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DATO CURIOSO

LA RECIÉN HALLADA PLATAFORMA DEL ZÓCALO

La sorpresa que causó el hallazgo de una estructura circular que data de 1843 y sería la base para un monumento a la Independencia, cuya construcción ordenó el entonces presidente Antonio López de Santa Anna en la Plaza de la Constitución, terminó en desencanto cuando el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que la plataforma sería enterrada por una nueva plancha de concreto.

El descubrimiento fue realizado durante los trabajos de rehabilitación de la Plaza Mayor de la ciudad de México por los arqueólogos Alejandro Meraz, Gonzalo Díaz, Rubén Arroyo y Ricardo Castellanos. Se trata de una plataforma de ocho metros de diámetro y 28 centímetros de altura, esto es la base o zócalo de la columna de la Independencia que jamás logró construirse.

No en ese momento ni en ese sitio, al menos, pues curiosamente el diseño es parecido al que finalmente, pero a principios del siglo XX, realizó el arquitecto Antonio Rivas Mercado para conmemorar el centenario de la Independencia, en Paseo de la Reforma.

A través de un comunicado del INAH, los arqueólogos, investigadores de la Dirección de Salvamento Arqueológico, detallaron que “conforme a la documentación, en 1843 López de Santa Anna quiso aumentar el espacio libre de la Plaza Mayor de la Ciudad de México y para ello mandó derribar el mercado del Parián (venido a menos en esa época), que ocupaba casi la mitad de la misma. Su idea era erigir un Monumento a la Independencia al centro de la explanada, y con ese fin se convocó a un concurso con la Academia de San Carlos, resultando ganador el proyecto del arquitecto Enrique Griffon, pero ‘Su Alteza Serenísima’ designó la realización de esa obra a Lorenzo de la Hidalga”.

Por la deuda internacional, el monumento no avanzó en su construcción. Se quedó en el zócalo, pero al paso de los años ese basamento terminó por darle nombre a la Plaza Mayor, que ahora se conoce como Zócalo, e incluso se ha extendido, pues otras plazas principales en el interior del país son llamadas Zócalo.

Según el INAH, la acepción es incluso reconocida por el Diccionario de la Lengua Española como “plaza principal de una ciudad, especialmente la del Distrito Federal”, ahora llamado Ciudad de México.

El instituto, responsable de los trabajos de excavación y de la conservación del patrimonio arqueológico e histórico del país, informó que la estructura circular será protegida con cantera, piedra y malla geotextil y se rellenará con tepetate, para ser enterrada de nuevo y ponerle finalmente la capa de concreto.

Antes se tomará un registro fotográfico minucioso, con dibujo y escaneo para recordar el hallazgo, aunque los arqueólogos destacaron que hubo varias referencias a su existencia en diferentes momentos, entre ellos cuando se hicieron excavaciones para la Línea 8 del Metro, que finalmente, debido a la protesta ciudadana e incluso de trabajadores del propio INAH, se desvió su traza hasta el Eje Central Lázaro Cárdenas y no pasó por el Zócalo.


VENTANAS DE LA HISTORIA

Consultado sobre la posibilidad de permitir a la ciudadanía ver los restos de la plataforma circular que da nombre al Zócalo capitalino, en tanto que es una referencia urbana no sólo en esta ciudad sino para muchos mexicanos, el historiador Luis Barjau responde a Apro que quizá sí sería interesante o deseable poner un vidrio, una especie de ventana arqueológica como la que está en la Catedral Metropolitana.

Según datos proporcionados a los medios por el INAH hace un par de años, en la Ciudad de México hay más de 40 ventanas arqueológicas que permiten mirar restos de construcciones precolombinas o del periodo colonial. Entre ellas se abrieron algunas en la calle de Argentina en las proximidades del Templo Mayor, para observar las paredes de lo que se considera fue un templo dedicado a Tezcatlipoca.

Entre los edificios con ventanas pueden mencionarse el Palacio Nacional, los museos Nacional de las Culturas, de la Autonomía Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Casa de la Primera Imprenta, de la Caricatura, el Ex Teresa Arte Actual y el Centro Cultural de España.

Se solicitó una entrevista con los arqueólogos responsables del proyecto de excavación en el Zócalo para conocer las razones técnicas o de preservación del patrimonio que motivan al recubrimiento de la base circular del que sería el monumento planeado por Santa Anna, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Y es que mucha gente desconoce el origen del nombre del Zócalo. Si estuviese ahí a la vista el referente tendría mayor conocimiento sobre ese aspecto histórico de un espacio urbano, cívico e histórico tan emblemático para los mexicanos.

Hace unos años, durante el ciclo de conferencias “La plaza principal, su entorno y su historia”, organizado por la Dirección de Estudios Históricos del INAH, Barjau –que entonces encabezaba dicha dirección– expuso que el Zócalo es “el ombligo del mundo… el origen de nuestra historia, el escenario del drama, de la fiesta, de la protesta, del símbolo, del establecimiento del Estado. En fin, el eje central de las coordenadas de nuestra historia y de nuestra razón de ser”.

En los términos de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, el Zócalo o Plaza de la Constitución es un monumento, aunque no sea en sí mismo una construcción de niveles. Es parte del Centro Histórico de la ciudad declarado zona de monumentos por decreto presidencial del 11 de abril de 1980 y fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en 1987.

Al cubrirse los restos del basamento de lo que sería la columna de la Independencia no se destruirán, pero quedarán fuera de la vista de la ciudadanía.

Fuente: PROCESO

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