Las economías emergentes y la percepción de riesgo
La situación de estancamiento de la economía global, el comportamiento de los precios de commodities y del petróleo, y el fortalecimiento del dólar, ha generado dudas respecto de la situación financiera de las empresas relacionadas con el sector energía, tanto como la situación de los gobiernos que dependen de estas exportaciones. El índice de Diversificación global de Bonos de mercados emergentes, que elabora el JP Morgan, ha disminuido bajo el grado de inversión.
Desde el lado de las empresas, los riesgos de insolvencia o fallo con sus compromisos de deudas, genera preocupación en los administradores de fondos de inversión y las agencias clasificadoras de crédito. Igualmente ocurre con los Gobiernos, pues cuando baja la clasificación a grados de desinversión (bonos basura o desechables), estos fondos deben deshacerse de estos instrumentos financiero si no califican en un mínimo grado de inversión. Para los Gobiernos, el financiamiento se hace más complejo y más caro.-
El problema se suscita no solo por el riesgo en cuestión, sino que también por el hecho de la movilidad de capital de la economía global, distribuye recursos hacia aquello usos que son rentables y que justifican con su rentabilidad el interés por invertir en ellos. De lo contrario, se deteriora la cartera de inversión no solo de los fondos, sino que también del sistema financiero que lo complementa.-
Después de la crisis financiera del 2008, los niveles de tolerancia respecto del riesgo sistémico, se han reducido de manera significativa, y el escrutinio al respecto es también mayor, de manera que aun cuando existe la posibilidad de sobre reacción, la premisa pertinente es equivocarse por exceso de celo, que por exceso de confianza.-
No obstante, a pesar de las previsiones, las empresas y las economías emergentes, (salvo excepciones bien definidas), no parecen estar tan mal posicionadas para enfrentar la situación de debilidad de la economía global. Probablemente las continuas informaciones y análisis de contingencia de los organismos especializados anticipando la situación, indujo a tomar acciones preventivas, como por ejemplo, emitir deuda en moneda local, y acumular reservas que contengan las expectativas de depreciación desmedida de sus monedas.-
Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que en los mercados financieros, ocurre una simultaneidad que llama la atención, pues cuando hay una situación de riesgo en el que la reacción prevista es vender, habrá alguien que en el mismo escenario, y con una evaluación y percepción de riesgo distinta, estime que es el momento de comprar. Las Agencias clasificadoras de riesgo informan, pero no necesariamente controlan las conductas de los inversionistas. En consecuencia, para muchos de ellos, la situación actual sería un buen momento para comprar, en la expectativa de una mejoría en el mediano plazo, normalice la percepción de riesgo actual, y con ello concretar sus ganancias.-







