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Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA

CONSUMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA

Un día como hoy pero de hace 197 años, el  Ejército Trigarante hacía su arribo triunfal a la ciudad de México, lo que en términos prácticos significó la consumación de la emancipación de la Nueva España, acto que se oficializaría el día siguiente con la firma del acta de independencia del Imperio Mexicano.

Nuestra historia está llena de mitos, de leyendas, los cuales han sido diversos, que si los mexicas vieron un águila devorando a una serpiente como señal de la tierra prometida, que si el cura Hidalgo fue el padre de la patria o ese merito debería recaer en Agustín de Iturbide, que si don Benito Juárez y sus brillantes colaboradores fueron los verdaderos forjadores de la república, que si don Porfirio Díaz adelantó los festejos del grito de Dolores al día 15 cuando celebraba su cumpleaños, que la Revolución fue justa y equitativa y sus caudillos eran figuras inmaculadas incapaces de cometer arbitrariedad alguna, etcétera, etcétera, etcétera. Si continuara podría llevarme muchas columnas que no me cabe la menor duda, serían polémicas para muchos, sin embargo, el tema que titula esta colaboración me parece particularmente interesante porque suele pasar desapercibido dentro de nuestro calendario cívico.

Luego del efímero pero atronador movimiento que encabezara Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y compañía, la lucha por la independencia quedó un tiempo dispersa e incluso existieron conflictos internos entre quienes pretendían una separación momentánea en tanto el rey Fernando VII regresara a gobernar España, tal es el caso de Ignacio López Rayón y quienes ya comenzaban a hablar de una autonomía total como era el caso de José María Morelos y Pavón, acaso el estratega e ideólogo más brillante de este movimiento; a pesar de las diferencias, las disputas contra el Virreinato continuaron y fue Morelos un verdadero dolor de cabeza para Felix María Calleja que no lograba aniquilarlo, hasta que lo arrinconó cuando ejecutó a sus dos hombres de mayor confianza y efectividad, Hermenegildo Galeana y Mariano Matamoros.

La muerte de Morelos significó un golpe brutal contra la columna vertebral del movimiento que comenzó a disiparse y no se tenía una figura emblemática ni líder visible que aglutinara a los rebeldes. En esas condiciones estaba Vicente Guerrero, escondido en las montañas del hoy estado que honra su apellido, con un grupo de férreos hombres que no habían podido ser eliminados por José Gabriel de Armijo, comandante de los ejércitos del sur, que va a ser sustituido por Agustín de Iturbide; sin embargo, los reaccionarios ya no eran un dolor de cabeza para el Virrey Apodaca, entonces ¿qué detonó la independencia y el acuerdo entre Guerrero e Iturbide que terminaría sellado con el abrazo de Acatempan? Pues resulta que en España el coronel Rafael de Riego se levantó en armas en 1820 para que el rey Fernando VII jurara la constitución de Cádiz de corte liberal, que fue abolida en 1814.

El clero y el ejército recibieron con horror la noticia en la Nueva España pues una constitución así significaría el final del absolutismo y por ende la instauración de una Monarquía parlamentaria, quitándoles a ellos los inmensos privilegios de los que gozaban. Entonces, ni tardos ni perezosos, los opositores a la Carta Magna de Cádiz comenzaron a reunirse en la iglesia de La Profesa para discutir el asunto y determinar que para mantener el statu quo era menester independizarse de España, entre los confabuladores se encontraron el Inquisidor General Matías de Monteagudo, el Virrey Apodaca, entre otros importantes miembros del clero y del ejército.

Monteagudo sería uno de los 35 firmantes del Acta de Independencia del Imperio Mexicano y parte fundamental de la junta gubernativa que pretendía reinstalar la monarquía y traer como gobernante a un Infante español; esto finalmente no sucedió pero Iturbide sería nombrado poco tiempo después Emperador de México y su gobierno estaría plagado de problemas financieros y de conspiraciones que lo llevarían a ser depuesto y exiliado en 1823 a Europa.

Muy poco se recuerda el 27 y 28 de septiembre de 1821. El movimiento liberal se encargaría de elevar a Hidalgo al pedestal de los héroes y a olvidar a Iturbide, por quien los conservadores guardaban profundas simpatías.

Twitter: @gomez_cortina

hgomezdelacortina@hotmail.com


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