Guanajuato, en deuda con las mujeres

justo medio agora

El pasado 28 de marzo, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) publicó el reporte ‘Estados #ConLupaDeGénero 2023’ en el cual “mide las condiciones laborales que enfrentan las mujeres a nivel estatal en las distintas etapas de su trayectoria profesional”; para ello el IMCO analiza la capacidad que tiene el país y cada una de las 32 entidades federativas para atraer y retener el talento de las mujeres en el sistema económico midiendo 15 variables que condicionan tanto la entrada como la permanencia de las mujeres en el mercado laboral.

Guanajuato, por segundo año consecutivo, ocupó la última posición en el ranking nacional, siendo la entidad en la que se observa la mayor proporción de mujeres que trabajan jornadas laborales mayores a 48 horas y la segunda entidad con el mayor diferencial en el tiempo que una mujer y un hombre dedican al trabajo no remunerado. El estado es una de las cuatro entidades con el menor porcentaje de mujeres de 18 años o más que tienen al menos educación media superior y una de las once entidades con el menor número de días de permiso de paternidad remunerados para trabajadores del gobierno estatal; y por supuesto, está el tema de la inseguridad. 

En Guanajuato, de acuerdo al IMCO, se observa una tasa de homicidios dolosos y feminicidios casi doce veces mayor a la tasa observada en Yucatán, el estado con la menor incidencia. En el estado, las mujeres tienen una de las mayores percepciones de inseguridad en el transporte público y se observa una alta incidencia de delitos sexuales, 14 veces mayor a la de Tlaxcala, entidad con la más baja tasa de ocurrencia. En este sentido, el estudio sugiere que, mientras mayor descomposición exista en la seguridad de las mujeres, más compleja será la inserción de ellas al mercado laboral.

En este contexto se desempeñan, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, 1 millón 132 mil mujeres guanajuatenses que, al cierre del 2022, forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA) en el estado. Ellas representan el 39.8 por ciento de la fuerza laboral de Guanajuato; de cada cien mujeres que forma parte de la PEA en el estado, 3.4 no encuentra un trabajo. Sin embargo, aunque la tasa de desempleo es relativamente baja, es importante señalar que en Guanajuato el 32 por ciento de las trabajadoras se encuentra en una situación de subocupación, es decir, trabaja menos de 35 horas a la semana, lo cual implica que sus ingresos laborales son menores a los que potencialmente podrían alcanzar.

Por otro lado, la brecha de género en cuanto al ingreso se refiere, es una muy pesada loza que aún cargan las trabajadoras guanajuatenses. Al cierre del 2022, el 86 por ciento de ellas ganaba máximo dos salarios mínimos, 8 por ciento por arriba de la media nacional; el porcentaje de mujeres que gana máximo dos salarios mínimos en Guanajuato es siete puntos mayor a la proporción de hombres que se encuentra en este nivel de ingresos. De acuerdo a la información que presenta la ENOE, el ingreso laboral promedio mensual de una trabajadora en Guanajuato es de 8 mil 392 pesos al mes, mientras que a nivel nacional es de  9 mil 426, 12 por ciento superior. En comparación con el ingreso laboral de un hombre trabajador en Guanajuato, las mujeres reciben un ingreso 22 por ciento inferior.

Resulta materia de un análisis profundo la propia percepción que las mujeres tienen en Guanajuato sobre sus condiciones personales para poder incorporarse a la vida económica; es decir, su propia percepción en torno al ‘techo de cristal’. Al cierre del 2022, señala la ENOE, 262 mil mujeres guanajuatenses consideraban que, a pesar de querer trabajar, no creen tener las condiciones para poder hacerlo, ello equivale al 19 por ciento de las mujeres económicamente inactivas. Pero además, hay otras 153 mil mujeres en Guanajuato que desearían insertarse a la vida laboral pero se consideran imposibilitadas, pues creen que nadie más en su hogar podría hacerse cargo de las y los niños pequeños, enfermos o ancianos, o porque algún familiar les prohíbe trabajar o  por considerar que tienen algún impedimento físico de carácter temporal, como un embarazo o la convalecencia de alguna enfermedad.

