Logo Ágora

COLUMNISTAS

Héctor Gómez de la Cortina

SALVO SU MEJOR OPINION

@gomez_cortina
Visitas: 4213

SALVO SU MEJOR OPINIÓN

MONUMENTO A LA REVOLUCIÓN Y MUSEO NACIONAL DE SAN CARLOS

Dejando un poco de lado los escabrosos temas políticos y la preocupante situación económica que atraviesa nuestro país, decidí darme unos días de descanso y acudir la semana pasada junto con mis papás a la ciudad de México a conocer el Monumento a la Revolución y el Museo Nacional de San Carlos, ambos en la colonia Tabacalera, muy cerca del centro histórico de la ciudad.

Desde niño me parecía extraña la construcción del Monumento a la Revolución, me daba la impresión de que estaba incompleto y años después lo pude comprobar cuando me enteré que la idea original de dicha construcción era albergar las cámaras de diputados y de senadores, además de otras tantas oficinas de gobierno. De haberse concluido el proyecto, se hubiera materializado otro de los hermosos edificios construidos durante la época porfiriana. Así pues, el gobierno de don Porfirio Díaz encargó la construcción al arquitecto francés Émilie Bénard y el presidente de la república colocó la primera piedra el 23 de septiembre de 1910. Como ya todos sabemos, poco después estallaría la lucha armada, México quedaría resentido y en ruinas y el proyecto sería totalmente suspendido.

Luego de varias vicisitudes, el arquitecto Carlos Obregón Santacilia logró convencer a Alberto J. Pani para que se aprovechara la estructura existente y lo que se pretendía fuera el Palacio Legislativo, honrara ahora a la lucha armada. Pani llevó la propuesta a Plutarco Elías Calles y el entonces presidente Abelardo L. Rodríguez aceptaría el proyecto que se llevaría a cabo de 1933 a 1938. En la actualidad uno puede ingresar en la parte baja a los cimientos; al Museo Nacional de la Revolución; a una tienda de souvenirs y al agradable café “Adelita”. Uno puede además, subir 65 metros en el elevador para caminar por la amplia estructura y llegar al mirador, donde pueden observarse distintos puntos de la capital.

El fallido Palacio Legislativo fue víctima de su tiempo, un país que comenzaba por abandonar el siglo XIX y entraba de lleno en el XX, donde sus exponentes políticos fueron incapaces de sobrevivir y donde irónicamente ya convertido también en mausoleo, descansarían ahí los restos de Francisco Villa; Lázaro Cárdenas; Venustiano Carranza y Plutarco Elías Calles, algunos de ellos fuertemente enemistados en vida.

SAN CARLOS

A escasas 2 cuadras del Monumento a la Revolución, se encuentra el Museo Nacional de San Carlos. Un edificio precioso obra del espléndido arquitecto Manuel Tolsá y que fue residencia de los condes de Buenavista a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Durante el efímero segundo imperio de Maximiliano de Habsburgo, vivirían en ese lugar el Mariscal Achille Bazaine y su esposa “Pepita” de la Peña. Un romance de época que llamaría la atención de las llamadas “buenas familias” de aquél tiempo, no sólo por la diferencia de edades, sino porque los esposos llegaron a amarse profundamente. Tanto así que ya caído en desgracia Bazaine luego de la capitulación de las tropas francesas en Metz ante Prusia y siendo condenado primero a muerte y luego a 20 años de prisión en la espantosa cárcel de la isla Santa Margarita, sería rescatado por su esposa “Pepita” y un grupo de hombres que acudieron en valsa en su ayuda en febrero de 1874.

Hoy en el Museo Nacional de San Carlos pueden admirarse exposiciones permanentes de bellas pinturas, acuarelas y esculturas, así como la que se exhibe de manera temporal sobre Francisco de Goya.

Vale mucho la pena conocer este par de sitios.

Twitter: @gomez_cortina

hgomezdelacortina@hotmail.com


Compartir

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

11

12

13

14

15

16

Siguiente

Columnista del día

Rayo Esmeralda Patiño

EIQAB PARA ESPAÑA

Más artículos de Héctor Gómez de la Cortina

NOTICIAS RECIENTES