CELAYA, GTO. 19 DEMAYO 2026.- A 26 años de las explosiones del Domingo Negro en Celaya, Francisco Javier Ramírez Sánchez, conocido como “El Güero”, sigue luchando por salir adelante. A los 17 años perdió ambas piernas en aquella tragedia que marcó para siempre su vida y la de cientos de familias celayenses, pero nunca perdió la voluntad de trabajar, sostener a su familia y mantenerse de pie, literalmente, con ayuda de sus prótesis.
Después de 15 años utilizando las mismas prótesis, finalmente recibió un apoyo económico de 105 mil pesos por parte del Municipio para renovarlas por completo, un respaldo que durante varias administraciones había solicitado sin éxito.
“Voy a poder desempeñarme mi trabajo con más gusto y echarle más ganas a la vida”, expresó con emoción.
“El Güero” trabaja como mecánico y explicó que sus prótesis son indispensables para poder continuar laborando y llevando sustento a su hogar. Aunque el mantenimiento debe realizarse cada cuatro años, por falta de recursos tuvo que extender su uso durante más de una década.
“El mantenimiento anda como en 90 mil pesos. Lo que se cambia son los sockets y las fundas, es lo que se desgasta”, detalló.
Recordó que tras el Domingo Negro su vida cambió radicalmente. Muchos sueños que tenía junto a sus hijos quedaron truncados. Hoy, pese a las dificultades económicas y personales, incluida la pérdida de uno de sus hijos en un accidente, continúa trabajando y esforzándose diariamente.
“No debe perder uno la esperanza de salir adelante y estar persistiendo”, afirmó.
Su historia también lo ha convertido en una de las voces contra el uso de la pirotecnia en Celaya. Ante la posibilidad que en algún momento se analizó de retirar la veda de cohetes en el municipio, “El Güero” manifestó su rechazo total. Consideró que muchas personas han olvidado lo peligroso que puede ser el manejo de explosivos y pidió principalmente a los padres de familia evitar acercar cohetes a los niños.
“Gente no entiende que de la noche a la mañana puede pasar un accidente. Es imprevisible”, advirtió.
Hoy, a más de dos décadas de aquella tragedia, Francisco Javier Ramírez Sánchez continúa siendo un símbolo de resiliencia, esfuerzo y esperanza para Celaya.













