SAN FELIPE, GTO. 18 DE JULIO DE 2022.- Con el engaño de que “curarían todo”, William Iván y Michelle de origen extranjero llegaron al municipio de San Felipe. Estafaron alrededor de 300 personas y se estima que el monto que recaudaron fue de más de 3 millones de pesos.
Según la mayoría de los afectados, los supuestos doctores iniciaron las consultas en abril y 3 meses después, desaparecieron.
En una visita hecha a dicho municipio se habló con varias personas afectadas, entre ellas una familia, quienes acudieron con ellos por recomendación de una conocida.
La señora Josefina contó que es comerciante y estando en su negocio llegó una persona a quien conoce y le informó sobre la llegada de dichos “doctores” con medicina alternativa. Acompañada de su hija, acudió al Centro Impulso, edificio a cargo de Gobierno del Estado en donde se realizan actividades culturales, deportivas e incluso para desarrollo económico, pero no de salud. Esto fue raro para Julia, hija de Josefina. Sin embargo, confió porque los “doctores” operaban al interior de dicho edificio.
Doña Josefina se presentó con el doctor y este le dijo que era de Cuba y que era parte del proyecto que tenía el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
“A mí me lo recomendaron, que muy buen doctor cubano que había llegado aquí a San Felipe. Uno ha andado con varios doctores y unos ya me habían diagnosticado que tengo yo fibromialgia, me dieron medicamento y yo seguí con las mismas molestias, de esas molestias tengo varios años. Al comentarme que llegó este doctor cubano muy bueno, dije, este señor, este doctor, que los doctores cubanos son unas eminencias y como le digo, el señor Presidente iba a traer doctores cubanos, dije, pues él es cubano y él mismo se presentó como un cubano traído por el gobierno y estando en el lugar que estaba, no llegamos a desconfiar”.
Con lágrimas en los ojos y con la voz entre cortada, Doña Josefina lamentó lo que les sucedió, no la pérdida del dinero porque continúa trabajando, sino el engaño y las ilusiones que le crearon.
“Fue un vil engaño. No me duele el dinero, no me duele lo que se gastó, que con esfuerzo se gana un peso uno. Lo que me duele es la manera en la que engañan a uno y lo estafan y sobre todo lo que más me duele, en el lugar que estaba esta persona, quien le permitió a esta persona estar ahí. Él no llegó y se metió como Pedro por su casa, como vulgarmente se dice, a este señor alguien le permitió estar ahí”, lamentó.
Indicó que el tratamiento consistía en diagnosticar a cada persona con apoyo de un escáner cuántico bioeléctrico. Les decían que enfermedad padecían y les vendían varios frascos etiquetados con sus nombres y dentro un líquido, este se lo ponían abajo o arriba de la lengua, dependiendo lo que les decían los doctores.
“En unos segundos me diagnosticó lo que según yo tenía y que en unos meses yo iba a quedar paralítica. Dije, pues olvídese, ya nos dijo lo que nos iba a dar y le dije por cuanto tiempo, me dijo, su tratamiento va a ser de 3 meses y ya, pues dígame el costo, yo dije unos mil pesos, 500 pesos, no, su tratamiento le va a salir en 3 mil pesos y en 3 meses usted va a estar completamente curada”.
Luego de una segunda consulta, Doña Josefina y su hija Julia trataron de contactar a los doctores, pero estos las bloquearon de sus teléfonos y las llamadas ya no entraban.
Rosario es otra de las víctimas, ella y su familia llegaron incluso a formar una relación de amistad con los doctores.
En su experiencia, contó que acudieron al Centro Impulso a tratar otro tema y ahí les hablaron sobre los doctores y la medicina alternativa que practicaban. Esto lo vieron como una opción para tratar a su papá, quien es diabético y su cuerpo ha tenido varias afectaciones.
“Yo me los encontré en la puerta, yo iba entrando y ellos iban saliendo. Yo no sabía que ellos iban saliendo, nos cruzamos, pero ellos se regresaron. Yo nunca les dije nada porque yo no iba con ellos. Yo nunca los vi, alguien de ahí, no recuerdo quien, pero una persona de ahí les habló por teléfono para que se regresaran. Entramos, ellos llegaron, nosotros hablamos con ellos, nos trataron muy bien. Nos dijeron, vamos a tu domicilio para que no traigas a tu paciente. Nosotros lo checamos, todo normal e incluso yo les dije en qué vienen, caminando, no, vamos, los llevo en mi carro para que sepan donde es mi casa”.
Los supuestos doctores visitaron la casa de Rosario y su familia, vieron a su papá y lo medicaron en ese momento, les cobraron 5 mil pesos con el argumento de que tenían que elaborar el medicamento.
Dentro de su diagnóstico, les dijeron que su papá no tenía diabetes, sino que era hiperinsulinemico. Incluso les pidieron que ya no le dieran el medicamento y mucho menos que lo dializaran.
“Que ellos iban a curar todo, que tenían un medicamento. Que ellos producían un medicamento el cual ellos mismos laboraban. Su esposa era química. Él era neurocirujano, pero él estaba especializado en muchas cosas, el cual, él te podía quitar de todo, de todos los padecimientos que tú tuvieras”.
Tras realizar varias visitas a casa de Rosario, la relación se hizo más amistosa, al grado que les prestaron un departamento para que no pagaran una renta costosa en el municipio.
“Empezamos con, vengan a la casa, mira aquí hay gelatinas, llévate una gelatinita. Empezamos nosotros como a convivir mucho, a amistar. Tan fue así que mi papá optó por decirles, saben qué, tengo un departamentito solo, más amplio de como ustedes dicen que viven, no sé si les pueda interesar, sí está bien, mira, les voy a cobrar una cantidad simbólica de 500 pesos, no es mucho. Nada más se encargan de pagar lo que son los servicios agua, luz, inclusive hay internet, entonces estaba equipada completamente y ellos dijeron que estaba bien”.
Comentó que las consultas y la medicación siguió, su padre tiene problemas de la vista y ellos le prometieron un tratamiento similar, pero este tuvo un costo de más de 20 mil pesos.
Fue a finales de junio que Rosario y su familia no pudieron contactarse con los doctores, lo cual les pareció sospechoso, pues tenían una semana insistiendo.
Decidieron ir al departamento y descubrieron que la pareja y sus dos hijos de 12 y 14 años, quienes los acompañaban, huyeron.
Hasta el momento, se desconoce el paradero de los supuestos doctores, pero en el municipio con más de 100 mil habitantes, todo mundo se pregunta quién les permitió instalarse en un centro del gobierno.













