CELAYA, GTO. 1 DE FEBRERO 2026.- El obispo de la Diócesis de Celaya, Monseñor Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, señaló que la prohibición de la detonación de petardos en el festival de San Juan de la Vega es facultad y responsabilidad municipal, y si se tiene la forma de hacerlo se debe actuar.
El alcalde de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, anunció durante la semana pasada que en la edición de este año del carnaval, programada para el próximo 17 de febrero, no se permitirá la detonación de petardos y advirtió incluso de posibles detenciones y decomisos de materiales si se incumple esta disposición municipal.
Ante esta postura, el prelado diocesano aclaró que la regulación o cancelación de este tipo de actividades corresponde a las autoridades civiles competentes, y no a la iglesia. En ese sentido dijo que “eso le toca a él y a Protección Civil y que ellos, pues según lo tengan establecido, pues que lo hagan, ¿no?”, enfatizando que la iglesia ni favorece ni promueve el uso de pirotecnia en festejos populares.
El obispo agregó que si el municipio considera que “tiene sus herramientas legales y también el personal adecuado para que lo haga, adelante, que lo haga”, en referencia a la implementación y supervisión de la medida anunciada por el edil celayense.
Asimismo, Monseñor Aguilar Ledesma señaló que ante un posible conflicto social, que derivada de la prohibición de una arraigada tradición, indicó, que estas tensiones deberán ser atendidas directamente por las autoridades implicadas.
En esta celebración. que tiene raíces históricas que se remontan a varios siglo, los participantes adhieren petardos artesanales a mazos o martillos que luego golpean contra superficies para provocar detonaciones fuertes, en un acto que simboliza la lucha y devoción popular.
Esta práctica ha atraído la atención nacional e internacional por su singularidad; no obstante, no está exenta de riesgos: en celebraciones recientes se han reportado docenas de lesionados por estas explosiones, lo que ha motivado a diversas autoridades a buscar regular o limitar estas acciones por motivos de seguridad.













