IRAPUATO, GTO.- El obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz, hizo una reflexión general del 2021 y aseguró que fue un año muy difícil, muy particular en salud, economía y seguridad.
«Si recuerdo como lo iniciamos con una incertidumbre, tan difícil con muchas muertes, si recuerdan ustedes las escenas donde filas y filas de gente buscando oxígeno, pues ha sido un año difícil, un año duro en la economía, y a esto le añadimos la violencia», mencionó.
El obispo insistió que fue un año difícil, un año de elecciones que también trajo sus divisiones, sus problemas y un año en que la sociedad guanajuatense se ha visto rebasada por la violencia.
«A los presidentes tiene que entrar mucha la seguridad, como que es el principal sentimiento de la ciudadanía de nuestro fieles, que no somos capaces de solucionar la seguridad y que no podemos solucionarla cada quien trayendo su pistola.
«No funciona que nos armemos los ciudadanos contra los delincuentes, se han hecho muchas protecciones y cuidados pero no funciona, creo que es el principal objetivo y esto solo se logra con integración, con cuidado, con coordinación de los niveles de autoridad», agregó.













