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Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA




TRAS LAS HUELLAS DE UN DESCONOCIDO

El título de mi colaboración del día de hoy amables lectores, se refiere al libro que publicó en 2008 el historiador austriaco Konrad Ratz sobre Maximiliano de Habsburgo. Tras un viaje a México en 1981, el escritor se interesó por el efímero Segundo Imperio y conforme comenzó con sus investigaciones, se dio cuenta que existían importantes lagunas en torno al archiduque y que se daban por sentados, datos que el propio Ratz ha ido desmintiendo y que son útiles para comprender la figura y la manera de ser del Habsburgo.

Ratz indaga en la formación académica de Maximiliano y ofrece una breve pero reveladora biografía de sus tutores y maestros, entre los cuales destacan el conde Enrique de Bombelles, el mayor Franz von Hauslab, el clérigo Joseph Otmar Rauscher y Johann von Perthaler. Fue el último de los mencionados quien tuvo mayor influencia en él y marcó para siempre su tendencia liberal.

Su periodo como contralmirante de la escuadra austriaca, en la cual recibió grandes elogios del vicealmirante Wilhelm von Tegetthoff, aunque posteriormente criticara ciertas actitudes del archiduque.

El tiempo, aunque escaso pero maravilloso en el que ya casado con Carlota, Maximiliano se trasladó a Milán como gobernador de la provincia del Lombardo-Véneto que se encontraba bajo el poder del imperio austro-húngaro. El sentimiento nacionalista crecía poco a poco, pero la manera de gobernar de Maximiliano, le ganaron el aprecio de sus súbditos, que lo catalogaron como un gobernante conciliador y respetuoso, virtudes que molestaron a su hermano el emperador Francisco José, quien decidió destituirlo.

Deprimido y solitario, Maximiliano se recluye en el hermoso Castelleto en lo que finalizaba la construcción del imponente castillo de Miramar. Él y Carlota atraviesan una crisis. Ella era una mujer cultísima, de una inteligencia prodigiosa y educada para gobernar, sueño que veía cada vez más lejano pues su marido permanecería a la sombra de Francisco José. Es en este contexto que surge la invitación de los notables mexicanos para que Maximiliano aceptara el trono de México y la insistencia del emperador de los franceses Napoleón III quien le ofreció todo su respaldo para consolidar el proyecto.

El libro también indaga en la persona del padre Agustín Fischer, último consejero de Maximiliano a quien se le acusó de su muerte por supuestamente haberlo convencido de no abdicar cuando el archiduque ya se encontraba en Orizaba dispuesto a partir. Información inexacta pues en realidad, el carácter dubitativo de Maximiliano, una carta escrita por su madre y las varias epístolas que recibió de Carlota instándolo a no rendirse, hicieron recular al emperador.

Su triste final lo conocemos todos. El drama de Querétaro ha sido ampliamente documentado, así como los avatares de su cadáver desde el primer embalsamamiento hasta su traslado a la capital de la República.

Esta columna se toma unos días de vacaciones. Estaremos encontrándonos la primera semana de enero. Les deseo a todos ustedes una muy Feliz Navidad y un próspero año nuevo.

Twitter: @gomez_cortina

hgomezdelacortina@hotmail.com

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