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Rayo Esmeralda Patiño

Celaya Internacional

@RayoEsmeralda
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Celaya Internacional.


LA LEY MACHISTA


Decía Sygmund Freud que, “el primer requisito de la civilización es el de la justicia” y es precisamente lo que desde hace varios días se ha venido hablando, ¿en verdad vivimos en justicia? La sentencia emitida por un tribunal en Navarra ha causado un verdadero revuelo no solo en España sino en todo el mundo.

La juventud es la etapa más maravillosa del ser humano, durante ella queremos conocer el mundo y comérnoslo a grandes trozos, eso por supuesto, se ve reflejado en un gran ímpetu, las emociones están a flor de piel, finalmente no importa el siglo, con sus más y sus menos, la juventud siempre quiere disfrutar la vida, y en una fiesta  tan concurrida e importante como la Fiesta de San Fermín (mejor conocida como los sanfermines) en Pamplona, España, es el lugar ideal para vivir un trozo de esa juventud, en 2016, una chica pretendía tener un recuerdo divertido y quizá hasta romántico, en su lugar terminó llevándose un trozo de infierno.

El caso de La Manada, ha dado la vuelta al mundo, tanto por el suceso en sí como por la polémica sentencia pero más aún, la percepción del propio delito como el voto particular de uno de los tres Magistrados que conformaban el tribunal, no repasaré lo que en los medios masivos de comunicación nos han relatado, quiero en cambio, centrar mi atención al punto clave por el que la sentencia no fue lo que la Defensa esperaba y las motivaciones de dicha resolución.

Comentaba  que una chica en aquel entonces de 18 años conoció a un sujeto, platicaron convivieron y bueno la intención es que ella alcanzaría a un amigo con el que dormiría en un auto, hasta ahí todo era normal, eran los ¡Sanfermines! una fiesta y ella joven, por supuesto que había injerido alcohol, por supuesto que se sintió atraída por uno de los sujetos que conoció, pero lo que no esperaba es que ésta persona junto con sus amigos la empujarían hacia un portal en el que no solo la violarían sino que la humillarían, de muchas formas, lo alarmante es que la humillación no paró ahí.

Al ser abandonada, y recibir posterior ayuda por una pareja que pasaba por el lugar y que llamó a la policía, creyó seguramente, “bien, ahora estoy segura”, debo señalar a este punto que la policía comenzó a hacer su trabajo, el problema fue al turnarse a los juzgadores; los Magistrados José Francisco Cobo, Ricardo González y Raquel Fernandino.

Ser abogado no es fácil, y menos en el ámbito penal, no importa de qué país estemos hablando, un Abogado debe mantenerse frío y sereno, en el caso de un Juez debe con mayor razón, buscar la respuesta jurídica en los hechos, identificar al culpable e imponer una sentencia así como en consecuencia, privar de la libertad para que el responsable enfrente las consecuencias de sus actos, no es nada sencillo llevar este papel, porque todo depende del lente con el que veamos el caso a tratar, lo que para unos es justo para otros no lo es, es por ello que existen leyes, que son parámetros que ayudan a mantener un Estado de Derecho, en el que se antepondrá a la justicia como valor constitucional.

Los Magistrados, salvo uno de ellos, reconocieron la culpabilidad de los acusados, el problema se presentó al tipificar el delito; no hubo violación y sí abuso sexual, querido lector, usted me dirá que para el caso es lo mismo, pero no, cuando hablamos de definiciones jurídicas es muy importante apegarnos a lo que las leyes reconocen y cómo lo hacen.

Los Magistrados reconocieron prevalimiento (superioridad numérica) en el delito; fueron cinco contra una, pero contrario a lo que sucede en España específicamente, le permitieron en las audiencias declarar primero a la víctima para que los acusados que junto a sus abogados esperaban en otra Sala, pudieran no solo saber de qué se les acusaba sino que sustentaran su defensa,  pasaron 21 meses para que se pudiera dictar una Sentencia, claro que había mucho que analizar en cuanto a que la chica le fue robado su celular y a ellos se les incautaron los suyos para analizar el contenido, claramente en los teléfonos mostraban breves fragmentos de la violación y aunque eliminaron uno de mayor duración, la policía logro rescatarlo, en base a esos videos, se comenzó a seguir a la joven para observar su comportamiento, esto y  una fotografía del año pasado que ella misma subió  a sus redes sociales fueron lo que hizo que en la Sentencia no se aceptara el delito como violación.

