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Daniel Hernández Hernández

Además de historia y cine...

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Además de Historia y Cine 



El 28 de marzo de este inusual 2020, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la norma NOM – 51 de la Ley general de la Salud, la cual establece en pocas líneas, que los productos pre envasados que tengan uno o más sellos de advertencia de azucares altos o grasas saturadas, no podrán incluir en la etiqueta personajes infantiles, dibujos animados, celebridades o deportistas.

La medida se debe a que se busca reducir el sobrepeso, el cual afecta según datos de la Organización Mundial de la Salud en 2019, al 75% de la población adulta y el 30% de niños y adolescentes en nuestro país, lo que nos convierte en el escalofriante primer lugar a nivel mundial en obesidad. Con esta Norma, irremediablemente los tantos legendarios y caricaturescos personajes de las golosinas, pastelitos y cereales desaparecerán, al menos de los empaques.

Desconocemos si esta medida de quitar personajes infantiles a los alimentos aplique a las taquerías y carnitas en locales o puestos ambulantes, ya que es común que veamos dibujado al porcino Porky siendo cocinado alegremente en un cazo de Santa Clara del Cobre promocionando carnitas, las cuales acompañadas de un refresco frío, son iguales o más dañinas que muchas golosinas o panes empaquetados.

En años anteriores ya se buscaba que no existieran personajes con sobrepeso en los empaques. El elefante Melvin que desde 1959 es la imagen de los Choco Krispis, tuvo una transformación tipo Benjamin Button, ya que pasó de ser un paquidermo de mejilla prominente, regordete y adulto a uno musculoso y jovial en 2007. Todavía en 2014 fue todavía más desinflado y actualmente luce como roedor australiano, lo que nos lleva a la conclusión que en su caso, si sea conveniente que lo desaparezcan.

Esto de las transformaciones de personajes en golosinas y bebidas endulzantes ha ocurrido en México desde que fueron creados, pero con mayor énfasis en los últimos años. Otro que se modificó por cuestiones “políticamente correctas” fue el Negrito Bimbo, pastelito de chocolate que data desde 1957 y que cuando fue creado, simplemente no se consideraba racista su mote, el cual hasta 2013 cambió a Nito,  cambiando la imagen a la de un joven de tez blanca.

Cuando las leyes no eran tan severas o mejor dicho, poco les importaba a las marcas y sus representantes, se adoptaban imágenes que nada tenían que ver con el producto. Tan común era ver en las paleterías las imágenes de los personajes de Disney disfrutando su helado e incluso en los cines podíamos verlos adornando los pasillos sin que existiera algún problema legal y el mejor ejemplo de ello lo tuvimos con el pato Donald y Betty Boop como los íconos de los refrescos Boing.

En el caso de Donald, la empresa Pascual Boing lo llamó Pato Pascual, para evitar problemas legales. Fue su imagen desde que fue creada la bebida en 1940  hasta 2007, año en que fue cambiada la caricatura, debido a las demandas no alentadas por la casa Disney, dueña de los derechos de Donald, sino de la compañía Coca Cola, en un momento de enfrentar la competencia de refrescos y querer adquirir la cooperativa Pascual Boing, lo cual no logró.

Hemos crecido con esta iconografía de las golosinas y pastelitos en México y de muchas formas nos remiten a etapas de la niñez y juventud. Es difícil no ubicar al pan Bimbo con su osito, al multi modificado Gansito Marinela, al mencionado Melvin, al tigre Toño, Sam el tucán, quien por cierto hasta 1989 se conocía en México como Iván y promocionaba no los Froot loops, sino los Fruti lupis. Y si, las marcas nos globalizan y nos dictan las pronunciaciones. Las nuevas generaciones conocen a Kermit y no a La rana René, a Gooffy y no Tribilín, por citar algunos ejemplos.

El ya legendario Xavier López Chabelo también fue víctima, vamos a decirlo así, de la globalización y de las limitaciones para promocionar golosinas o también llamados productos chatarra. Su longevo programa En Familia, el cual duró 48 años de transmisión, salió del aire en 2015 por dos factores principales: La competencia con los canales de televisión de paga, llámense Discovery kids o Disney Channel y la falta de patrocinadores, debido a que en 2014 se dejaron de publicitar en programas infantiles los productos que hemos mencionado por disposición gubernamental. El buen Chabelo sin oportunidad de entrar a la catafixia, mencionó acertadamente “No obligo a nadie a que engorde”.

En lo que respecta a las golosinas, veremos poco o nada al maguito Sonrics y sus múltiples emblemas, como el gato de los Bubaloo  y ni qué decir del guepardo de Sabritas Chester Chetos. Pero estamos acostumbrados a ello, en algún momento nos desaparecieron los Chiclosos Ko – ri con todo y súper héroe, al felino de los chicles Motitas y más productos y personajes de los cuales, Usted amable lector, debió conocer y disfrutar.

Es inevitable que el consumo continuará, nos pongan etiquetados y quiten personajes, pero en lo posible evitemos o consumamos poco los alimentos altos en grasas y azúcares, no permitamos que la obesidad siga convertida en una causa de alto grado de mortandad en el país y si desaparecen a los entrañables personajes, acordémonos de ellos con el cariño de siempre y en algún momento evoquemos en nuestras mentes el: ¡Recuérdame!

Sus comentarios y sugerencias son bienvenidos al correo dehistoriaycine@gmail.com


10/04/2020

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