Noche de retrasos y villancicos

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CELAYA, GTO.- En compañía de la Catedral y la Torre Hidráulica, la Calzada Independencia sirvió como escenario para albergar uno de los espectáculos más esperados del año organizado por el Conservatorio de Celaya.


Se trata del Concierto de Navidad de la Orquesta Sinfónica Juvenil Silvestre Revueltas que, la noche de ayer acaparó la atención de más de 5 mil espectadores y sirvió para algunos músicos, como foro de protesta a favor de los desaparecidos de Ayotzinapa, al portar el 43 en la espalda de los Contrabajos.


Como testigo se encontraba Luis, un pequeño de 13 años que logró colarse al frente de los asistentes, pues fue de los desafortunados en no conseguir un boleto para el reservado, pese a esto, el joven quedó impactado de ver aquel soporte con dos niveles, luces multicolores y para variar, una mala sonorización que afectaría el desarrollo de la presentación.


Fue así, que los movimientos dancísticos de un ballet acompañaron a la agrupación, a veces desafinada en los solos de algún instrumento, tal vez, resultado de los nervios o del frío acosador del centro de la ciudad.


Sin embargo, el maestro Jesús Almanza supo logró transmitir las obras del Lago de los Cisnes, el Cascanueces, el vals Sobre las olas, entre otras, para muchos desconocidas así como sus intérpretes, pues los organizadores no tuvieron a bien entregar un programa de mano para guiar a los concurrentes en cada acto.


Entre la multitud se apreciaron autoridades de todos los niveles, como los candidateables Ramón Lemus y Fernando Bribiesca, invitados por el propio alcalde, Ismael Pérez Ordaz acompañados por el síndico Eduardo Guillén, la tesorera Angélica María Camarena y los regidores Carlos Reza, Rebeca Lomelín, Dulce Gállego, Rubén Guerrero, Alberto Pérez y el recién integrado Francisco Aguayo, con la ausencia de Marco Gaxiola, presidente de la comisión de Cultura.


El intermedio fue utilizado para la presentación de un video del Conservatorio de Celaya a cargo del actor Eric del Castillo, a manera de promoción de las actividades de la institución y que no perdió la oportunidad para presumir los logros a lo largo de esta administración.


El segundo acto inició con Gloria, normalmente incluido en los Requiem de noche de Muertos, seguido de los  villancicos El niño del tambor, Los pastorcillos, Peces en el Río, Noche de paz y Campanas de Belén, interpretado por los coros del Conservatorio y por niños solistas con voces educadas, pero asediados por los flashasos destellantes de fotógrafos irreverentes y de las propias madres como en festival de primavera.


Al final, los asistentes se fueron contentos, otros de la zona reservada salieron antes tras la intolerancia o los 40 minutos de retraso del evento.