El acoso laboral, hostigamiento y la discriminación impunes en el CECyTEG de Celaya

jose cecyteg

CELAYA, GTO. 12 DE JUNIO 2022.-Con denuncias ante el Ministerio Público, ante la Procuraduría de los Derechos Humanos, ante el Sindicato (C.A.T.) y ante Conciliación y Arbitraje, es como se desarrolla un caso de acoso laboral en uno de los CECyTEG del estado de Guanajuato.

“Me corrieron así como si fuera un perro”, dice José González, quien estudió Psicología Educativa y quien comparte su testimonio sobre el hostigamiento que lo llevó a ser despedido sin liquidación y sin respetar sus garantías individuales.

Los oídos sordos del sistema del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Guanajuato y del plantel II en Celaya, llevaron a José a sufrir todo un proceso de denuncias ante diferentes instancias en busca de justicia y de las cuales no ha habido respuesta.

“TODO POR UN ASCENSO”

El buscar un ascenso y concursar para un mejor puesto que obtuvo “a la buena”, pero que afectó los intereses de las directivas de la institución, le generaron incluso una lesión física provocada por una de sus presuntas acosadoras.

Aprovechando el tiempo de pandemia, en donde la dinámica laboral cambio, el CECyTEG fue escenario de los presuntos abusos, discriminación y hostigamiento que fueron denunciados pero que nadie tomó en cuenta, tras la fachada de una institución sólida y de sanos protocolos contra la violencia.

José ingresó al sistema el 17 de septiembre del 2019, como “encargado de orden” (la prefectura) y siempre fue reconocido como empleado destacado. Para enero del 2020 decidió aplicar para ascender y obtener una plaza como subjefe de área como “analista especializado en servicios escolares”, la cual obtuvo.

“Yo participo junto con otra compañera (Ana Elizabeth), ella tenía el puesto de secretaria, o auxiliar; participamos los dos y a finales de febrero salen los resultados en donde yo salgo beneficiado y mi compañera no; entonces me incorporo a laborar -tras una incapacidad médica- en el departamento de Servicios Escolares aproximadamente en marzo, del 2 al 17, y justo fue cuando empezamos con la pandemia”.

José explica que desde ese momento comenzó a sentir un acoso por parte de su compañera Ana Elizabeth, el cual era tolerado por las superiores del plantel, Jazmín Hernández Armenta (Jefa de Escolares) y Rosa María Morales (directora).

“Me escondían expedientes, me acusaba de que no realizaba un trabajo que era en conjunto pero ella no me pasaba la información; entonces yo lo notifiqué a mi jefa directa (Jazmín Hernández) y me dijo que iba a tratar el caso, pero no hizo nada”.

Lejos de una solución, ya en el trabajo virtual por la pandemia, le empezaron a cargar más el trabajo, y aunque asegura que solicitó apoyo de capacitación para cumplir con lo que se le pedía, no hubo respuesta favorable.

José afirma que cuando las diferencias ya habían generado incluso malos tratos como gritos y falta de respeto de parte de su compañera y la jefa de área, recurrió a la directora y tras convocar a una junta en la que prometió que daría seguimiento a la denuncia, también avaló a Jazmín, para disponer del tiempo de José sin límites.

“En esa junta comentó que como estábamos en pandemia, ella le autorizaba a mi jefa disponer de mi tiempo las 24 horas horas del día, ya que como estábamos en aislamiento yo tenía que acatar la indicación de que si me pedían trabajo en la madrugada lo tenía que cumplir”, afirmó.

Técnicamente la salida del personal es a las 4:00 de la tarde, sin embargo asegura que recibía mensajes a deshoras (hasta las 11 de la noche) por whatsapp o con llamadas pidiendo trabajo para el día siguiente.

Ante la necesidad de mantener el trabajo, José González, se mantuvo pese a la tensa situación.

Él utilizaba su equipo de computo personal y solo durante un mes le asignaron una laptop que además no se podía llevar a su casa para cubrir el trabajo que le pedían fuera de horario.

Le encomendaban nuevas labores -como la edición de fotografías de titulación– sin ofrecer la capacitación necesaria; y por ser hombre lo mandaban a cubrir guardias como vigilantes para cuidar el plantel, ubicado en la Avenida las Torres.

