En días recientes la senadora mexicana por Nuevo León Indira Kempis visitó El Salvador y participó en varias actividades propias del ecosistema Bitcoin en dicho país y como una entusiasta de la inclusión financiera y con mucho optimismo publicó una gran cantidad de tweets haciendo referencia de las bondades de la descentralización que permite Blockchain; se agradece que por fin haya algunos políticos enterados de las tendencias tecnológicas sin embargo destino las siguientes líneas para aclarar algunas cosas.
La senadora en uno de sus tweets sube un breve vídeo mostrando códigos QR para el pago en bitcoin por unos alimentos preparados en la vía pública de una mujer que busca salir adelante, y en una fotografía abraza a la mujer reconociendo su esfuerzo y la necesidad de la inclusión financiera.
Está muy bien que los representantes del pueblo busquen nuevos mecanismos para la inclusión financiera, sin embargo si uno analiza y estudia el ecosistema Blockchain y en específico Bitcoin como software y no bitcoin como criptomoneda puedes entender que bitcoin no es una solución viable por su alta volatilidad.
Con preocupación encuentro en sus tweets una imagen de un libro titulado en la portada “El Pequeño libro de Bitcoin” de publicación independiente que apenas pasa el centenar de páginas. Mi temor radica en el buen ánimo de promover una tecnología sin conocerla ni entender las implicaciones y riesgos reales.
Este espacio llamado Apología Blockchain está destinado a hablar de lo mejor y a realizar un discurso a favor de la adopción de un sistema inmutable, descentralizado y de pares pero siempre con la responsabilidad de dar a conocer e informar la tecnología de la cadena de bloques a partir de la razón y del conocimiento.
Primero hay que decir que Bitcoin y bitcoin no son lo mismo, el primero con “B” mayúscula es el software en donde una parte de este se dedica a su propia Blockchain y el segundo, es decir bitcoin con “b” minúscula hace referencia a la criptomoneda de dicha red.
Aventurarse a decir que bitcoin (pensando que se refería a la criptomoneda) será la panacea a los problemas de inclusión financiera en El Salvador o en México es irresponsable, ya que la historia desde 2009 nos ha demostrado que no es la mejor opción como criptoactivo para reducir la desigualdad social, porque bitcoin ha sido empleado para la inversión y especulación, realmente bitcoin tiene poco uso como moneda de circulación, para ello sería más sensato pensar en la adopción de stablecoins, para que las personas marginadas que están adoptando el uso de altcoins no sufran un sinsabor por el vaivén de la criptoeconomía.
Por ello insisto en que un libro con las características mencionadas no es suficiente para entender las implicaciones sociales y económicas de la adopción de los criptoactivos por parte de la población y en especial de la menos favorecida.
Deseo que El Salvador sea ejemplo para el mundo, pero que además de fundar su nueva ciudad alrededor del concepto Bitcoin en un futuro presente se apoye de otras criptomonedas de circulación inmediata ya que bitcoin demora bastante por la validación de sus transacciones. También deseo que El Salvador genere su propio Token nacional o presente una moneda digital para una Blockchain que tenga como propósito el desarrollo de tecnologías a partir de Ethereum o de otros proyectos. Seguramente lo harán.
No está mal emocionarse y publicar tweets sobre Bitcoin y bitcoin pero hay que conocer y documentarse a profundidad para generar políticas públicas que nos lleven a la tan anhelada inclusión financiera pero sobre todo se combata y se reduzca la desigualdad socioeconómica, cultural y tecnológica.
eCroatan
Carlos Gregorio Díaz Martínez


