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El"hombre lobo" que busca sustento para su familia

Reportero: Miguel García - 7084 Visitas

CELAYA, GTO., A 22 JULIO DEL 2020.- Alex Azuara y su familia forman parte de los mexicanos afectados por la contingencia sanitaria, debido a que el circo en el que trabajan suspendió todas las funciones y quedaron varados en la comunidad de San Antonio de las Maravillas, en Juventino Rosas.

Alejandro, de 25 años de edad, es una de las 7 personas en México que padece hipertricosisel síndrome del “hombre lobo”, que es la presencia de pelo excesivo y anormal en lugares del cuerpo o la cara que no suelen presentarlo.

Desde abril del 2020, se quedó sin empleo por que el circo “Beyli” en el que trabaja junto con su esposa, cerró por la pandemia del COVID-19, y actualmente realiza malabares en el crucero de las avenidas México-Japón y Tecnológico en Celaya para conseguir dinero y poder comprar comida y pañales para su familia ya que tiene dos hijos, una niña de 4 años y otro de 1 año.

“Soy uno de los 7 hombres lobos de México, de Zacatecas específicamente y ahorita me encuentro aquí en la bella ciudad de Celaya, yo nací, en Toluca en el Estado de México, pero como mi familia es de circo, me la he pasado de un lado para otro, toda mi vida técnicamente, mi familia estaba trabajando en un circo cuando me tocó nacer allá en el Estado de México, técnicamente nací en un circo”, mencionó Alex Azuara.

Entrevistado en uno de sus días de crucero, al que llega temprano todas las mañanas, explica que la pandemia les obligó a salir a vender y trabajar para conseguir el sustento.

“Ahorita lamentablemente nos pegó esto de la pandemia, del COVID-19, lamentablemente nos suspendieron las funciones hasta nuevo aviso, pues hasta ahorita no ha habido aviso de hecho, ¿entonces yo que tuve qué hacer?, anduve buscando trabajo, no hubo trabajo, no me quedó de otra más que venirme a trabajar a los cruceros, en lo que pasa todo esto de la pandemia… estuvimos vendiendo artículos que se venden en el circo, como manzanas con caramelo, algodones de azúcar, diferentes cosas, entonces tuvimos que buscarle porque no podíamos estar esperanzados a que llegaran las autoridades a decirnos ya pueden”.

Recordó que antes del COVID-19, lo más complicado que les tocó vivir, fue la influenza, aunque dijo, solo duró 15 días y el coronavirus ya lleva más de 3 meses.

“Yo desde que recuerdo no me había tocado algo así tan duro como lo de la pandemia, nos tocó lo de la influenza, recuerdo que sí nos dejaron como unos 15 días que nos dijeron cancelen sus funciones, no van a poder trabajar pero ya más adelante, recuerdo que mi tío iba a hablar con los delegados municipales y les decían que si podían seguir con sus funciones pero que tuvieran gel antibacterial, no me acuerdo si había sana distancia en aquel entonces pero lo principal era tener en orden todo lo del circo, en aquel tiempo de la influenza, ahorita ya rebasamos los 3 meses y no sabemos ni para cuándo, a nosotros nos habían dicho que para agosto ya íbamos a poder trabajar, pero ahora después que hasta octubre”.

Comentó que toda su familia es de circo y algunos compañeros se han quedado varados en comunidades donde los habitantes los han corrido pensando que ellos traen el virus.

Alex agradeció el apoyo de vecinos de San Antonio de las Maravillas, ya que “han sido muy buenas personas todos”.

Sobre los apoyos de parte del gobierno, Alex explica que no están esperanzados a éstos, por lo que ellos mismos buscan la forma de salir adelante.

“Del gobierno, a mi no me gusta hablar porque pues no tiene caso, pero de parte del gobierno no tuvimos nada de apoyo, el delegado municipal del pueblo sí, anunciaron en sus bocinas que sí nos podían ayudar con despensas y todo eso, gracias a la gente de San Antonio Maravillas que sí nos ayudó, con despensas, con pañales para mi hijo, con diferentes cosas que necesitábamos en aquel tiempo que no sabíamos qué hacer”.

Respecto a su trabajo de malabarista en los cruceros, señaló que no es la primera vez que lo hace y recordó que hace tiempo lo hizo por diversión, “para ver qué sale” pues en ese momento tenía un trabajo y un ingreso económico estable; hoy en día lo hace por necesidad.

Pese a ello, dijo disfrutar trabajar con sus “amigos” malabaristas y parabriseros, además de que sólo busca “sacar” lo necesario para sobrevivir.

“Esto es algo un poco gracioso para mi, yo ya había trabajado en crucero allá en el estado de Nuevo León, en Monterrey, unos amigos me invitaron a ir al semáforo, yo de broma dije vamos al semáforo, en aquel tiempo, te estoy hablando de 6 años, yo de broma pues vamos al crucero para ver qué sale… en aquel tiempo yo lo miraba y yo me reía porque para qué ir al crucero si yo tenía mi trabajo, pero ahora que empezó esto de la pandemia yo si dije, no, vámonos al crucero y ahorita esto es lo que me ha estado ayudando, se los digo yo a mis compañeros, ahorita a mi no me interesa tener tanto dinero, porque no tengo donde gastarlo o en qué gastarlo, yo ahorita nomás me conformo con tener para la comida y con eso ya, no busco nada más”, recordó con una sonrisa en el rostro Alex.

“Aquí les pedí permiso a los compañeros, a los parabriseros o a los otros malabaristas, de que si yo podía entrar al semáforo, porque técnicamente no los conocía y ellos no me conocían, ahorita ya llego y trabajo todo normal… ya los considero como amigos, ya nomás llego al crucero y todo normal, ya nos saludamos, buenos días, buenas tardes, ya me voy; la verdad desde que llegué todos han sido muy amables, me ayudaron al momento que yo venía a trabajar acá al crucero con ellos”, dice Alejandro en tono agradecido con la gente de Celaya.


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