Pólvora y fe; los truenos no se detuvieron pese a la prohibición en el martes de carnaval

Petardos San Juan de la Vega 1

CELAYA, GTO. A 17 DE FEBRERO DEL 2026.- Dicen que la fe y la devoción no conocen límites y fronteras y en el caso de la peligrosa, emblemática y mundialmente conocida tradición de “los truenos” en la comunidad de San Juan de la Vega cumple a cabalidad esta norma.

Pese a la prohibición del gobierno municipal de Celaya y del comité encargado del “martes de carnaval” en la comunidad de San Juan de la Vega, la centenaria tradición de los truenos se realizó, aunque en menor escala que años anteriores.

Cada martes de carnaval, previo al miércoles de ceniza, en la comunidad, se realiza esta peculiar tradición; la elaboración de la pólvora artesanal, que se concentra en bolsas de hasta dos kilos y la detonación de la misma contra vigas de metal, todo esto con un mazo que es fuertemente empuñado para estallar, elevar la pólvora y con ello la fe y tradición.

En la carretera para llegar a la comunidad, se instaló un operativo por parte de elementos de la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (DEFENSA), revisaban a los conductores y vehículos que no portaran esta pólvora artesanal compuesta por nitrato de potasio y otros elementos.

Dijeron que era para evitar la detonación de los truenos, pero incluso todavía no se llegaba a la comunidad cuando el humo y los truenos eran visibles.

En las vías del tren, justo en los límites de la comunidad, decenas de jóvenes, muchos uniformados caminaban con porte y valentía y ya la pólvora encintada al mazo, eran detonados en las vías.

Lo insólito ocurrió cuando pasaban camionetas de la Guardia Nacional y de la Policía Municipal y los truenos seguían. Solo se detenían cuando el tren pasaba y aún así, pequeñas bolsas eran colocadas por donde la “bestia” pasaba para ser tronadas por pura física.

Reza la tradición que San Juanito era un bandolero que robaba a los ricos y les daba el dinero a los pobres, por eso los truenos, recordando sus hazañas y rememorando su legado.

Niños, jóvenes, adultos y personas mayores participan, cada uno a su estilo decide ir, con guantes, cascos, la bandera nacional como capa, lentes e incluso nada de lo anterior, sólo su mazo, la pólvora atada y la energía que desprende tal hazaña.

El humo se eleva, y dicen los lugareños, que si se forma una corona, es la “corona de San Juanito” y eso quiere decir, que el patrono, agradece el trueno.

Cada uno participa por su voluntad, desde niños les enseñan a tronar, y cada año, parten a rendir homenaje a su santo.

Mientras las detonaciones se realizaban, es común los accidentes, esquirlas salen volando y los residuos de piedras y pólvora cortan los brazos, piernas, cara e incluso se han perdido extremidades, pero eso no importa cuando de fe se trata.

Poco a poco, la presencia de elementos de seguridad fue apagando la fiesta, solamente en ese lugar, pues elementos de la Guardia Nacional decomisaron martillos o bolsas con pólvora, mientras pedían a los participantes retirarse o acudir al campo, lugar designado para seguir con la celebración.

Y así fue, las vías se dejaron libres, pero el festejo y estruendo siguió, en el campo abierto, los accidentes y detonaciones siguieron, muchos se abrieron la cabeza, otros una mano, otros sus elementos de protección salían volando, pero la intensidad y el fervor estuvieron al por mayor.

De acuerdo a información extraoficial por elementos de seguridad, se atendieron hasta las 2:00 de la tarde a siete jóvenes con heridas, ninguno sin traslado, pues no había nadie de gravedad, y que el dato oficial de decomisos de pólvora lo darían de manera oficial concluido el operativo que sería hasta las 4:00 de la tarde.

Y aunque en esta ocasión trataron de prohibir, los mismos lugareños señalaron que no se podía, que era “imposible”, pues es una tradición ancestral, parte de su linaje y que, ninguna ley podrá quitar la fe y devoción que tienen hacia San Juanito, pues los barrios unidos, son parte del folclore y de la tradición que ha pasado de generación en generación y probablemente así seguirá, por mucho tiempo más.