El Código Penal de España señala claramente en los artículos 178 – 180 lo que significa la Agresión sexual “…cuando exista violencia e intimidación…” y en los artículos 181 y 182 lo que es un Abuso Sexual “…sin violencia e intimidación, realice actos que atenten contra la libertad sexual…” esto se ve reflejado en el castigo, le explico querido lector, la cuestión es que la chica no se resistió, no la golpearon, no la fracturaron, vaya, ¡sigue viva! ¿Qué pide entonces? Pues justicia, eso pide, el Juez Ricardo González emitió su voto a favor de absolver de todas las acusaciones a los cinco enjuiciados, y esto porque a su parecer la chica, según muestran los videos, mantenía los ojos cerrados y eso era garantía de disfrute, entonces, todo fue consensuado y la chica originaria de Madrid, solamente denuncio por temor a verse evidenciada en redes sociales.

El problema más serio a esto, es que España tiene firmado y ratificado el CEDAW, a través del cual en 2015 la relatoría de ONU le pidió hacer modificaciones a presentar en 2017, un escrito sobre las acciones que tomaría para aplicar las recomendaciones sobre la revisión de las leyes sobre la violencia contra la mujer y donde por cierto se le pide que incluya todo tipo de violencia de género.

Pues bien, a pesar de los muchos instrumentos internacionales firmados y ratificados por España como la Carta de Derechos Humanos, el Convenio de Estambul, el mismo CEDAW así como sus  Protocolos,  y de ser una de las legislaciones más estrictas al respecto en Europa, esta sentencia dejo mucho que desear.

Mucho se ha pedido que no se politice o bien que no se permita que el sentimiento prevalezca por encima de la ley, pero es que, es precisamente la ley la que deja de lado una aplicación de justicia, mientras la fiscalía pedía más de 20 años de prisión, se les otorgaron nueve, todo porque no se tomó en cuenta la situación de incapacidad en la que la chica se encontraba (artículos 178-180), la superioridad numérica de los agresores y el estado de shock (artículos 181 y 182) en los que entro la víctima y sobretodo la falta de protección (Ley 35/1995 Ayudas y Asistencia a las víctimas de Delitos contra la libertad Sexual); Ley Floral de Atención a Víctimas de Violencia de Género; Ley orgánica (1/2004) Protección integral contra la Violencia de Género; Ley Orgánica (10/1995, reformada en 2015) Intimidación y abuso de Superioridad Manifiesta, así como los artículos que ya mencione anteriormente del Código Penal de España, a pesar de todo ello, la joven tuvo que revivir esa noche una y otra vez, para que le creyeran, no solo sufrió una indescriptible humillación por sus agresores ya que fue vejada oral, vaginal y analmente además de despojada de su celular, sino que ahora hombres y mujeres impartidores de justicia debían ser “convencidos” de que ella no quería vivir esa situación.

La educación machista que prevalece, la creencia de que es un sueño, vaya, una ilusión que cinco hombres tomen a una mujer como objeto de deseo es lo que nos tiene a todas las mujeres exigiendo una revisión de las leyes no solo de España sino de todo el mundo, y a pesar de tantas capacitaciones, tanto a defensores como a impartidores de justicia, la idea misógina de que es la mujer quien provoca este tipo de agresiones, seguirá fomentando la injusticia, es claro que todos somos iguales ante la Ley pero, genéticamente no lo somos, un hombre jamás sabrá lo que se siente dar a luz, así como no sabrá lo que se siente el descredito jurídico y social, hasta que no logremos convencer a un grupo de hombres de que fuimos violadas porque no opusimos resistencia, eso, señores, eso también es instinto de supervivencia.

El oscurantismo ya quedo atrás, es pleno siglo XXI y esperar a que una este luchando entre la vida y la muerte en un hospital, que este en constante shock o bien que encuentren mi cuerpo tirado como basura en algún terreno baldío, para intentar tipificar el delito, eso solo refleja que no se legisla y no se hace justicia con perspectiva de género, que los que pretenden decirnos cómo comportarnos ante una violación y que han hecho las leyes son hombres, miren que entonces, tenemos una justicia muy masculinizada, una justicia hecha a modo de otras Manadas.

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