Disminuye competitividad en Guanajuato; la ‘mentefactura’ es insuficiente para abatir los rezagos

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El Índice de Competitividad Estatal 2022 (ICE) del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), publicado el pasado 17 de mayo, mide la capacidad de cada una de las 32 las entidades para generar, atraer y retener talento e inversiones. Según el IMCO, “un estado competitivo es aquel que logra las condiciones y capacidades para el desarrollo sostenible tanto del capital humano como físico, lo que se traduce en mayor productividad y bienestar para sus habitantes”. Desafortunadamente, Guanajuato ocupó la posición 18 entre las 32 entidades, perdiendo una posición con respecto a la edición del 2021 con un nivel de competitividad por debajo de la media nacional.

El ICE evalúa 72 indicadores agrupados en 10 subíndices que miden, en términos generales, la situación de gobernanza, del sistema productivo, del desarrollo social y del ecosistema de innovación. El índice provee información de altísimo valor para la generación de políticas públicas que se orienten al aumento de la competitividad en las entidades federativas. Como lo hemos reflexionado en ediciones anteriores de esta Columna, las aspiraciones salariales están directamente ligadas a los niveles de competitividad de la fuerza de trabajo.

Y justamente, el subíndice con la más baja evaluación en Guanajuato es el de ‘mercado de factores’, el cual califica las características que son esenciales para el adecuado desempeño de las y los trabajadores y empleadores. Según el IMCO, con datos de INEGI, el sueldo promedio de las y los trabajadores de tiempo completo en el estado es de 7 mil 363 pesos al mes, siendo Guanajuato la entidad número 9 con el ingreso promedio más bajo, 9.8 por ciento por debajo de la media nacional. Por otro lado, y como parte de este mismo subíndice, el estado ocupa la última posición en el país como la entidad con el mayor porcentaje de trabajadores que labora jornadas mayores a 8 horas. En Guanajuato el 37 por ciento de las y los trabajadores sufren de esta situación, mientras que a nivel nacional es solo el 26 por ciento. Otro factor que afecta al estado en el subíndice de ‘mercado de factores’ es el porcentaje de la población de 25 años y más que no cuenta con estudios superiores; Guanajuato es la cuarta entidad del país con el menor porcentaje, con solo el 22.5 por ciento de las y los jóvenes de este segmento con estudios de educación superior. A nivel nacional, la media es de 2 puntos adicionales.

Otro subíndice que castiga profundamente la competitividad de Guanajuato es el de ‘sociedad incluyente preparada y sana’. Este subíndice evalúa la calidad de vida de los habitantes a través de las condiciones que se observan en tres áreas: inclusión, educación y salud. El estado es la quinta entidad con el mayor porcentaje de migración y la séptima entidad con el menor promedio de años de escolaridad de la población, el cual en el 2021 se ubicó en 8.7 años, mientras que a nivel nacional el promedio fue de 9.5 años. Por otra parte, el subíndice de ‘sistema político estable y funcional’ resultó también con bajos niveles de evaluación; particularmente, el bajo nivel de competencia electoral y el número de agresiones contra la prensa perpetuadas en el estado, castigan severamente el nivel de competitividad medido por el IMCO.

Otros indicadores que afectan la competitividad del estado, según el ICE 2022, son: la alta percepción de inseguridad de los guanajuatenses, la incidencia de homicidios dolosos y otros delitos, la brecha de género en términos salariales, la baja cobertura de educación secundaria, el bajo número de médicos y personal de enfermería, los plazos promedio de vencimiento de la deuda pública, el bajo porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) generado por el turismo y la baja penetración de la banca digital entre los usuarios de servicios financieros.

Por el contrario, el subíndice con la mejor evaluación para Guanajuato es el de ‘innovación de los sectores económicos’. Este subíndice mide la capacidad del estado para competir con éxito en la economía, particularmente en sectores de alto valor agregado, intensivos en conocimiento y tecnología de punta, lo que a nivel local se ha definido como la “mentefactura”. Guanajuato es la sexta entidad del país mejor evaluada en este subíndice, liderado por Jalisco. Dentro del subíndice, el indicador mejor evaluado en Guanajuato es el del número de patentes solicitadas por cada 100 mil habitantes que forman parte de la Población Económicamente Activa. En el estado se registraron, bajo este índice, 3.3 patentes en el 2021, mientras que a nivel nacional el indicador se ubicó en 1.6 patentes.

Otro subíndice con buena calificación en Guanajuato es el de ‘gobierno eficiente y eficaz’; en este subíndice el estado resultó con la mejor evaluación a nivel nacional en el indicador de transparencia en la información presupuestal. Otro indicador que refleja una importante fortaleza en el estado es el que mide los esfuerzos para lograr la simplificación de trámites administrativos; de acuerdo al subíndice nacional de mejora regulatoria, Guanajuato es la sexta entidad del país con el mejor desempeño en esta importante área de las políticas públicas, con una calificación otorgada por el Observatorio Nacional de Mejora Regulatoria que supera en más del 30 por ciento a la media nacional.

Además de los indicadores anteriores, Guanajuato encontró fortalezas para su competitividad en: el número de Notarios por cada 100 mil habitantes, la eficiencia en el uso del agua para fines agrícolas, la baja percepción de corrupción en el gobierno del estado y en los partidos políticos, el porcentaje de población que recibe capacitación laboral, la participación en la economía del estado de sectores de alto crecimiento económico, la diversificación económica, el nivel de ahorro de la población, la afluencia de pasajeros aéreos provenientes del extranjero y la  participación de las exportaciones en el PIB.

Los resultados del ICU para Guanajuato dejan en evidencia que no es suficiente que en el estado se genere riqueza, sino que debemos de combatir las causas que no propician la adecuada distribución de ella; para ello es necesario aumentar el perfil de las y los trabajadores guanajuatenses y atraer inversiones que demanden mayores competencias laborales. Entonces y solo entonces, la fuerza de trabajo en el estado encontrará el ecosistema necesario para lograr aumentar los niveles promedio de ingresos, y con ello aspirar a tener un mejor nivel de vida. Y por supuesto, y con mayor prioridad, es imperante avanzar de forma sostenida en la recuperación de la paz en las calles del estado, pues la mayor riqueza que hoy podríamos atesorar es la de recuperar la tranquilidad para nuestras familias.

La virtud del justo medio

Al analizar de forma integral y sistémica los factores que deprimen la competitividad en Guanajuato, quedan en evidencia tres grandes estrategias que urgen a gobierno del estado poner en práctica. Por un lado, el aumento en la cobertura de educación, poniendo especial atención en la educación secundaria y en la educación superior con énfasis en las disciplinas matemáticas, de ciencias, tecnología e ingenierías. Por otro lado, la atracción de inversiones que requieran mano de obra con mayores competencias laborales para lograr aumentar los niveles medios de los salarios y, de forma prioritaria, la recuperación de los ambientes seguros para la sociedad. A nadie en su sano juicio le interesa construir un “valle de mentefactura” si su contexto lo componen una sociedad poco equitativa y que no puede vivir en paz.

Mauricio Hernández Mendoza

Experto en procesos de planeación estratégica y administración financiera. Docente e investigador en diversas universidades públicas y particulares de México y España.