Aire frío y tibias porras a Claudia; ausencias y protesta en su visita a San Miguel Allende

claudia san miguel

SAN MIGUEL DE ALLENDE, GTO. 18 DE ENERO DEL 2026.- A un costado de la capilla ubicada en la parte alta de la comunidad La Cruz del Palmar, perteneciente a San Miguel de Allende, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo encabezó un evento que se celebró en español y en hñähñu (Otomí).

Entre los caminos de terracería y piedras, las vallas de metal y el personal de la cuarta transformación controlaron el acceso a los ciudadanos y a los representantes de la prensa que acudieron a la cobertura de la visita presidencial a una de las 35 comunidades indígenas que hay en San Miguel de Allende. 

El doble escenario, -uno en español y otro en otomí-, con la leyenda del evento “Plan de Justicia de los Pueblos Chichimeca y Otomí del Noreste de Guanajuato y del Semidesierto de Querétaro”, debajo de una gran carpa con sillas, para poco más de 800 personas. 

El viento helado pegaba en la cara de los niños, niñas, mujeres y hombres de todas las edades que acudieron para ver y escuchar a Sheinbaum de cerca.

Mientras el equipo de logística escoltaba hasta el “corral” a los reporteros y camarógrafos, las personas se acomodaban en sus sillas en espera de la llegada de la primer presidenta en ir a su pueblo. 

Algunos con cartulinas y pancartas, llegaron con la esperanza de poder acercarse a Claudia, quien llegó pocos minutos después de las 11:00 de la mañana, y fue recibida con un ritual de sanación y protección realizado por los pobladores. 

Sin la gobernadora, Libia García presente (ya que está de gira de trabajo en España) y sin el presidente municipal, Mauricio Trejo en el presidium, el cual no fue invitado, el evento se desarrolló con dos maestras de ceremonia, una emitía los mensajes en español y la otra en hñähñu.

El aire no era lo único frío en el lugar, las desanimadas porras a la presidenta y algunos aplausos a la 4T nunca se generalizaron entre todos los presentes.

El reconocimiento a los pueblos originarios de México se vió enmarcado además por el reclamo de los habitantes de la comunidad Cieneguita, quienes demandan respeto a su derecho de elegir a su representante, reclamo que ni siquiera ha sido tomado en cuenta por las autoridades del INPI (Instituto Nacional de Pueblos Indígenas) y del gobierno municipal.

El discurso destacado fue el de Nadia Rodríguez Ramírez, Subdelegada de la comunidad de Cieneguilla, Tierrablanca, quien aunque lanzó peticiones precisas para los pueblos indígenas como son la construcción de viviendas, espacios dignos de salud, certeza jurídica, protección de los sitios sagrados y empleos, no tuvo respuesta o compromiso alguno.

Sheinbaum Pardo, con su corona y collares de flores sonrió durante todo el evento y en su discurso de casi 25 minutos, mencionó en dos ocasiones a su antecesor Andrés Manuel López Obrador, para cerrar con 7 minutos de lectura de un fragmento del libro de AMLO, “Grandeza”.

Durante el mensaje de la presidenta, el viento helado del municipio patrimonio cultural de la humanidad, arreció y los presentes sólo resistían el largo discurso plagado de halagos a la 4T.

Poco antes de la 1:00 de la tarde, concluyó la ceremonia; a diferencia de otros eventos, fue poca la gente que se amontonó por la selfie con la presidenta, que caminó por la primera valla para saludar a sus seguidores, acompañada en todo momento por el Secretario de Gobierno de Guanajuato, Jorge Jiménez Lona, quien por cierto fue el que más aplausos obtuvo en el aplausómetro del presidium.

Afuera, el frío afectó a los vendedores de souvenirs de AMLO y Morena, ya que la gente salió sin detenerse, para resguardarse del aire.