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Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA



LA RENUNCIA DE MEDINA MORA O ME VALE MADRE LA CONSTITUCIÓN


Recientemente sorprendió a muchos la intempestiva renuncia de Eduardo Medina Mora como Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, apenas cuatro años después de haber rendido protesta y faltándole once para finalizar el periodo. En una escueta misiva que se dio a conocer y que ni siquiera está fechada, Medina Mora le solicita al presidente que acepte su dimisión.

El artículo 98 de la Constitución establece claramente que la renuncia de un Ministro sólo procederá por causas graves, será sometida por el presidente de la república y en caso de aceptarla, la turnará al Senado para su aprobación. Se trató de un mero trámite. El presidente aceptó de inmediato y la Cámara alta aprobó por una aplastante mayoría la renuncia del hoy ex Ministro. Hay que recordar cómo llegó Medina Mora al Máximo Tribunal, en medio de la molestia de importantes colectivos ciudadanos que alegaban su cercanía con el entonces presidente Peña Nieto y sostenían también que no tenía el conocimiento jurisdiccional para llegar a la Corte. Se juntaron más de cincuenta mil firmas que lo rechazaban. El propio Sergio Sarmiento criticó la postura de Peña al ignorar las críticas. Se empeñó en nominarlo y el PAN, que también lo veía con buenos ojos, lo respaldó.

Hace unos cuantos meses, el periodista Salvador García Soto publicó en su columna para El Universal, los sospechosos depósitos millonarios que Medina Mora recibió en sus cuentas cuando era embajador ante el Reino Unido y después ante los Estados Unidos. García Soto afirmó que las autoridades de dichos países ya estaban investigando la procedencia del dinero. En fin, la sospecha persiguió siempre a Medina Mora y me da la impresión de que no era muy querido en la Corte. Quizá nunca debió ser Ministro y efectivamente su nombramiento se debió a un capricho de Peña avalado por el PAN. Sin embargo y dejando un poco a un lado ese pasado, me resulta escandalosa la manera en la que se ignora la Carta Magna. El ex Ministro no ha dado a conocer esas causas graves, el presidente López Obrador tampoco las conoce o las omite, hace lo propio el Senado y el presidente de la Corte Arturo Zaldívar ha guardado un ominoso silencio. Entonces ¿de qué carajos sirve el juramento solemne que se hace ante el Senado? ¿Por qué renunció? ¿Le tiene miedo a la investigación que está realizando la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) por los millonarios depósitos? ¿Fue presionado para abandonar el cargo? Pues quién sabe. Todo permanecerá en la duda, sin transparencia. El asunto se irá perdiendo con el paso del tiempo porque quizá a ninguno de los implicados le conviene profundizar en el asunto.

El jueves pasado el columnista de El Universal Mario Maldonado, abonó un dato interesante y sospechoso. Dijo que luego de la renuncia de Medina Mora, la UIF solicitó a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) el congelamiento de las cuentas del ex Ministro y de personas allegadas a él, como lo son dos de sus hermanos. Extrañamente tan sólo cuarenta y ocho horas después y ya cuando la renuncia se consumó, la propia UIF solicitó ahora el descongelamiento a la CNBV, ¿será que llegaron a un acuerdo con el ex Ministro? ¿un pacto de impunidad? ¿tu asiento en la Corte a cambio de tu tranquilidad?

EL RELEVO

El presidente López Obrador tiene en sus manos la posibilidad de demostrar que no pretende capturar al Poder Judicial y enviar una terna de funcionarias de carrera o académicas especializadas. Si insiste en nominar a personajes cercanos a su persona y a su partido, estará comprobando los rumores que indican que lo que quiere es someter a la Corte.

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