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NOTICIAS - CELAYA

ESPECIAL:Murieron miles y se definió la Revolución

Reportero: Gabriela Montejano N. - 3130 Visitas

Hoy hace 103 años en Celaya se registraron las más importantes batallas de la Revolución Mexicana y éstas fueron protagonizadas por Álvaro Obregón y Francisco Villa.

En estos combates, en los que participaron alrededor de 50 mil hombres, se determinó el rumbo político de nuestro país.

 

CONTEXTO HISTÓRICO

Después de la caída de Porfirio Díaz y del cuartelazo de Victoriano Huerta contra Francisco I. Madero, la ofensiva contra Huerta estaba dividida en tres ejércitos, comandados por los Generales Álvaro Obregón (Noroeste), Francisco Villa (Norte) y Pablo González (Oriente).

Don Venustiano Carranza, Gobernador de Coahuila, quien desplegando la bandera del constitucionalismo organiza un movimiento armado contra el usurpador y convoca a una reunión en la hacienda de Guadalupe, naciendo así el Plan de Guadalupe, cuya principal finalidad era derrocar al gobierno de Victoriano Huerta y convocar a nuevas elecciones democráticas. Se designó entonces a Venustiano Carranza como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista.


Las acciones de guerra suceden, y se destacan como caudillos vencedores los Generales Obregón en el noroeste y Francisco Villa al norte. Las diferencias entre ambos tanto físicas como morales, eran muy notorias.

Sin embargo, la cohesión militar no perdura. Por diferencias de criterio Villa se rebela contra Venustiano Carranza al igual que Emiliano Zapata y otros más, por lo que tratándose de restablecer la unidad rota se convoca a todos, en Aguascalientes a una convención, que precisamente se conoce como “Convención de Aguascalientes”, en la cual se designa Presidente Provisional al General Eulalio Gutiérrez. Pero lejos de atenuarse los problemas surgen más formándose ahora una nueva fracción que se autodenomina “Convencionalista” que hace frente a los constitucionalistas también conocidos como “Carrancistas”.

El principal disidente de la convención fue el General Francisco Villa, con su legendaria actividad durante la revolución, queda frente a frente del no menos ameritado General Álvaro Obregón por parte de los constitucionalistas.

Había muchos intereses creados y se esperaba lo inevitable: el enfrentamiento de los dos colosos, siendo el Bajío el lugar destinado para dirimir por medio de las armas las diferencias. 


ANTECEDENTES

FRANCISCO VILLA / CONVENCIONALISTAS

El ejército era superior: numéricamente, tenía 22 mil hombres aproximadamente con una moral alta, eran dueños de gran parte de la República y tenían un brillante historial; su armamento era muy bueno y las municiones suficientes, la artillería abundante y mandada por oficiales exfederales y su caballería se había hecho legendaria por sus violentísimas cargas. Villa se hacía llamar “Campeón de los Convencionalistas”.

 

Mandos y Rutas

Villa inició su avance en tres columnas:

*Al norte la caballería al mando del General Agustín Estrada;

*Al centro la infantería constituida por las brigadas de los Generales José Herón González, Dionisio Triana, Bracamontes y San Román;

*Al sur otra de caballería al mando del General Abel Serratos;

*A la retaguardia del centro marchó la artillería.

 

ÁLVARO OBREGÓN / CONSTITUCIONALISTAS

Tenía un ejército de apenas 11 mil hombres bien armados y con suficientes municiones; para su fortuna tenían a su favor que en el mando contaban con mejores generales y con la capacidad militar de Obregón.

 

Mandos y Rutas

Buscando “desorientar al enemigo” Obregón, dispersó su caballería exageradamente:

*Columna al mando de Generales Gonzalo Novoa y Porfirio González buscaban destruir la vía de San Luis de Empalme,

*Alejo González y Alfredo Elizondo en Irapuato,

*La vanguardia al mando del General Fortunato Maycotte marchaba hasta el Guaje (ahora Villagrán)

*Obregón permaneció en Celaya.