En este sentido hay más de 417 mil mujeres en el estado que potencialmente podrían incorporase al mercado laboral y a la vida económicamente activa, lo cual incrementaría la PEA femenina a casi 1 millón 550 mil mujeres, que alcanzarían el 48 por ciento de la PEA total. 

¿Qué hace que una mujer no encuentre las condiciones para incorporarse al mercado laboral? El IMCO analiza 6 variables que podrían impactar en la capacidad que tienen las guanajuatenses de participar de la vida económicamente activa. Primeramente, señala el Instituto, se encuentra el nivel de preparación de las mujeres. En este sentido, solo el 33.7 por ciento de las mujeres de 18 años o más en Guanajuato tiene al menos educación media superior, convirtiéndose en la cuarta entidad con el menor porcentaje de mujeres con este nivel de estudios. 

La segunda variable que analiza el IMCO es la incidencia de embarazos en adolescentes; en Guanajuato el 15.9 por ciento de los nacimientos son registrados por madres menores a 20 años. Ello implica una incidencia de embarazo de adolescentes 50 por ciento mayor a la que se observa en la Ciudad de México, la entidad con la menor ocurrencia. La tercera variable es la desigualdad en el trabajo no remunerado; en Guanajuato una mujer dedica, en promedio, 79 por ciento más de su tiempo que un hombre al trabajo no remunerado, como el cuidado del hogar y sus integrantes, lo que la convierte en la segunda entidad con la más alta desigualdad.

La cuarta variable analizada por el IMCO es la percepción de inseguridad en el transporte público; en Guanajuato, el 29 por ciento de las mujeres dejaron de usar el transporte público en el 2021 por temor a ser víctima de algún delito. La entidad es la décimo segunda a nivel nacional con la mayor percepción de inseguridad en el transporte público. La quinta variable incluida en el reporte del IMCO es la incidencia de feminicidios y homicidios dolosos de mujeres; en el 2022 la tasa de incidencia en Guanajuato fue de 14 víctimas de este delito por cada 100 mil mujeres. La sexta variable medida por el Instituto es el porcentaje de mujeres que quieren trabajar y no pueden hacerlo, que en Guanajuato rebasa el 32 por ciento, convirtiéndolo en el cuarto estado con mayor imposibilidad sufrida por las mujeres para incorporarse a la vida económicamente activa.

Para avanzar en la incorporación de las mujeres en la vida económica del estado, el IMCO propone abatir la deserción escolar atendiendo a dos causas de ella: disminuir la incidencia de embarazos en adolescentes y atender las condiciones económicas de las estudiantes en riesgo de deserción; para ello, me parece,  es fundamental el diseño de programas de apoyos dirigidos más allá de los programas universales. Por otro lado, el IMCO propone aumentar las habilidades de las mujeres en el ámbito de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, disciplinas que en el ejercicio laboral generan mayores aspiraciones salariales. Por otro lado, el desarrollo de políticas públicas que incentiven la inclusión laboral en los centros de trabajo es necesario para cerrar la pinza de la estrategia. Y por supuesto, habría que añadir la necesidad imperante de permitir a las mujeres volver a apropiarse de los espacios públicos y de su entorno garantizando su seguridad física y patrimonial; por ahí habría que comenzar. 

La virtud del justo medio

En Guanajuato la edad promedio de la mujer trabajadora es de 38.5 años y  la escolaridad promedio es de 10 años. En el estado, en promedio, una mujer trabaja 6.5 horas diarias y gana 42.38 pesos por hora trabajada.  El 67 por ciento de las mujeres trabaja en el sector comercial y de servicios, el 74 por ciento son empleadas, el 18 por ciento trabaja por cuenta propia y solo el 3 por ciento son empleadoras. Menos del uno por ciento gana más de 5 salarios mínimos y el 58 por ciento no tiene acceso a instituciones de salud. En medio de este contexto tan adverso, 522 mil hogares en el estado, el 33 por ciento del total, tienen a un mujer como cabeza de familia; en ellos habitan casi 1 millón 900 mil guanajuatenses, el 31 por ciento del total de la población.

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