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El precio de las ocurrencias // 

Por: Juan Sanluiseño Juárez

En los últimos días, el desabasto de combustibles ha afectado considerablemente a varias entidades del país; Guanajuato es una de las más afectadas. Algunas ciudades como León, Irapuato, Salamanca y Celaya, llevan más de una semana sin el abastecimiento necesario que satisfaga las necesidades básicas de la población. Esto ha llegado al punto en que, en algunos lugares, las fuerzas policiacas, cuerpos de bomberos, protección civil y ambulancias, queden sin combustible suficiente para llevar a cabo sus labores. Aunado a esto, comerciantes, taxistas y gente que depende casi en su totalidad del combustible para llevar a cabo su trabajo, son los más afectados hasta el momento, ya que no pueden distribuir sus productos ni ofrecer sus servicios de manera eficaz, lo cual comienza a verse reflejado en un alza a los precios de la canasta básica.

¿A qué se debe el desabasto?

Recientemente, el Gobierno Federal encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, inició una lucha para combatir el robo de hidrocarburos, mejor conocido como «huachicoleo» en todo el país. Una de las medidas más significativas, fue el cese de operaciones en la refinería «Ing. Antonio M. Amor» perteneciente a la ciudad de Salamanca, con la finalidad de frenar el robo que se generaba a diario a través de los ductos que distribuyen el combustible a toda la región.

Esto permitió que, en días pasados, el ejército descubriera dentro de la misma refinería una toma clandestina conectada a una manguera de al menos tres kilómetros.

Se podría decir entonces, que dicho combate ha arrojado números positivos hasta ahora. Pero, ¿Qué papel le está tocando jugar a la ciudadanía en el conflicto Gobierno – Huachicoleo?

Como se mencionó antes, varias ciudades del estado, así como distintas entidades del país, sufren desabasto de combustible por una aparente incapacidad por parte del gobierno federal de prever tal situación. Las personas deben realizar filas de hasta cuatro horas para conseguir un poco de combustible. Esto sucede a todas horas del día. Incluso, hay gente que se ha organizado por turnos desde una noche antes, para poder comprar combustible a la mañana siguiente.

Con sus autos, en bidones, garrafas e incluso garrafones para agua de consumo humano, los guanajuatenses han realizado sus compras los últimos días, pero la gasolina simplemente no alcanza.

Esto significó un impacto más fuerte, debido a que el desabasto se agudizó justamente en la primera semana del año donde la primarias y secundarias reanudad actividades después de las vacaciones decembrinas, lo cual ha provocado un ausentismo considerable en las aulas de las principales ciudades del estado.

Para hacer frente al desabasto, el gobernador del estado, Diego Sinhue, se reunió con el director de PEMEX, Carlos Alberto Treviño Medina, quien en primera instancia aseguró que el ducto Salamanca – León se abriría a la brevedad, cosa que no ocurrió. Posteriormente, se comprometió con el estado a enviar 41,000 barriles de combustible durante estos días para hacerle frente al desabasto en la región. Sin embargo, las interminables filas siguen siendo el pan de cada día para los guanajuatenses, pues aun así resulta insuficiente. Ante esta situación, el gobernador dió a conocer una serie de medidas para regular el consumo de gasolina mientras la escasez persista. Entre estas medidas, se estableció un consumo máximo de $500 por auto, y la prohibición de venta en contenedores. Además, afirmó que de seguir las cosas como hasta ahora, se plantearían importar combustible desde Houston, TX.

El gobierno federal, ha exhortado a la ciudadanía a no realizar compras de pánico y a confiar en que todo es por un bien común. El presidente Andrés Manuel, ha mencionado en varias ocasiones que el desabasto no es más que un invento por parte de los medios de comunicación para generar pánico en la población, argumentando que todo está bien. Pero basta con salir a la calle, o ir al mercado para darte cuenta que no todo concuerda con esas palabras. Gracias a una mala planeación de distribución, no se ha fijado una fecha específica en la que el abastecimiento vuelva a la normalidad. Esto, en palabras del presidente, para «evitar críticas si no se cumple». Dichas posturas, solo hacen que la incertidumbre crezca, y la gente opte por prevenirse lo mejor posible ante cualquier panorama.

Otra situación grave que se ha generado a partir de las medidas para eliminar el huachicoleo, es la reventa de combustible. En las redes sociales ya se pueden observar publicaciones de venta de hidrocarburo, en donde los precios oscilan entre los 25 y 35 pesos por litro.

Y es que el desabasto ya alcanzó, incluso,  a la CDMX y sus alrededores, lo cual ha generado un caos para toda la ciudadanía, pues sus actividades diarias se están viendo afectadas como en las demás regiones. Para revertir esta situación, el gobierno federal está implementando vías alternas de traslado a través de pipas. Sin embargo, esto representa un gran peligro para los operadores de dichas unidades. En San Juanito, municipio de Bocoyna, Chihuahua, se registró el robo de dos pipas cargadas con combustible, así como el secuestro de los operadores a manos de presuntos huachicoleros; Lo cual refleja otro punto vulnerable en la estrategia federal de distribución que probablemente no se tomó en cuenta. Lo más preocupante, es que esta situación se repita e incluso se vuelva algo frecuente.

Por ahora, el desabasto parece no tener un fin próximo ni una estrategia de distribución clara o eficaz. La secretaria de energía, Rocío Nahle García mencionó recientemente que el retraso en la distribución «durará lo que tenga que durar» pues el respaldo al plan del presidente es total.

Si bien, la población puede tomar transportes alternos al automóvil como lo es el transporte público, la bicicleta o simplemente caminar para trasladarse a sus destinos (lo cual estamos viendo de manera positiva en la calidad del aire en el corredor industrial), ¿Qué le podemos decir al taxista cuyo trabajo consiste en manejar un automóvil?, a los despachadores y su sueldo que muchas veces se basa también en las propinas recibidas,  al comerciante que no puede distribuir sus productos, al paramédico que no puede atender reportes, o al hospital que no puede trasladar a sus pacientes. ¿Cómo les decimos que la respuesta está en agarrar una bicicleta o caminar?

Los mexicanos celebramos el combate al robo de hidrocarburos, así como exigimos un plan viable que no afecte a la ciudadanía más de lo que la beneficia. La estrategia está fallando, y es necesario que alguien acepte el error que se está cometiendo por las ocurrencias de un grupo. Que las buenas intenciones de «un cambio» no se vengan abajo por caprichos y una mala ejecución.



JUAN SANLUISEÑO JUÁREZ, Estudiante de 5o. cuatrimestre de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Continente Americano.  // twitter: @Lord_hades27 

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