 

LA PRIMERA BATALLA

Primera fase.

6 de abril.- Decididos a acabar con Obregón, los villistas se encontraron con la brigada del General Fortunato Maycotte, que marchaba por el Guaje (ahora Villagrán). La brigada de caballería se vio en apuros, por lo que el propio Obregón se presenta en su ayuda.

Aunque ya había enviado a mil 500 hombres de refuerzo, cuando Álvaro Obregón llegó a El Guaje, solo comprobó la derrota de sus tropas, logrando que se retiraran en buen orden, con lo que evitó una desbandada; las bajas de los constitucionalistas se elevaron a 800 hombres entre muertos, heridos y dispersos.

Segunda fase.

Después de esta victoria en El Guaje, las tropas villistas continuaron el ataque persiguiendo a los constitucionalistas hasta las “goteras” de Celaya, donde se da el Primer combate formal.

Obregón Instaló sus oficinas en el Hotel Gómez y su Cuartel General en el Templo de San Antonio. Ubicó batallones en la vía del Ferrocarril a Salamanca y en La Favorita, antigua fábrica de alcoholes, donde actualmente termina la calle Guillermo Prieto.

 

7 de abril.- Sin reflejar ninguna idea de maniobra, para el día 7, comenzó el ataque villista; las cargas de la caballería se sucedían ininterrumpidamente, dejando sobre el campo muchos cadáveres.

Obregón en la línea de fuego, personalmente dirige el combate. Alrededor de las 9 de la mañana se presenta una crisis en el campo constitucionalista: se les agotaba el parque y los soldados comenzaban a desbordarse, abandonando la línea de fuego.

El general  carrancista, ordenó traer refuerzos del 15º. Batallón que estaba en La Favorita; para hacer tiempo, se le ocurrió una acción de guerra psicológica: e hizo que un joven corneta del 9º. Batallón tocará la “Diana Militar”. Confundidos los villistas se desorientaron, replegándose en retirada.

Al darse cuenta de esto, Villa reinicio el ataque, pero una vez más fueron contenidos. Para entonces era evidente el desgaste moral y material de los atacantes villistas. Durante ese día dieron más de 40 cargas de caballería, habiendo sido rechazados en todas ellas. Los constitucionalistas pasaron a la ofensiva, consumando unas horas más tarde la derrota villista.

Las bajas en esta primera batalla fueron por los constitucionalistas, 4 jefes, 27 oficiales, 527 de tropa muertos; heridos fueron 5 jefes, 20 oficiales y 340 de tropa. Las bajas villistas fueron de mil 800 muertos, 3 mil heridos y 500 prisioneros.

La primera batalla de Celaya había terminado con un notable triunfo para el General Álvaro Obregón, pero la lucha no había terminado, pues el General Villa no se daba por vencido tan fácilmente.

 

LA SEGUNDA BATALLA

 

Las fuerzas del General Álvaro Obregón fueron reforzadas. El Ejército de Operaciones subió a 15 mil hombres y el día 12 llegó un importante convoy de municiones.

Por su parte el General Francisco Villa, también se reforzó con la suma de 2 brigadas, tropas de infantería y artillería, alcanzando así una concentración de 30 mil efectivos procedentes de Jalisco así como importantes remesas de municiones.

 

13 de abril.- La caballería villista avanzó en 2 grupos, uno al norte y otro al sur de la vía férrea; la infantería transportada por tren desembarcó en Estación Crespo a 8 kilómetros de Celaya, y la artillería marchó a retaguardia de la infantería.

A las 6 de la mañana vieron por el rumbo de El Guaje unas columnas de humo que denunciaban el nuevo avance de Villa.

