial del DF la decepción no hizo más que aumentar. Un Juez acosador y prepotente, un hombre que no escuchaba razones, que se negaba a observar la realidad. La infamia cometida contra Yakiri debía detenerse, pero ni el Poder Ejecutivo, ni el Judicial estaban dispuestos a aceptar errores de sus empleados y prefirieron difundir la noticia de que Yakiri era amante de su agresor (como si eso justificara la violación), que era una asesina, que en un arrebato de ira lo había matado y que merecía la cárcel. Así de fácil podían destruir la vida de una persona.

Cuando la barbaridad se volvió pública, cuando la abogada Suárez se entrevistó con personalidades de peso en la vida política, cuando Yakiri se volvió visible, logró que la vileza contra su clienta comenzara a desvanecerse. Yakiri finalmente salió de prisión, pudo vencer a un sistema corrompido hasta la medula, un sistema que no funciona y que es capaz de cometer afrentas inenarrables.

Esta terrible y desgarradora historia se cuenta de manera más detallada en el libro “En legítima defensa” de la abogada Ana Katiria Suárez, que vendrá a Celaya el martes 10 de octubre a las 11 de la mañana en el auditorio Start Up de la Universidad de Celaya (frente a la torre de Rectoría). Agradezco a mi amigo el Licenciado Toño Guiza por haberme prestado el texto que me dejó con un nudo en la garganta.

No se pierdan esta presentación. Es una oportunidad única de conocer el punto de vista de una de las protagonistas de esta historia y adquirir ese valiosísimo texto.

Twitter: @gomez_cortina

hgomezdelacortina@hotmail.com


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