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COLUMNISTAS

Rayo Esmeralda Patiño

Celaya Internacional

@RayoEsmeralda
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Celaya Internacional.



RUSIA, LA GRAN FARSA

 

Rusia, para muchos sinónimo de un solo nombre, de un apellido, Putin, a quien debido a la falta de información frecuente  sobre la realidad del país se le sigue denominando el temible oso ruso que intenta acorralar a Trump, o a Europa en sí.

En el pasado mundial de futbol Rusia 2018, a pesar de los muchos reportajes sobre la situación económica o precariedad en el respeto a los derechos civiles, toda la atención se la llevaron notas que vendían más como la belleza de las mujeres, su catedral, la Plaza Roja o su participación en la Segunda Guerra Mundial, quienes recordaron con alguna nota el estalinismo, la hambruna y los cientos de desplazados hacia los gulaks lo hicieron con un aire más bien nostálgico de algo que ya no existe, pero que con éxito se dejó atrás, eso sí, nunca dejaron de mencionar lo popular que es su Presidente en la mayoría de los países en vías de desarrollo, y no así en su propio país, Putin ocupo una primera etapa de mandato del 2000 al 2008, y desde 2012 sigue desempeñando nuevamente el cargo, lo que suma 15 años ya al frente del gobierno.

 

Desde 2014 son muchos rusos defensores de derechos humanos y periodistas quienes han comenzado continuas movilizaciones, principalmente por la forma en que el gobierno del Kremlin maquilla cifras o información y crea culpables, es tan poca la información y tan controlada que para conocer un poco sobre el respeto o violación a los derechos civiles y políticos en el enorme país asiático lo debemos ir descubriendo como quien comienza a abrir una Matrushka; la semana pasada se abrió un poco la Caja de Pandora al darse a conocer la detención de un periodista independiente, Ivan Golunov, quien ya había incomodado con algunos reportajes a los miembros de la cúpula política, la corrupción, la crisis económica y el engaño de Vladimir Putin respecto al supuesto milagro económico logrado por él, que no era más que el resultado del rebote de la globalización y los precios internacionales del petróleo y que se desvaneció con las sanciones impuestas por Europa y Estados Unidos por la invasión rusa a Crimea, la última investigación del periodista versaba sobre el alto negocio de las funerarias y los fraudes.

Después de recibir “avisos” para que detuviera la investigación, Golunov fue detenido e inculpado por posesión y tráfico de drogas, por supuesto previa revisión policial sin orden de cateo y sin mediar ninguna razón jurídica o de seguridad, pero no es la primera vez que la policía rusa lleva a cabo el mismo método, en enero del año pasado detuvo a otro periodista, Oyub Titiev, periodista y defensor de Derechos Humanos checheno, otra figura muy representativa es la joven periodista y política Vera Kichanova, quien incluso llegó a ser concejal por Moscú, pero que también sufrió censura a sus notas de tendencia política y críticas al sistema de gobierno de Putin.

Según fuentes de Amnistía Internacional y Reporteros Sin Fronteras, tan solo en 2018, en Rusia se sentenciaron a cerca de 500 ciudadanos por compartir en las redes sociales ideas contrarias al régimen, tal parece que al gobierno ruso, no, a Vladimir Putin solo le interesa que se hable de él y sus hazañas, vaya, que no es más que un palmeni (plato típico ruso) pero aderezado con el culto a la personalidad y la represión del Presidente.

Desde el viernes pasado que se dio a conocer la detención de Gulonov, se llevó a cabo una gran movilización, marchas y plantones para exigir su liberación además de dar a conocer el caso en la redes sociales a nivel mundial, aquí debo señalar que las manifestaciones aunque sean pacíficas están prohibidas en Rusia, los manifestantes fueron retirados por la policía y sancionados, porque que para protestar hay que solicitar un permiso especial,  Golunov se enfrentaba a 25 años de cárcel, sin embargo a tan solo unos días y luego de la presión nacional e internacional, este lunes por la tarde noche fue puesto en libertad y se le retiraron los cargos, a Titiev lo dejaron libre hace unas semanas pero no se le anula el expediente.

En general en América Latina se le tiene cierta admiración al presidente ruso, primero porque todo aquello que no conocemos nos causa fascinación, y segundo, porque tenemos la absurda idea de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, o sea, Trump no es el más popular en el mundo, luego entonces, creemos que su antagónico natural, Putin, es amigo de América Latina, lo cual es falso y no vemos las señales porque o no nos importa o simplemente nos da flojera leer las letras pequeñas, Vladimir Putin como buen represor gasta en armas y en su ejército así como en su imagen pero no permite la libre expresión, la nueva alianza con Hauwei es para crear su propia plataforma y que solamente se de a conocer la información que él quiere que se conozca, si esto estuviera ocurriendo en algún otro país llamaríamos a su gobierno populista pero, es Rusia y su Presidente es valiente y decidido, y su imagen cubre incluso la terrible corrupción que se vive en el país o las enormes necesidades, Putin es absolutamente anti occidental, anti europeista, desestabilizar y crear una imagen ficticia es su mejor trabajo, recordemos que creció en la ex U.R.S.S. y fue miembro prominente de la KGB.

Por hoy, no le ha quedado más que permitir la liberación de un periodista inocente, quien por cierto fue hospitalizado debido a los múltiples golpes que recibió en su detención provisional, vaya que no importa como se llame ahora, la Federación de Rusia sigue siendo la U.R.S.S., su nuevo nombre no es más que una farsa, una muñeca Matrushka.

Por: Rayo Esmeralda Patiño

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@RayoEsmeralda

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12/06/2019 07:47:35

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