En un radio de acción de 200 kilómetros, Obregón tomó otra vez la defensiva, manteniendo una gran reserva. La batalla se inició en la tarde, con ligeros tiroteos y acciones de reconocimiento. La artillería constitucionalista abrió fuego, el que fue contestado por la villista entablándose un duelo artillero. Poco después se combatía en todo el frente. La táctica seguida por los atacantes era una copia del ataque anterior: furiosos ataques frontales, violentas cargas de caballería que se estrellaban ante el fuego de la infantería constitucionalista.

La estrategia de Obregón estuvo próxima a fracasar, debido a una gran escasez de municiones, a lo que Carranza envió con toda rapidez, un tren con municiones.

 

15 de abril.- En la madrugada del 15, el General Obregón consultó con sus comandantes subordinados sobre el estado de las tropas, para saber si estaban en aptitudes de sostenerse en sus posiciones a fin de poder iniciar su ofensiva a las primeras horas de ese día mediante, un doble movimiento envolvente.

Obregón, planeo dejarse atacar y sitiar por completo; mientras envió a las caballerías de Cesáreo Agustín Castro a la retaguardia para ocultarse 7 kilómetros de la ciudad, en la hacienda de La Labor, rumbo a Apaseo, mientras ya tenía cubiertos los flancos por los barrios de Tierras Negras, San Miguel y Tierra Blanca, y a la vez todos los bordos y acequias del lado poniente estaban ocupados por su gente.

Así las tropas constitucionalistas pasaron a la ofensiva, con lo que el enemigo estuvo fuera de balance por sorpresa; el propio Obregón marchaba al centro de la fuerza atacante. De inmediato la batalla se generalizó: Los villistas aunque desconcertados, se defendieron valientemente, pero fueron desplazados de Estación de Crespo a la hacienda de Las Trojes por el norte. Por el centro las tropas constitucionalistas habían hecho retroceder más rápidamente a las villistas.

Para el medio día la batalla estaba decidida a favor del constitucionalismo: era muy clara la derrota villista y ya se notaban los síntomas que preceden a una retirada desordenada. Al caer la noche se consumó la derrota de Villa.

El General Villa que iniciara su ataque con 42 generales, y 30 mil soldados se retiraba dejando 30 cañones abandonados, 14 mil bajas entre muertos heridos, prisioneros y perdidos, 5 mil fusiles, 5 mil caballos.

Eran tantos los cadáveres por ambos bandos que los amontonaron en las acequias, y rociándolos con chapopote se les prendió fuego para evitar su descomposición y la consiguiente epidemia.

Por la mañana del 16 de abril de 1915, “un viernes rojo saturado de tristezas” entre los miles de prisioneros se identifican a 120 oficiales del ejército villista, a quienes se les aplica un juicio sumario que dura sólo unos minutos, para llevarlos a la Plaza de Toros, donde en grupos de seis en seis frente a la escolta de fusilamiento son ejecutados.

En persecución de las fuerzas villistas, Obregón avanza sobre León el 25 de abril, entablándose batalla en La Estancia de La Trinidad, entre León y Silao, y al hacer una inspección sobre el campo, el 12 de junio explotó cerca de él una granada que le lesionó gravemente el brazo derecho, destrozo que obligó a su amputación.

 

REPERCUSIONES

El país

Después de estas batallas se libraron otras, que ratificaron la derrota de los villistas: Trinidad, Santa Ana del Conde y Aguascalientes fueron los últimos capítulos del drama que había ensangrentado a México. Como fuerza organizada el villismo dejó de existir.

Las batallas de Celaya finiquitaron el movimiento armado en México, para dar paso a la vida institucional que se consolida el 5 de febrero de 1917,  al promulgarse por Venustiano Carranza “La Constitución Federal de 1917”.

 

La ciudad

En esa época, los Presidentes Municipales, duraban muy poco en su cargo, por la álgida y difícil situación, que dejo muertos por inanición, ya que las cosechas fueron quemadas, los sembradíos destruidos y las tierras e implementos de labranza abandonados.

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