Brasil: Consecuencias Inesperadas
Hace cinco años (2011), ¿Quién hubiera imaginado la situación actual de Brasil?. En ese entonces había expectativas con el Mundial de Futbol. Se podía soñar con un nuevo logro mundial. La economía crecía a una tasa de casi un 4% anual, el desempleo era de un 6,7%, la inflación era de un 6,5%, y existía un superávit fiscal equivalente a 2,94% del PIB, y una relación deuda /PIB del 51,3%.-
Eran los tiempos en que Brasil, superaba al Reino Unido entre las economías más importantes de la economía global, herencia de los destacados Gobiernos que cerraron el siglo XX (Fernando Cardoso), y abrieron el SXX (Luis Da Silva).
Como integrante del BRIC, Brasil se proyectaba como una potencia emergente, independiente de influencias que lo distanciaran de mantener su compromiso con su camino propio. Optimistas por naturaleza, los brasileños pensaban que era su hora de entrar a las ligas mayores de influencia a nivel global.-
Para Latinoamérica, la situación no podía ser menos auspiciosa. La economía de Brasil, la más importante del continente (excluyendo centro y norte américa), se constituía en una fuente de proyectos de inversión en desarrollo constante y atracción de inversionistas extranjeros. Gran promotor de la integración bioceánica, se favorecían los proyectos en temas energéticos y de infraestructura.-
El contraste con la situación actual es elocuente. Para este año, se espera que el PIB disminuya por segundo año consecutivo – 3,8% (3,89%).El desempleo, se ubica en niveles de dos dígitos (10,9%), la inflación se encuentra cerca del 7%, y el déficit fiscal en – 9% (-1,7% en términos brutos sin contar intereses por deuda), y la relación deuda /PIB esta en 66%.
Las Agencias de clasificación de riesgo, no podían sino corregir el cambio de la perspectiva de inversión, desde positivo a negativo.-
Conocidos los datos, la siguiente pregunta es parafraseando al laureado escritor Mario Vargas LLosa, Cuando se “jodió” (perdió) el Brasil?. La cronología indica con claridad que el deterioro se inicia a contar del año 2012, con una sobre expansión del gasto, y una errónea combinación de políticas para contener la inflación como lo fue bajar la tasa de interés (2012), controles de precios de las tarifas eléctricas, y de la gasolina, y mantener el dólar barato, lo cual afecto la competitividad del sector exportador. En cualquier curso de economía, se estudia que con tal combinación, el resultado no será distinto del que tiene Brasil en la actualidad. Si se agrega que al parecer, las cuentas fiscales fueron distorsionadas, se genera una situación compleja al menos en cuanto a integridad de las decisiones públicas.-
La reacción no se ha hecho esperar, y tal como ocurrió con Islandia después de la crisis financiera del año 2008, su máxima autoridad se encuentra en proceso de responder por su responsabilidad política en lo sucedido.
Era inevitable que Brasil perdiera todo lo avanzado en los años previos?. A fin de cuentas, en Latinoamérica hay experiencias exitosas de expansión económica con equidad, que se pueden replicar corrigiendo aquello que este en nivel inaceptable (desigualdad), pero sin sacrificar los fundamentos del crecimiento y de la generación de riqueza. En relación con la experiencia de la década del ochenta, la historia se repite, o no aprendemos de sus lecciones aquello que permite mantener la senda de progreso?. Los Brasileños sacan sus propias conclusiones, y les resulta evidente que en temas economícos no hay magia.







