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Sebastián Campos Montejano

El Vuelo de Ícaro

@elVuelode_Icaro
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El frenesí de Avándaro


Pocos festivales son los que han estado a la altura del impacto cultural e histórico que tuvo woodstock, incluso el mismo festival en sus ediciones anuales no ha estado cerca de la magnitud de su primera edición. Pero sí que hay uno que se le puede comparar en cuanto impacto social y es que transformó los tres días de paz y música en 2 días de innuendo, drogas, destrucción y rock N roll que derivó en la difamación, denigración y prácticamente la censura del rock en todo el país y fue aquí, en México.

La primera versión del Woodstock había sido un éxito y todo el mundo escuchó y se sintió inspirado por este concierto, por supuesto, los jóvenes revoltosos mexicanos no se iban a quedar atrás, así que hicieron su propio festival.

En México había surgido un movimiento muy parecido al movimiento hippie; rebeldía, psicodelia, uso de drogas y la práctica del amor libre; a este movimiento se le conocería como La Onda. Para la década de los 70s las cosas en México estaban más tensas que nunca, con la dictadura perfecta del PRI y su más grande huella, la masacre de Tlatelolco; La Onda estaba furiosa y quería una forma de desahogarse.

En 1971, se organizó el festival de Avándaro del sábado 11 al domingo 12 de septiembre, un festival de dos días, el primer día sería un concierto de rock y el segundo día en la mañana habría una carrera de autos para cerrar el evento, o por lo menos eso se planeaba. Se esperaban cerca de unos 10 mil asistentes y al final llegaron 250 mil, la gente empezó a llegar desde el viernes y los conciertos empezaron el sábado por la mañana, y no sólo eso, el evento fue tan sensacional que en vez de acabar el 12 por la mañana, las carreras se cancelaron y el eufórico concierto continuó hasta el domingo en la noche. En cierto punto de la vehemencia y el ímpetu de ese fin de semana, en una de las torres repletas de gente, comenzó a incrementarse la flama, cuando una chica de misteriosa identidad comenzó a desnudarse; siendo una de muchas personas sin ropa, ella se inmortalizó como “la encuerada de Avándaro”.

Poco tardaron los medios en hacer de las suyas y satanizar el evento, lo llamaban un acto inmoral y atroz, condenando cualquier concierto y banda de rock, incluso al propio género.

La conmoción fue tanta que se prohibieron las tocadas y las bandas fueron prácticamente censuradas, era muy complicado sacar un disco, y hacer un concierto era prácticamente imposible... Claro, de forma legal.

Obviamente, la naturaleza de La Onda no le iba permitir aceptar estas condiciones; en consecuencia a esta insaciable sed y a la represión priista surgirían los 'hoyos fonquis'; edificaciones abandonadas donde las bandas se instalaban y todos los fanáticos iban a verlos, claro que siempre se corría el riesgo de que llegarán las autoridades e hicieran de las suyas, bandas que hoy en día son legendarias estuvieron cerca o fueron arrestadas en esta época.

Hay algo en lo que los medios amarillistas de la época no se equivocaron, y es que Avándaro fue un frenesí, una llamarada que ardió con la energía de la rebeldía y la juventud, con la energía de La Onda; y sí, toda llama deja cenizas y Avándaro no fue la excepción, aún así, estoy casi seguro que tanto los artistas que tocaron en el concierto y sufrieron las represalias así como el público, no cambiarían absolutamente nada.


Fecha de publicación: 09/06/2021 

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