Seguidor o fanático

daniel hernandez ok

Para mi infortunio se acaba otra temporada de la NFL. Eso significa que no me encerraré para ver las jornadas de partidos, ni redoblaré el no molestar cuando juegue mi equipo favorito. Tampoco Manolito dejará de evadirme, porque con su inteligencia canina identifica las voces de los comentaristas televisivos y de inmediato se aleja ante mi mutación de David Banner a Hulk dominguero.

Pero me sucede lo mismo que al personaje de Stan Lee: al terminar los juegos, sigo mi vida lo más tranquilo posible…hasta el siguiente enfrentamiento. Eso sí, con y sin temporada, estoy al pendiente de jugadores, entrenadores, contrataciones y lo relacionado con una plantilla que ganó su ultimo Superbowl hace cuarenta años, provocándome en cada temporada masoquismo emocional.

Por lo expuesto, tuve la duda para ver si me puedo catalogar como seguidor o fanático. En una revisión a la RAE cibernética, al primero lo define: “quien sigue la evolución o desarrollo de una cosa de la cual es partidario”, y al fanático: “quien defiende una creencia o una opinión con pasión exagerada y sin respetar las opiniones externas”.

Sin curarme en salud, es posible me catalogue como seguidor, porque sigo con pasión a mi equipo, aunque me vale un cacahuate si me echan carrilla por sus derrotas y menos me voy a enfrascar en las redes o tundir a golpes si ofenden a una escuadra a la que también le valgo ídem, salvo para conseguir más aficionados, subir su rating e incrementar sus ingresos por la compra de su parafernalia.

Al igual que a su servidor, nos sucede a todos congeniar en grupos relacionados con la música, dogma, deporte y política -temas por cierto sensibles de abordar-. “Sentido de pertenencia” le llaman al integrarnos a círculos sociales, lo cual viene desde los vínculos familiares y trasciende cuando nos identificamos con otras personas afines a nuestros gustos.

Nos agrupamos desde ver un partido en la cancha del barrio, hasta las multitudinarias congregaciones para perrear al ritmo de Bad Bunny. Si surge alguna crítica a nuestras convicciones, nos corresponderá aceptar y saber mediar si son trastocadas. En lo contrario, optaremos por no admitir fallas en nuestros gustos, buscando imponernos y defender parcialmente a líderes y movimientos sociales.

Abundan los ejemplos de simpatía y lealtad hacía un personaje, equipo o creencia; convivimos con ellos a diario y mencionaré algunos casos elocuentes en esto de los seguidores o fanáticos.

En el plano musical, si hablamos de lealtad, quizás nada incomparable con los Deadheads; comunas que siguieron por casi dos décadas en cada lugar donde se presentaban los sesenteros Grateful Dead, sin importar el viaje a otros países.

Algunos con recursos económicos, otros apoyándose en la vendimia de playeras y comida orgánica en los conciertos para hacer de este acompañamiento una forma de vida, los Deadheads se constituyeron en una comunidad transitoria, de ideología hippiosona, que procuraba un ambiente ecológico recogiendo la basura después de las presentaciones (No, los aficionados japoneses no inventaron este método en los mundiales de futbol).

También en la música, destaca en estas lides el grupo argentino Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Lidereados por el Indio Solari, sus conciertos eran definidos como “misas ricoteras” al convocar generaciones de familias enteras que peregrinaban hasta llegar al número de 350,000 asistentes y los consiguientes desmayos, deshidratación e incluso fans muertos por aplastamiento.

La afinidad puede convertirse en lealtad y esta, trasmutar en tragedia. En 1950, el pastor evangélico Jim Jones fundó en Indianápolis el Templo del Pueblo, una congregación de tintes socialistas donde sus integrantes subsistían económicamente en granjas comunitarias.

El número fue incrementando, mudándose Jones y los suyos a San Francisco y finalmente asentarse en la Guyana, ex territorio venezolano; “algo similar al paraíso”, decían. En el contexto de la época, la Guerra Fría estaba en su apogeo y el gobierno estadounidense aplicaba marca personal a todo lo que oliera a socialismo, situación que acorraló al líder.

En 1978 proponiendo acabar con el acoso y la crítica, Jim Jones invocó a una “revolución de muerte”: enfermeras y maestras comunitarias dieron cianuro a toda la población para que lo bebieran, incluyendo dosis para lactantes e infantes. Las autoridades encontraron 952 cadáveres de todas edades, incluyendo al dirigente que murió no del cianuro, pero sí del disparo que se dio.

La religión puede ir asociada al deporte. Por supuesto, pregúntenles a los miembros de la Iglesia Maradoniana, con sedes en varios lugares del continente americano, incluida una en Puebla. Fundada la congregación en 1998, retoma ritos influenciados del catolicismo (“Diego nuestro, que estás en la tierra, santificada sea tu zurda…”) conmemorando las fechas y actos importantes del futbolista fallecido, además de bodas y bautizos en canchas de futbol. En una ocasión le preguntaron a uno de sus adeptos si esta creencia era fanatismo extralimitado, a lo que respondió “Al menos yo conozco a mi dios, pero tú no”. Esa declaración me sigue provocando comezón en la cabeza.

Les decía, nos agrupamos por la pertenencia social y lo reflejamos al escuchar nuestra música favorita, ver al equipo deportivo de toda la vida, profesar una doctrina y apoyar a algún partido político; ya cada uno optará por aceptar las fallas o defender a ultranza nuestras convicciones.

El punto lamentable de lo expuesto, es que a quienes admiramos y veneramos, pocas, muy pocas veces nos hacen un guiño, salvo para incrementar sus números, popularidad y ganancias.

Pensaré lo contrario cuando sin cámaras de por medio, Jin de BTS se tome un café con una ARMY; que Cristiano Ronaldo juegue una cascarita callejera sin patrocinadores alrededor y el político acompañado de sus achichincles sin estar en campaña, visiten a las personas que lo eligieron para de mínimo preguntarles que pueden hacer por ellos.

Se acaba otra temporada de la NFL. Seguidor o fanático, Manolito descansará sin adolecer mis mutaciones emocionales; por unos meses estaré al pendiente en lo concerniente al equipo de mi preferencia y con o sin juegos, esta liga aumentará sus ganancias con tan solo darle click a su logo en mi laptop.

Quedo a sus completas órdenes los domingos del 19 de febrero al 10 de septiembre del presente año.

 

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