Riesgos globales y Economías de Latinoamérica
No deja de llamar la atención que contrariamente a lo que algunos analistas estimaban hace un par de años, las economías de Latinoamérica, están en condiciones de ser nuevamente interesantes alternativas de inversión para los portafolios globales. Cerrado el ciclo de altos precios de los commodities, y ad portas de la normalización monetaria en EEUU, pareció que la época de la abundancia de recursos llegaba a su fin y con ello, el comienzo de los programas de ajustes y restricción de gastos. Los resultados en las expectativas de crecimiento no se hicieron esperar, y la tasa promedio de crecimiento se ha mantenido en niveles mínimos en los últimos tres años, y sin indicaciones importantes de que se revierta la tendencia.
Sin embargo, en términos de balances de riesgos globales ha sucedido algo imprevisto. La situación de las economías más avanzadas, no facilita la reducción de estos riesgos para la inversión. Los problemas de España y su indefinición política, Italia y la situación de sus Bancos, el Reino Unido y su decisión de retirarse de la Unión Europea, incluso las inquietudes respecto de si Alemania lograr controlar los desbordes del proceso de inmigración, o las dudas respecto de si aparecerá un Grexit (La salida de Grecia de la Unión Europea),sin dejar de considerar las implicancias de la próxima elección presidencial en EEUU. Todo ello, genera un cuadro de incertidumbre importante a escala global, que en términos relativos, reduce los riesgos de las economías de Latinoamérica, las que en su mayoría se encuentran en proceso de corrección y estabilización económica. Esta corrección, pretende ajustarse a vivir con menores recursos, controlando los niveles de deuda pública y privada, al mismo tiempo evitando costos sociales mayores, y manteniendo la integración a los mercados globales. Aunque con importantes matices, la región enfrenta con responsabilidad este nuevo escenario, y ello contribuye a que se moderen los riesgos inherentes en este proceso (moratoria de deudas, volatilidades cambiarias pronunciadas, inestabilidad social).
El indicador más conocido que mide el riesgo de estas economías, es el EMBI (Emerging market bond Index) que elabora el Banco JP: Morgan ,y que registra la variación en los intereses de los bonos de deuda pública emitidos por gobiernos en moneda extranjera, en relación a los Bonos emitidos por EEUU. La diferencia en los intereses, indica el retorno por riesgo en relación a aquellos considerados libres de riesgo. Así, en lo que va del año, Perú, México, Panamá, Colombia y Uruguay registran una reducción en sus niveles de riesgo, con valores promedio de 227 puntos. Es decir, dado el retorno ofrecido por un Bono de EEUU, los bonos de estos países deben ofrecer un 2,27 % adicional. Casos aparte son la importante reducción del riesgo país en Argentina, el avance de Brasil, y el hecho de que Chile se ha mantenido en niveles de riesgo aún menores(188), a pesar de las complejidades políticas de su proceso de reformas.-
Entre los factores explicativos de esta percepción de riesgo ajustada, es pertinentes destacar algunos que son relevantes:
a.-Los inversionistas globales se orientan hacia el largo plazo. Desde este punto de vista, se percibe con mayor claridad lo que puede suceder en las economías de Latinoamérica, que algunas de sus contrapartes globales.-
b.- Las economías de Latinoamérica, aun en con una situación difícil están aplicando políticas propias de un proceso de estabilización .Es decir, en líneas generales, tienen control de lo que sucede, y saben cómo resolver el problema. Más aún, este nuevo ciclo (financiero),del que no se sabe su duración, llega en buen momento para recuperar opciones de crecimiento, y controlar con ello el deterioro social.-







