La legendaria Julie D’aubigny

EL VUELO DE ICARO REDES scaled

La legendaria Julie D’aubigny

En esta columna he hablado de personajes descritos como locos, excéntricos e inusuales, pero creo que la protagonista de hoy se lleva la corona, porque su vida fue de todo menos aburrida.

El drama en las altas clases siempre ha sido un tema llamativo para el público, y Julie D’aubigny, mejor conocida como Mademoiselle de Maupin tenía mucho drama que dar.

Nacida en París al rededor de 1670 -la fecha nunca ha estado clara- hija del entrenador de caballos del rey Luis XIV; Julie creció en la alta sociedad de Francia del siglo XVII, gracias a esto desde pequeña aprendió a leer y escribir – lo que para ese entonces era un privilegio mucho más grande que hoy en día, sobre todo para una mujer- así como varias actividades artísticas, equitación y algo muy importante: esgrima.

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Para empezar con el escándalo, ella con tan solo 15 años y en contra de todos los deseos de su padre de mantenerla virgen hasta el matrimonio, se acostó con uno de los jefes de su padre, el Conde de Armagnac. Para evitar posibles conflictos, el Conde arregló su matrimonio con un recaudador de impuestos; Monsieur de Maupin, quien poco le duraría, pues planeaba mudarse al sur de Francia y pronto tuvo que partir a América por su trabajo, la ahora Madeimoselle de Maupin engañó al recaudador y huyó con Serannes, su maestro de esgrima. 

Para subsistir en su romántico escape Julie y Serannes iban de bar en bar y de feria en feria dando demostraciones de esgrima; una vez un hombre le gritó que era demasiado buena para ser una mujer, ella para debatir su argumento, corto su propia camisa con su sable y le dejó ver que evidentemente era una mujer. Una vez en un duelo, Serannes mató a un hombre, y así el par de esgrimistas se volverían prófugos de la ley.

Tarde o temprano Serannes dejó a la joven D’aubigny por que ella era mejor que él con la espada. Eventualmente Julie llegaría a Marsella e hizo lo que cualquiera haría cuando se es prófugo de la ley y se volvió parte de una compañía de ópera donde conoció a una joven de familia aristocrática con la que empezó a tener una relación. Indignados por el suceso, la familia de la joven la envió a un convento para preservar su honor. 

Nuestra protagonista no estaba para nada de acuerdo con esta decisión, entonces se las arregló para meterse al mismo convento que su amada. Para suerte de ambas una vieja monja del convento murió; Julie y su amante tomaron el cadáver y lo pusieron en el cuarto de su amante, para después quemar el convento y escapar, Mademoiselle de Maupin nuevamente huía de la ley.

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Eventualmente, la joven aristocrática prefirió volver con su familia y Julie D’aubigny se encontraba sola nuevamente.

Cansada de su aburridísima vida en Mersalles quiso volver a formar parte de la socialité parisina y en su viaje se hizo de algunos amigos, le ganó a otros en duelos de esgrima y mató a otros pocos. Como el conde d’Albert a quien peleó y ganó, al sentirse mal de las heridas que le hizo, ella se ofreció para curarlo y terminaron siendo amigos muy íntimos.

Una vez en París, Julie tomó una audición con la compañía de opera más grande de toda Europa y se quedó, poco a poco fue ganando su renombre – en parte por sus impresionantes vivencias – y el mismísimo Rey decidió perdonarle todos sus crímenes.

En París viviría su vida como una de las Prima Donnas más icónicas de su época, hasta que una vez asistió a un baile organizado por el rey, donde besaría a una mujer públicamente, lo cual enfureció a tres hombres que intentaban cortejarla, ellos en un acto de ingenuidad la retaron a un duelo, los tres a la vez… Como era de esperarse ella le ganó a los tres y tuvo que huir del país, pues los duelos seguían siendo ilegales.

Aún quedan muchísimas experiencias increíbles de La Gran Julie D’aubigny, pero el artículo se volvería demasiado largo. Sin duda alguna Julie fue un personaje que vivió una vida tan corta como fabulosa, pues moriría a los 33 años como un icono de la rebeldía y como una leyenda.

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