Al mejor del mundo mundial

SENSACIONES

Ser papá suele ser una elección. Decidido con un voto de confianza desde el día en que ella le dice que el ser que crece en sus entrañas, es producto de él. Desde ahí una campaña de imaginación abre ventanas para suponer la evolución, los dolores, el movimiento y empatizar con esa la relación íntima en abundancia que existe entre la madre y el hijo para sin rechistar, menos opacar el gran flash de mamá para abrirse paso en esa cuesta empinada de afectos.

Es a ellos a quien les pedimos tengan la frase exacta que promueve “el aterrice” cuando crees que todo está perdido o sólo has extraviado la directriz. Es su mano extendida la que te asegura en plena caída libre.

Ser papá es forjar y formar ejemplo para que ese pequeño sepa volar fuerte y decidido; es una tarea que se teje día a noche en la profunda discreción que pareciera no agotarse.

Descubrir al cuentacuentos, al inventor y transmitirlos con profunda bondad para que ese hijo sepa que al imaginar siempre encontrará la opción que te permite crecer. Ser papá es dar el consejo, el abrazo, el apoyo que llega muchas y de tantas silencioso. Observarlos como fuente inagotable de conocimiento y sabiduría, reconociendo que aun desde la distancia su consejo abriga, su recuerdo alberga, abre opciones al hacer que renazca la esperanza. Tener un papá suele ser una gracia divina, protegerte entre sus brazos presupone la cercanía con Dios.

Ser papá, es trabajar sin denuedo para que a la familia nada le falte y si se puede todo le sobre, aunque en su guardarropa, abunden hoyos y a según del interesado no le importa #ninadanecesita. Es algo más que la figura de autoridad que da castigos, regaña escribiendo límites en tinta indeleble; es en él en quien la palabra conmiseración, perdón, apoyo cobra sentido.

Ser papá es fortaleza, dignidad, compromiso. Mientras que mamá nos enseña a creer en Dios, papá nos permite unirlo a nuestras vidas a través de ese cotidiano fiel y puntual compromiso que tiene con la familia. Por eso, es la garantía perfecta de seguridad y fortaleza.

Para ser papá hay que ser un hombre “bien hombre” con su deber ser, para estar en sintonía armónica con esa mujer a quien escogió para forjar familia independientemente de los vientos opinantes y aguaceros de discordia.

De ellos es que se aprende que hombres y mujeres son compañeros, sin complementos, por siempre individuales. Ni uno más, ni otro menos, así aprenderán los hijos a dignificar a todo ser viviente. Un papá coopera y hace jornada extra en casa.

Son faroles, agua en la sequía. Amigo permanente, incansables para las luchas y por siempre el mejor y más paciente compañero de juegos.

Son quienes deseamos garanticen la transmisión de valores, principios pues ellos orientan la conciencia social, el amor a nuestra tierra. Un padre, es memoria de generaciones es el bastión en donde encontrarás comprensión, paciencia y apoyo garante de un mejor mañana.

¿Te acuerdas papá, cuando bebías aquel líquido extraño al que yo llamaba té? Quizá por eso amo cocinar y compartir ¿Cuántas veces repetiste –ya de memoria- la fábula de las princesas? Te cuento que ya tengo una y un príncipe que mora en su castillo; con ellos sueño y les gustará -quizá- leer. Aún, sin nostalgia y con agradecimiento recuerdo la seguridad que me daban tus abrazos y cuánto me consolaron, por eso me gusta abrazar.

¿Recuerdas la promesa de que algún día nos volveríamos a ver? Fiel a ella, en confianza con Dios la espero. Desde aquí, un cariñoso abrazo a todos aquellos que han decidido ser papá y hacen de este nombre motivo de honor. Feliz y mágico día.

Comentarios: [email protected]/ Facebook- Instagram Velia HA

 

 

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