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COLUMNISTAS

Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA.



TENÍA QUE SER MEADE

Lo decíamos hace 3 semanas en la colaboración “Las cuatro opciones del PRI”. José Antonio Meade debía ser el candidato del partido en el poder pues reúne una serie de cualidades importantes que lo convierten en el abanderado tricolor más competitivo. Nuño era demasiado cercano a Peña Nieto, Osorio Chong demasiado priista y Narro demasiado viejo. Meade es apartidista, es un funcionario público intachable y puede acarrear votos tanto de los desencantados del PAN, así como de los indecisos. La labor ahora será colocarse en segundo lugar desplazando al Frente Ciudadano por México (si es que este logra consolidarse) y en un escenario de voto útil, atraer el sufragio anti AMLO.

El lunes Meade fue parte del más rancio ritual del PRI. Desfiló por los organismos históricos del partido (CNC, CTM, CNOP, etc.) en donde sus dirigentes de manera “espontanea” se desvivieron en halagos por el ungido y lo calificaron como el “candidato de la esperanza”; los otros aspirantes a través de declaraciones en prensa o utilizando su cuenta de Twitter (Osorio Chong y Eruviel Ávila) se disciplinaron y le ofrecieron su respaldo. Todo parece indicar que la lealtad al presidente está por sobre todas las cosas, es parte del ADN priista y los militantes “jalarán” parejo en torno a la candidatura del ex titular de Hacienda.

Meade arrancará en tercer lugar, cargará con el desprestigio del presidente y del PRI, pero podrá argumentar en su favor no tener filiación partidista ni escándalos de corrupción. Meade se presentará como la opción moderada entre el radicalismo y las soluciones simplonas de López Obrador y entre la incógnita de un llamado Frente Ciudadano que no termina por ponerse de acuerdo sobre la elección de su candidato y que deja serias dudas sobre su programa de gobierno tomando en cuenta las disímbolas posiciones entre el PRD y el PAN.  

Otro reto importante para el abanderado del PRI será su desempeño como candidato. Voy a citar textualmente lo que me dijo mi amigo Toño Guiza: “Meade es un tecnócrata burgués muy lejano a las clases menos favorecidas”. Tiene razón, Meade se ha desenvuelto siempre en la elite del poder y jamás ha realizado una campaña política.

La operación será cuesta arriba. Meade es la apuesta de Peña, la apuesta del PRI. Sin duda, es la mejor carta que podrían presentar. Con Meade no está garantizado el triunfo, pero sí será un candidato competitivo.

EN GUANAJUATO

El destape de Meade trae consigo consecuencias en el priismo guanajuatense. El evidente favorecido es José Luis Romero Hicks en su lucha por la candidatura para el gobierno del estado. Habrá que esperar los planes que tenga Meade para Guanajuato y si en verdad hay interés por recuperar la entidad. De no ser el caso, ojalá que Romero Hicks arribe al Senado de la República.

Twitter: @gomez_cortina

hgomezdelacortina@hotmail.com

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