LEÓN, GTO. 4 DE ENERO 2926.– Un grupo de venezolanos radicados en la ciudad se reunieron en el Arco de la Calzada para celebrar la detención del presidente Nicolás Maduro, tras la operación realizada por el ejército de los Estados Unidos este sábado 3 de diciembre.
Entre los asistentes estuvo Alexandra Linares, quien vive en la ciudad zapatera junto a sus dos hijos, quien explicó que tuvo que salir de Venezuela por la falta de medicamentos para tratar el asma de uno de ellos y aseguró que los migrantes venezolanos son conscientes del costo que implica la intervención estadounidense en su país. ‘
“Si tú en tu casa tienes a un agresor que ya no puedes sacar y viene el vecino del penthouse y te dice ‘te voy a ayudar’, mientras tanto pediste auxilio a todo mundo y nadie te ayudó, resulta que tú me tienes que permitir algo de tu casa”, dijo.
Lamentó que los venezolanos no sean dueños de sus recursos minerales, pues durante años el petróleo ha sido entregado a países como China y Rusia, mientras la población carece de medicamentos y condiciones básicas para vivir.
Sobre el futuro político, señaló que la detención de Maduro es apenas un primer paso: “Esperamos que este cambio sea para mejor, que exista inversión y crecimiento en Venezuela, pero aún no somos libres porque siguen líderes de este gobierno corrupto, de este narco-gobierno, de esta dictadura que está al frente”.
Linares subrayó que los venezolanos necesitan recuperar a sus líderes para lograr una transición democrática y soberana, pues su país lleva más de 26 años bajo una dictadura que ha provocado muertes por hambre y represión.
“Cuántos venezolanos han sido secuestrados y torturados en las cárceles y nadie ha dicho nada. Maduro merece eso y mucho más”, afirmó.
Por su parte, Jenny Rey, dijo que lo que está ocurriendo representa una oportunidad real de cambio para Venezuela, más tangible y esperanzadora.
“Es normal que sintamos miedo e incertidumbre. Hoy, en Venezuela, nadie como yo podría expresarse públicamente de esta manera. Aquí estoy como representante de una comunidad que puede manifestarse libremente en un país maravilloso como México, pero en Venezuela hacerlo implica arriesgar la vida y la libertad, únicamente por el hecho de alzar la voz”, concluyó.












