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Daniel Hernández Hernández

Además de historia y cine...

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Pixar, lo hiciste otra vez

Sucumbiendo más por necesidad que por gusto al streaming, pude disfrutar la tan anunciada nueva película de Disney–Pixar Soul (2020), la que tentativamente se estrenaría el verano pasado, pero por pandémicas razones, es transmitida desde navidad en la plataforma Disney + para efectos legales y para los que no, hay diversas opciones gratuitas en la red. En lo que refiere a la cinta, es un hecho que Pixar nos ha acostumbrado a la excelencia en la mayoría de sus cintas y Soul no rompió la regla, destacando en tiempos que hay pocos estrenos cinematográficos y si fuera lo contrario, también lo haría,


El año 2020 y el actual, modificaron entre varios aspectos de nuestra cotidianidad el gusto de disfrutar películas en los cinemas. Salvo pocas excepciones comerciales, como Wonder Woman 1984, Tenet y una que otra película o europea, algunas industrias optaron por las plataformas digitales para presentar sus producciones con sus respectivos  beneficios y perjuicios para los cinéfilos, dependiendo el criterio de cada uno.

Benéficos por ver las películas en la comodidad del hogar, a la hora que literalmente nos dé la gana, además del ahorro por pagar  boletos de entrada y golosinas personales o del tropel que en ocasiones nos acompaña. Perjudicial, porque bien cita el refrán que “El cine, se ve mejor en el ciney siempre es un deleite regocijarse de las proyecciones y sonido ambiental en los cinemas de cadenas o salas independientes, a menos que ustedes tengan una residencia tipo Las Kardashians con sala de proyecciones incluida, entonces omitan mi comentario.

Las películas tienen por prioridad entretenernos y se convierten en un medio para transmitirnos diversas emociones a través de imágenes y diálogos. La historia del cine es relativamente corta y existe el debate que se le catalogue como un séptimo arte, pero podemos decir que controversia aparte, sus creadores son quienes mejor aprovechan los recursos tecnológicos para renovarse constantemente y la gente de Pixar es prueba de ello.

Si el cine es un joven que apenas rebasa los 125 años de vida, que nació silente, que comenzó a hablar en 1927 con la película The Jazz Singer  y como buen infante, jugó y realizó trazos a partir de 1937 en Blanca Nieves, entonces Pixar sería un universitario nerd que gusta de experimentar y crear trabajos apoyados en equipos y sistemas de cómputo cada vez más sofisticados para sorprendernos constantemente, no tiene límites y no sabemos hasta donde llegue nuestro distinguido adolescente.

Cuando comenzamos un proyecto y conforme avanzamos, volteamos de reojo con una sonrisa para contemplar hasta donde hemos llegado y cómo fueron nuestros inicios, a veces torpes, pero eficaces. Quizás eso les ocurra a los miembros de Pixar cuando ven la primera Toy Story (1995) y al igual que nosotros, vemos animaciones en su momento revolucionarias  con poco movimiento, sobrepuestas y rostros inexpresivos, con limitaciones en las que el protagonista Andy y sus amigos del filme fueron hechos con el mismo rostro, pero en sus secuelas, hasta galán con ojos soñadores y rizo en la frente nos lo presentaron.  

A partir de ahí, la compañía dictó el ritmo de cómo hacer historias animadas sin demeritar a ningún público. Dreamworks, Sony y Fox tuvieron sus puntos álgidos con Shrek, Open Season, Ice Age por mencionar algunas destacadas, pero no pudieron seguir el trote y fueron rebasadas por la compañía que una vez presidió Steve Jobs, incluyendo la misma Disney, la que distribuía sus películas y quienes al ser relegados de la carrera del entretenimiento, optaron por desembolsar en 2006 algo así como 7,400 millones de dólares para adjudicarse Pixar. 

Entre las gratas características del binomio y después emulado por los competidores, es que en gran parte de sus 23 películas van acompañadas de un cortometraje previo, creándonos la expectativa del aperitivo al acto principal y logrando nuestra satisfacción al ver dos obras casi perfectas por el precio de una, como ocurrió con For the Birds y Monsters Inc. (2000), las conmovedoras Day and Night y Toy Story 3 (2010) o la historia de amor Lava, que acompañó a la compleja  Inside Out (2014), aunque en ocasiones el acto principal es superado.

Es algo parecido a un concierto, por lo regular hay un grupo que abre al estelar, pero no en pocas ocasiones el show se los llevan los teloneros, quedar satisfechos y salirnos del lugar, como ocurrió con el corto generacional The Moon, que antecede a la cinta Brave (2011) o la historia de aves en la playa en Piper, trabajo que supera con creces a su acompañante Finding Dory (2016).

Hay momentos en sus películas que rayan en lo excelso, como la media hora sin dialogo en la apocalíptica Wall-E (2008), la enternecedora relación entre Carl y Ellie en UP (2009) o el reflexivo y contundente mensaje del crítico Mr. Ego en Ratatouille (2007), que culmina con un “No cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero si un gran artista puede provenir de cualquier lugar”.  

Como todos, incurrimos en la autocomplacencia y el equipo Pixar no podía ser la excepción al presentar películas olvidables e intrascendentes, como las secuelas de Cars, la precuela de Monsters Inc. o la historia repetitiva de The Good Dinosaur (2015), pero dejémosles el beneficio de la duda y pensemos que son trabajos hechos por presiones financieras. 

Retomado a Soul ¿la podemos ubicar entre sus mejores películas? La respuesta como adulto es afirmativa. El encore está basado en el jazz, los detalles escenográficos y de utilería impresionan por su realidad  y su temática nos lleva a reflexionar sobre el existencialismo (denle una repasadita a Jean-Paul Sartre). Para los niños es poco digerible, además que salvo los coleccionistas, son pocos los productos alusivos a la película, pero es una manera adecuada para tratar temas como la vida y la muerte que tantas incógnitas les llega a crear.

Sin mencionar más sobre la nueva película, les puedo decir que su servidor y mis acompañantes al verla, sonreímos, nos emocionamos, reflexionamos y en algún momento, se nos salió la emotiva lágrima.

Sí Pixar, lo hiciste otra vez.

 

Sus comentarios y sugerencias son bienvenidas al correo

ademasdehistoriaycine@gmail.com


//Fecha de publicación: 12/01/2021 

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