IRAPUATO, GTO. 14 DE AGOSTO 2022.-El Obispo de Irapuato, Enrique Díaz, aseguró que los acontecimiento violentos del pasado martes en varios municipios de Guanajuato, entre ellos, Irapuato, acabó con la tranquilidad de la sociedad, tras la quema de negocios y vehículos que más que agresivos, son de «terrorismo».
Dijo que no solo dejó cuantiosos daños materiales, sino que cimbran y alteran más la vida social; aumentan la incertidumbre y el temor.
Afirmó que si todos, incluyendo gobierno, iglesia y sociedad, cooperan con responsabilidad, la paz será posible, a pesar de las situaciones difíciles que han ocurrido y las que siguen ocurriendo.
Insistió que la violencia no solo es un problema de seguridad es ante todo, un problema de salud pública, que requiere de la aplicación enérgica de la ley, pero también exige medidas preventivas, políticas públicas que inhiban a los factores que contribuyen a la inseguridad y a la violencia.
«Pedimos a las autoridades de todos los niveles, que trabajen en coordinación, con inteligencia, para que establezcan estrategias eficaces en la prevención y contención de la barbarie e injusticia que ultrajan la vida de los ciudadanos», exhortó.
El Obispo de Irapuato comentó que todos los actos vandálicos que vivió Guanajuato sorprendieron a todos y es evidente que esos hechos violentos que nadie esperaba, provocaron la mala coordinación de las policías de los tres niveles de gobierno.
«Era imposible que tuvieran coordinación, cuando no sabían, dónde, cuándo y cómo iba a suceder, en esto lo entiendo, la sorpresa de autoridades, de todos lados, sí exige más coordinación, más ordinaria, preventiva de los tres niveles», indicó.
Concluyó que la violencia es cada vez más grave y que demanda más coordinación y más apoyo de las autoridades de gobierno, pero también demanda mayor tarea y compromiso de la ciudadanía.












