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Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
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SALVO SU MEJOR OPINIÓN

LUCRAR CON LA TRAGEDIA

Encapuchados, cobardes, escondiendo su rostro tras un trapo viejo o una playera rasgada, tomando como pretexto la desaparición de los 43 normalistas destruyen todo lo que se les atraviesa, da lo mismo si es un automóvil particular o una patrulla, no les importa si están saqueando un comercio, realizando pintas en un edificio departamental o quemando un monumento histórico, tampoco se tientan el corazón para golpear salvajemente a algún policía que tuvo la mala suerte de caer en su garras, lo ocurrido en Iguala justifica todo tipo de actos, no importa que sean delictivos.

Con mucha pena observo como la autoridad no ejerce su potestad, cómo no les importan sus ciudadanos y permiten que unos cuantos vándalos dañen a terceros una y otra vez sin recibir ningún tipo de castigo y desafortunadamente cuando se deciden a actuar, los rijosos abandonan la prisión unas horas después para volver a causar destrozos a los pocos días; gobernadores miedosos como Rogelio Ortega en Guerrero, Salvador Jara en Michoacán o el impresentable Gabino Cué en Oaxaca se quedan encerrados en la comodidad de su despacho mientras las hordas de delincuentes secuestran camiones, suspenden clases y bloquean avenidas, ocasionando enormes pérdidas económicas a los ciudadanos que se ganan el pan de cada día con su trabajo; por el temor a ser calificados de represores, la sombra del 68 se posa sobre ellos y los congela, los pasma, los acobarda, los minimiza y por lo tanto se olvidan que el monopolio del uso de la fuerza lo tiene el estado y que en caso de ser necesario es una obligación del gobernante utilizarlo.

En redes sociales, así como poderoso instrumento de información, también cunde la ignorancia y el radicalismo, con una facilidad que provoca horror, miles de usuarios comparten reportajes sin siquiera verificar la fuente, siendo que en muchas ocasiones es falsa o los datos son tan ridículos que cualquier persona pensante los pondría en tela de juicio; es en esas mismas redes sociales que muchas personas justifican la violencia amparados en el caso Iguala, que escriben que “es el pueblo despertando”, que aplauden todo acto vandálico y que se muestran felices con la destrucción que dejan los llamados anarquistas.

Y es que por más que le doy vueltas al asunto, no puedo tolerar que se quiera resolver un problema por medio de la violencia, precisamente en redes sociales he tenido discusiones con varias personas al respecto, la mayoría aplauden el vandalismo, pero sus argumentos son francamente inútiles, al hablar o en este caso al escribir, únicamente denotan su pavorosa ignorancia y la verdad es que tampoco puedo esperar mucho de gente que en su vida ha leído un libro o que no lee periódicos y solamente repite como borreguito lo que le indican o lo que cree entender, eso me apena mucho y me doy cuenta lo mal que estamos como país, porque habiendo gente que tuvo la fortuna de crecer en un medio privilegiado, de tener una carrera profesional y por ende ver el mundo de manera distinta, solo por desconocimiento o temeridad puede hablar con la ligereza que se acostumbra en redes sociales, pero hay de ti si no estás de acuerdo con ellos, de inmediato te acusan de “vendido”, “títere del sistema” o “cachorro del imperio”, el maniqueísmo es su fundamento y razón de ser.

Pocas son las personas que me han dado argumentos válidos, quiero mencionar a mi amigo Toño Guiza Cabrera, no estoy de acuerdo con muchas de sus posturas, sin embargo, su capacidad de análisis y de debate tienen todo mi respeto, no habla por hablar, conoce el tema y da gusto charlar con él.

A todos los radicales que apoyan la violencia yo les pregunto, ¿de verdad creen que a los anarquistas les importa lo que les pasó a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa? Por su puesto que no, la causa es un vil pretexto para cometer todo tipo de ilícitos, para desestabilizar y obtener un triunfo mayor que sería la renuncia de Enrique Peña Nieto para luego instaurar un gobierno como el de Venezuela, eso es lo que buscan y los que exigen la renuncia del presidente no se dan cuenta que están siendo comparsas de esos intereses oscuros, ¿les gustaría que renunciara Peña para generar un clima de inestabilidad y desconfianza que podría generar la fuga de capitales, la devaluación del peso y mayor desorden? ¿Piensan que el que llegue en lugar de Peña aparecerá por arte de magia a los desaparecidos? No podemos ni debemos confundirnos, responsabilizar a Peña de la tragedia de los estudiantes normalistas es tan absurdo como querer culpar a AMLO de lo mismo, todo mundo quiere llevar agua a su molino y lucrar con la tragedia, en política eso es normal, pero no debemos dejarnos llevar por la turba enardecida y sedienta de sangre.

Ayotzinapa debe ser un catalizador que cambie para bien nuestro país, que como sociedad exijamos la rendición de cuentas verdadera, la declaración patrimonial de los funcionarios públicos, el escrutinio de los candidatos, para que no exista más impunidad, para que los corruptos vayan a prisión.

Algo muy bueno puede surgir de todo esto, es el momento y no se debe desaprovechar, pero siempre respetando la ley, hace poco un amigo me cuestionaba que cómo podía exigirse justicia sin caer en la violencia, yo les respondí que el mejor ejemplo que tenemos es el de Las Madres de la Plaza de Mayo, una Asociación argentina que surgió durante la dictadura militar de Jorge Videla y que por medio de manifestaciones pacífica logró alcanzar un enorme poder que pudo llevar ante la justicia a los culpables de las miles de desapariciones forzadas, ese movimiento sigue teniendo legitimidad, jamás cayeron en la violencia.

Y cierro con lo siguiente, estoy totalmente a favor de las manifestaciones, de las protestas, pero siempre y cuando no dañen los derechos de terceros.


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