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COLUMNISTAS

Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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TRINCHERA CIUDADANA

 

EL PRÍNCIPE


No recuerdo el momento exacto en el que escuché por primera vez alguna de sus canciones. Para cuando yo nací, José José ya era un consagrado de la balada romántica en Latinoamerica y no pasó mucho tiempo antes de que por casualidad descubriera alguno de sus éxitos musicales.

Me fascinó la voz, la interpretación y las letras. Pero conforme yo crecía, la carrera de El Príncipe iba en franco descenso. Adicciones y reveses familiares lo fueron golpeando poco a poco y de su voz sólo quedó el recuerdo. Lo continué escuchando y formé mi colección de cassettes (sí, de cassettes. Esos que ahora deben ser reliquias). Tomaba los cd o cassettes que había en casa o que me habían prestado y los grababa, presionando emocionado el botón REC. Incluso rescaté canciones de la radio, no recuerdo en qué estación tenían “La hora de José José” y me ponía atento para conseguir una nueva melodía. Alguno que otro Lp también me sirvió. No era tan sencillo tener tanta música como lo es ahora.

Tuvo la fortuna y el enorme talento de interpretar grandes temas que compositores como Napoleón (Lo que no fue no será), Roberto Cantoral (El triste), Manuel Alejandro (“Secretos”, el disco más exitoso de su carrera), Juan Gabriel (Lo pasado pasado) o Roberto Livi (cuarenta y veinte) le facilitaron y él convirtió en clásicos. Al pasar los años y ver su serie, descubrí una bonita canción “Como deseo hoy que sea mañana” de la cual no tenía noticia.

Los años pasaron y José José se convirtió en uno de mis dos máximos ídolos musicales. Mi primo Germán Ortiz me prestó el libro “Esta es mi vida”, la autobiografía del magnífico intérprete, misma que disfruté de principio a fin pero que también padecí al enterarme la vida tan dura que tuvo desde pequeño. El cantante revivía emocionado la interpretación de El triste en el festival que antecedió al OTI y en el cual maravilló por su talento arrollador.

Hace 7 años me enteré que venía a Celaya a cantar junto a sus hijos José Joel y Marisol. La voz de El Príncipe ya no era la misma, pero decidí buscarlo para retratarme con él. Las llamadas comenzaron y en un principio en varios medios de comunicación, no supieron darme noticias, hasta que mi buen amigo Rolando Liévanos me dio un dato de oro.

Recibí desaires en el hotel donde se hospedaba, pero un alma piadosa me dijo que él había escuchado que José José estaría comiendo en El Caserío. Hasta allá llegué con mis amigos Paco Serrano y Miriam Lanuza, además de mi tía Lolita. Lo ubicamos pronto y sin perder el tiempo me acerqué a él. Le dije lo mucho que lo admirábamos y solicitábamos respetuosamente que una vez que terminara de comer, se tomara una foto con nosotros.

El retrato quedó inmortalizado. Le regalamos una canasta de dulces y comprobamos su sencillez, su calidad humana, su enorme carisma.

José José se fue el pasado sábado y aún hoy el escándalo lo persigue. Como dice la canción que se convirtió en una especie de biografía de su vida: “Seré, quien todo lo dio por triunfar, dejando su vida al pasar, hecha pedazos”.

Su legado musical perdurará por siempre. Que descanse en paz.

Twitter: @gomez_cortina

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