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Daniel Hernández Hernández

Además de historia y cine...

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ADEMÁS DE HISTORIA Y CINE



 México y The Beatles (II)


Continuamos con el tema de la columna anterior, dedicada a los vínculos de The Beatles con nuestro país, o viceversa, en donde vimos de los inicios hasta el rompimiento de  los Fab four. En 1970 después de las tensiones en el grupo y las ambiciones por sus proyectos individuales, la separación fue irremediable. En lo que correspondía  a sus  seguidores de la agrupación, estos no disminuyeron, al contrario.

            Su influencia había sido tal en los ámbitos sociales, culturales -y el término que usted quiera agregar-, que quienes gustaban de su música siguieron fielmente la carrera de cada uno de los oriundos de Liverpool. En una época en que las redes sociales e internet eran asuntos de la ciencia ficción, sorprendía que los jóvenes y los no tanto se actualizarán sobre lo que hacían los británicos.

            Para ello estaban las revistas, que en México había varias especializadas como la extinta y de excelente calidad Sonido, la rudimentaria y hasta hace cinco años en circulación Conecte e incluso algunas enfocadas a baladistas y grupos de habla hispana, como Notitas Musicales, por lo que en sus páginas se leía lo que hacía Camilo Sesto, Menudo o John Lennon.

La televisión ayudó poco para seguir propagando el legado beatle, ya que en la décadas de los setenta y ochenta solo había  cinco canales nacionales y eran esporádicos  asomos para  programas dedicados a la música angloparlante o bien se proyectaban películas de este género a partir de las doce de la noche.

            En estos años, la radio fue el mejor medio para difundir lo realizado y lo que seguían produciendo los ex Beatles. Fueron varias estaciones a lo largo y ancho del país que tenían miles de radioescuchas, con espacios diarios por lo regular de treinta o sesenta minutos de duración. Prueba de ello, es el programa “El club de los Beatles”, que data de 1964 y que se transmite actual e ininterrumpidamente en Universal Stereo, de la Ciudad de México.

            En lo individual, hubo bitles con mayor arraigo con la nación mexicana. George Harrison alguna vez vacacionó en 1977 en el entonces paradisiaco Acapulco, hospedado en el hotel Princess, junto con su  pareja y después esposa Olivia Trinidad Arias. La futura señora de Harrison era originaria de Los Ángeles, California e hija de migrantes guanajuatenses.

            El 29 de noviembre de 2001 murió Mr. Harrison y quince años después, Olivia fue invitada al Festival de cine de Morelia, donde mencionó que a su fallecido esposo le gustaban las películas del cine de oro mexicano, además de la música de Los Panchos y Jorge Negrete, a quienes le gustaba interpretar en su casa y de quien dice, tiene algunos demos con esas grabaciones. Sería interesante escuchar al buen George cantando y tocando “Sin ti” o “Me he de comer esa tuna”.

            Ringo Starr es indudable que tenga escrito  México en el libro de su vida. También llegó a vacacionar en diferentes ocasiones a Chichen Itzá y en Acapulco, hospedándose en el hotel Las Brisas. La experiencia de haber pasado una estancia agradable en este último lugar, lo llevó  en 1975 a componer y cantar la olvidable Las brisas, la cual interpretó con mariachi.  

 Gustoso de las películas cómicas, Starr actúo como jardinero mexicano de nombre Emmanuel en la película Candy (Marquad, 1968). Años después, el todavía baterista, vino a México para filmar en Zacatecas, Durango y el entonces Distrito federal la cinta The Caverman (Gottlieb, 1980), junto a un joven Dennis Quaid y la chica Bond Barbara Bach, con quien se casó en 1981, matrimonio aún con vigencia.

            John Lennon fue quien menor acercamiento tuvo con los mexicanos. Después de la separación beatle, espontáneamente aparecía en público, incluso su último concierto fue en 1975. Lo que sí hizo Lennon por nuestra patria, fue llamar por teléfono y regalar un LP autografiado de Double Fantasy al ganador  del tema Vida y obra de the Beatles en el  programa televisivo de concursos  Las 13 preguntas del 13,  conducido por Pedro Ferriz Santacruz. Asesinado John, solo su viuda Yoko Ono y su hijo Sean, han venido en varias ocasiones al país para exponer sus respectivos trabajos.

En cuanto a Sir Paul McCartney, retoma algo de tierras mexicanas en su canción The back seat of my car, de su albúm de 1971 Ram, en esta pieza se escucha:   “We may end up in Mexico City” y “We can make it to Mexico City”. Y nada más. Macca se acordó de México hasta 1993, cuando vino al Autódromo Hermanos Rodríguez, hoy multidividido y llamado en alguna parte Foro Sol.

El incansable McCartney ha venido a tocar cinco veces al país, con varias anécdotas consigo, la cual incluye una presentación gratuita en el zócalo capitalino, donde 200,000 personas lo escucharon cantar entre varias el Obla di obla bla da con mariachi. Presentaciones en las que Don Paul aprovecha hábilmente para sacar repertorio propio y el trabajo de cada uno de sus tres ex compañeros en el grupo, lo cual agradecen los incondicionales para recargarse con una dosis de nostalgia.

No existe agrupación o solista que pueda acercarse al legado que han dejado los británicos por rumbos mexicanos. Generacionalmente, se continúa propagando su herencia y por lo atestiguado y documentado, la relación México – The Beatles difícilmente llegará a romperse y aseguramos sin equivoco, vivirán felices para siempre.

 

Sus comentarios y sugerencias son bienvenidas.



21/10/2019 21:30:57

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