Economía y los Liderazgos
Un aspecto importante en la crisis de las economías asiáticas de los años 1997-1998, que no se ha enfatizado en su real dimensión, ha sido el rol de los liderazgos en las economías y cómo influyen no solo por las definiciones de las políticas que se implementan, sino por las expectativas que generan. Buenos, regulares o mal liderazgo, estos no son neutrales para la actividad económica, y tienen un efecto que trasciende aquellos que se identifican a priori con ciertas políticas.-
De particular atención para la situación de las economías asiáticas de entonces, fue la situación que enfrento Indonesia, cuyo líder estaba en grave estado de salud, e imposibilitado de dirigir las decisiones que exigía la crisis en evolución. Ello agravo y amplifico las consecuencias hacia las otras economías cercanas, al no haber una corrección económica en el intermedio del eslabón de transmisión.-
La caída de los precios de los commodities, ha generado tensiones en muchas económicas de latino américa, que han puesto a prueba sus liderazgos para resolver los efectos relacionados con el menor crecimiento, la disminución en los ingresos fiscales, y las demandas sociales que resultan más difíciles de resolver.
Ciertamente, no se trata solo de liderazgo para resolver aquello que está dado por el entorno externo, ajeno al control de las autoridades domésticas, también se trata de políticas acertadas, pero que tienen que ser implementadas. De eso se trata el liderazgo, y es en esa fase en la que surge la diferencia según las cuales algunas economías superan sus crisis de mejor forma que otras.
Actualmente, entre las economías latinoamericanas, con más problemas por resolver, se encuentran las que han tenido mayores complicaciones en sus respectivos liderazgos (Brasil y Venezuela), en los que la urgencia condiciona la secuencia de eventos y decisiones.
Sin embargo, es importante reiterar que en tales casos, la economía no depende tanto de las voluntades, como si de la aplicación de políticas acertadas. Igualmente importante, son los mecanismos institucionales que faciliten encauzar la situación hacia soluciones que permitan recuperar el ambiente empresarial, y económico, como condición básica para activar el engranaje de la producción, la inversión y el crecimiento. No menos relevante, es controlar los niveles de riesgo-país que aleja las posibilidades de financiamiento y de inversiones externas, sin las cuales se hace más complejo superar la situación.-
En la hora difícil que enfrentan esas economías, el contraste es evidente con aquellas en que las expectativas son más favorables, ya sea porque renovaron sus liderazgos (Argentina), o están en proceso de hacerlo (en lo inmediato Perú, y el próximo año Ecuador).El desafío es compatibilizar la legitimidad de las demandas sociales, con la relevancia de mantener las condiciones de expansión de la riqueza y del crecimiento económico, que constituyen la combinación virtuosa y pragmática para reducir la desigualdad y la pobreza.-