DE ADMINISTRATIVO A VIGILANTE Y JARDINERO

Sin vacaciones completas y sin capacitación, lo mandaron a hacer trabajo de vigilancia en una zona considerada conflictiva o de alto riesgo.

“A los hombres administrativos nos pidieron hacer trabajo de vigilancia sin capacitación. Con anterioridad el plantel ya había sufrido vandalismo, el CECyTEG II se encuentra en un punto pues entre baldíos; las vigilancias, incluso entre los hombres no eran equitativas, a unos los pusieron menos días y a otros más días, de lunes a viernes de 12:00 pm a 8:00 pm. En ese tiempo -al menos cuatro meses del 2020- yo tenía que hacer doble trabajo, de vigilancia y administrativo”.

Al precisar que en ese momento estaba una Coordinadora de Servicios Administrativos y Financieros quien asignaba las guardias por instrucción de la directora.

Le dijeron que “por ser hombre y no tener hijos”, a él le tocaba cubrir las guardias de sus compañeras, “aunque el semáforo estuviera en rojo nunca dejé de laborar”, afirma.

El denunciante explica detalladamente cómo le negaron permisos para ausentarse en las fechas solicitadas y cuando descansaba le seguían asignando tareas, no tenía un lugar o escritorio asignado y le llegaron a instruir labores de limpieza, de jardinería y a repartir volantes a los tianguis y sin siquiera darle el “oficio de comisión”.

Afirma que al insistir a la directora sobre el seguimiento a su denuncia por acoso, ésta solo le decía que sí lo estaba atendiendo, pero no hubo ninguna acción concreta y las represalias en su contra continuaban.

Actas administrativas en su contra, limitaciones para ingresar a otras áreas y otra serie de situaciones rodearon el caso, en el que buscaban que él renunciara

OIDOS SORDOS Y OMISIÓN

José explica que él denunció toda esta situación ante la Subdirección y ante las Oficinas Generales (dos veces) a través de correo electrónico sin embargo nunca hubo respuesta a sus quejas.

En el 2021, antes de salir a vacaciones de Semana Santa, y con apoyo de un abogado, José presentó ante la Procuraduría de los Derechos Humanos, una queja (bajo el expediente 13/2021/C-I) por acoso, hostigamiento laboral y abuso de poder contra la directora y contra su jefa inmediata. Y por negligencia y omisión a la directora ya que nunca hizo nada contra el acoso que le fue denunciado.

Luego de que les llegara la notificación de la PDH a las trabajadoras del CECyTEG, (el 3 de junio 2021) se generó una discusión de las dos involucradas contra José.

La situación insostenible, generó incluso que (el 4 de junio del 2021) su compañera Ana Elizabeth le golpeara con una pesada puerta que le provocó un esguince cervical de segundo grado, lo cual fue denunciado penalmente por agresión (Folio 108391).

Fue el 6 de agosto, cuando José González fue despedido en presencia de un representante del área jurídica de las Oficinas Generales, José Alejandro Corona Pérez, quien anteriormente se había comprometido a investigar las denuncias, pero solo le decía que checara con su abogado.

“Dice que estoy despedido, yo le pido un informe, no me lo da y solo me dice que me ponga en contacto con mi abogado y me dicen que me lleve mis cosas que solo me lleve lo que es mío y que deje todo en orden. No me dijeron razones, ni de qué se me acusaba. No me dieron nada, me corrieron así como si fuera un perro”, explica en entrevista.

Presentó una queja ante la Junta de Conciliación por despido injustificado de la cual ya se desarrolló una primer audiencia (Folio 2021/11143).

También presentó una queja en el sistema jurídico del CECyTEG contra la directora, la jefa y el abogado que fue a despedirlo.

Las denuncia ante la PDH, ante el Ministerio Público y ante Conciliación y arbitraje tienen ya más de un año.

“Yo lo que pido es justicia, que se les sancione, por que violentaron mis derechos como trabajador y las condiciones en las que me corrieron; no le dan la seriedad, los procesos no avanzan, pero sobre todo lo que quiero es prevenir e invitar a otros trabajadores del sistema a que no se dejen y levanten la voz”.

José González actualmente da consultas de apoyo psicopedagógico, pero pide recuperar su empleo, en las mismas condiciones en las que estaba, ya que él estaba “basificado”, es decir sindicalizado.

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